Movimiento 15-M (Continuación)

La emergencia del 15-M fue una sorpresa tanto por su impacto mediático como por el apoyo que recibió por parte de la población. ¿Cómo interpretar ese fenómeno? ¿Qué impacto ha tenido ese evento un año después? ¿Qué diferencias hay entre el 15-M del 2011 y el 12-M del 2012? Estas tres preguntas son las que se intentan responder en el texto que sigue.

Para interpretar lo acontecido hace un año es preciso señalar que el ánimo de la protesta del 15-M estaba conectado con lo que ocurría a nivel internacional. Anteriormente, ciudadanos de Islandia, Irlanda, Grecia y Portugal ya habían salido a las calles para protestar contra sus autoridades, y pocos meses antes también había estallado la primavera árabe.…  Seguir leyendo »

El veredicto se ha pronunciado: el 15-M necesita mejorar, no progresa adecuadamente. Insuficientemente socialdemócrata, insuficientemente revolucionario, insuficientemente liberal, el movimiento parece ser un niño siempre en falta. Esta impaciencia es compartida tanto por la derecha como por parte de la izquierda, aunque por diferentes razones. Allí donde el evangelio neoliberal, asentado en el supuesto fin de la historia, observa una mera protesta afectiva, una suerte de grito impotente frente a una realidad estructuralmente correcta, el discurso supuestamente revolucionario se impacienta por unos ensayos que se demoran en un experimentalismo estéril sin conducir a ninguna meta. En el fondo, para ambas posiciones críticas, el 15-M se definiría por ser una negatividad condenada a la frustración al ser incapaz de articularse en guion histórico alguno: una indignación sin gramática, mero contenido sin forma, un acontecimiento simplemente emocional, que diría Zygmunt Bauman.…  Seguir leyendo »

Un año después del surgimiento del movimiento 15- M, mantengo mis dudas a la hora de hacer un balance del mismo. Junto a determinados aspectos, sumamente positivos, veo también limitaciones evidentes. Una de ellas consiste en que su visibilidad parece acantonarse en manifestaciones y acampadas. Es lo que leo en los medios de comunicación ante el aniversario. En este punto soy formal y rotundo desde el primer día: no es con manifestaciones y acampadas como se cambia un país. Se puede tumbar un Gobierno, si se tumba. A Nicolas Sarkozy lo han vencido las urnas, no las grandes manifestaciones contra la prolongación de la edad de jubilación, que veremos si, ya en el poder, modifica François Hollande.…  Seguir leyendo »

En La condición humana, sostiene Hannah Arendt que la libertad para interactuar por medio del discurso con otras personas y experimentar la diversidad en la que consiste el mundo era, y ciertamente ya no es, el propósito final de la política. Mucho antes, Tucídides decía que en Atenas a quien no tomaba parte en los asuntos públicos lo consideraban no un despreocupado, sino un inútil. Ahora que no parecen correr buenos tiempos ni para la política ni mucho menos para Atenas, se cumple el primer año “oficial” del movimiento 15-M, aunque sin ese nombre ya en los primeros meses de 2011 se habían sucedido concentraciones y manifestaciones que reivindicaban una serie de reformas políticas, económicas, sociales y culturales coincidentes con las que sirvieron para convocar, entre otras, las manifestaciones del 15 de mayo y, más adelante, las del 15 de octubre de 2011, que se celebraron en 951 ciudades de 82 países de los cinco continentes, y las del 12 de mayo de 2012.…  Seguir leyendo »

Pero no estaba muerto y enterrado el 15-M? ¿No había degenerado en violencia callejera de la que ya se encarga la policía? ¿No se habían convertido los más sensatos en asociación legal Democracia Real Ya! debidamente registrada en el Ministerio del Interior? ¿Qué queda de ese movimiento espontáneo, multitudinario y creativo que contó durante meses con el apoyo moral de tres cuartas partes de los ciudadanos?.

Pronto lo sabremos. En las redes sociales circula ya el llamamiento para una manifestación local y global el 12 de mayo, junto con miles de personas alrededor del mundo, con el lema “Unidos por un cambio global”, reactivando la protesta que movilizó a millones en 951 ciudades y 82 países el 15 de octubre.…  Seguir leyendo »

El movimiento de indignados surgido en el 2011 en España, Europa y Estados Unidos es una bocanada de aire fresco en un mundo que huele a podrido. Plantearon en redes sociales y en acampadas lo que muchos piensan: que la crisis la crearon bancos y gobiernos y la sufre la gente, que los políticos sólo se representan a sí mismos, que los medios de comunicación están condicionados y que no hay vías para que la protesta social se traduzca en verdaderos cambios porque en la política está todo atado y bien atado para que sigan pagando los de siempre y cobrando los de siempre.…  Seguir leyendo »

Apenas hablábamos, durante estos últimos años, de los movimientos sociales, como si la desembocadura de la era industrial y el declive histórico del movimiento obrero hubieran rebajado lo social a luchas de carácter defensivo y sin contenido. Y, si el fantasma de la revolución acechaba al mundo, era bajo la forma disgregada del terrorismo global y de los movimientos islamistas más extremistas. He aquí que han aparecido los indignados, que deben su nombre a un antiguo diplomático de más de noventa años, Stéphane Hessel, cuyo opúsculo ¡Indignaos! se convirtió en un éxito de ventas mundial en pocos meses. A medida que se despliegan en todas partes los movimientos de indignados, resulta más obligada una pregunta capital: ¿se trata de una oleada dotada de verdadera unidad, al estilo de las primaveras de los pueblos en 1848, o de movimientos que simboliza la mera evocación del año 1968?…  Seguir leyendo »

Empezaré por decir que vivo en Madrid, aun paso de las Cortes y a dos de la Puerta del Sol. Por eso, y por lo que tiene de fenómeno social y de síntoma de nuestro tiempo, me interesé desde el principio por el Movimiento 15M. También, como otros ciudadanos de todo el país, me solidaricé con muchas de sus inquietudes. De hecho, apenas unos días antes del 15 de mayo, en un artículo periodístico, me extrañaba de la pasividad de los jóvenes ante realidades tan aterradoras como un 45 por ciento de paro juvenil. Si a esto unimos una crisis de proporciones aún desconocidas, un presidente tan frivolo como botarate y un Gobierno inoperante, no hay duda de que eran muchas las razones para que la gente se lanzara a la calle proclamándose indignada.…  Seguir leyendo »

Una democracia robusta requiere del compromiso permanente de sus ciudadanos con la cosa pública. La concurrencia periódica a las urnas es uno de los modos de canalizar la participación, pero en modo alguno el único para insuflar vitalidad al sistema. En la medida que es fiel reflejo de sociedades civiles dinámicas, en sistemas democráticos el recurso a la política de calle es un mecanismo adicional a disposición de los ciudadanos.

Si el ámbito resolutivo de la política se muestra obstinadamente incapaz de dar curso a las demandas ligadas al interés público sentido por una parte más o menos amplia de la sociedad, entonces a los ciudadanos les asiste el derecho de movilizarse en la esfera pública.…  Seguir leyendo »

Los indignados han emprendido el camino de Bruselas tras concluir su manifestación en Madrid con la Oda a la alegría. Recuperan como símbolo europeo la gran coral de Beethoven, lamentablemente apeada del Tratado de Lisboa. Practican la democracia participativa consagrada en el mismo, eso sí como complemento y no como alternativa de la representativa. Ahora, se va extendiendo su dimensión europea, con un curioso éxito en Israel. Vasto programa en el que tendrán que medirse con populismos nacionalistas e insolidarios.

A la vez, los pacíficos "indignados" gritaban contra el Pacto del Euro, no a favor de volver a la peseta. Tampoco en Grecia se pide la vuelta al dracma.…  Seguir leyendo »

La actuación de los genéricamente denominados "indignados" suscita, una vez transcurrido más de un mes de su comienzo, una serie de reflexiones.

La primera y más llamativa (aunque quizás no sea la más importante) es la de que se están confundiendo tanto en el discurso como en la práctica dos ideas no equivalentes: las de violencia y fuerza. La actuación de los indignados se reclama como esencialmente pacífica o no violenta, lo cual es cierto pero insuficiente. Porque puede no ser violenta y, sin embargo, estar utilizando la fuerza (o a "las vías de hecho", como se dice gráficamente), y de esta manera estar siendo ilegal.…  Seguir leyendo »

Cualquier internauta sabe que, en ocasiones, el ordenador se bloquea y deja de realizar las funciones que esperábamos de él. Se queda colgado, en la jerga digital. En esos casos, la solución no consiste en tirar el aparato a la basura o cambiar de sistema, sino en resetear, esto es, apagar el sistema y volverlo a encender para que todo empiece de nuevo. Eso es lo que hacemos cuando volvemos a arrancar la CPU de una computadora. Todo está adentro, no se busca nada nuevo, pero empieza otra vez; sería, entonces, una especie de recomienzo.

¿No les parece que, después de varias semanas, visto lo visto y oído lo oído, los jóvenes indignados de la Puerta del Sol y de tantas plazas españolas lo que han hecho ha sido resetear la democracia, el sistema que ampara nuestra Constitución, que han desenchufado por completo el sistema con el ánimo de volverlo a encender para que todo empiece de nuevo?…  Seguir leyendo »

Las movilizaciones del 15-M parecen haber pillado por sorpresa a la clase política española. Aunque se repita que la indignación de los ciudadanos es comprensible ante la gravedad de la crisis económica, se percibe claramente que el 15-M es visto por la mayoría de los políticos como un fenómeno inexplicable pues, con sus aciertos y sus errores, ¿no vivimos ya en democracia? ¿A qué pues eso de "Democracia real ya"? El conformismo con el orden establecido ha calado, al parecer, tan profundamente en nuestros dirigentes, incluso en quienes se proclaman de izquierdas, que se ha abandonado todo análisis histórico. Si no, resulta difícil de explicar que no se haya puesto en perspectiva histórica lo ocurrido en este último mes en España para intentar comprender por qué los ciudadanos de una democracia reclaman a gritos precisamente eso que se supone que ya tienen: democracia.…  Seguir leyendo »

Ahora que arrecia la tempestad contra el Movimiento del 15-M, cuando todas las baterías mediáticas ultraconservadoras apuntan contra este movimiento ciudadano justamente indignado, cuando ya se les califica abiertamente de izquierdismo radical incluso desde posiciones templadas, ahora que el sistema se pone en marcha para estigmatizarlo, para calificarlo de movimiento antisistema o para devaluarlo, precisamente ahora, quiero manifestar mi público apoyo a este movimiento social. Porque creo honestamente que vale la pena hacerlo. Porque sus razones son decentes y justas. Porque con voluntad y liderazgo político creo que hay otros guiones posibles al dictado desde el pensamiento único. Porque participo de su nivel de indignación.…  Seguir leyendo »

¡Esos sí que son indignados!, exclamó un vecino de barra de bar, contemplando las imágenes de la batalla campal en Atenas. Comparados con ellos, en efecto, nuestros acampados en Sol y otras plazas parecían hippies, okupas o cualquier otra variedad de las muchas tribus urbanas, con sus barbas, perros, flores y guitarras. Pero en el fondo son los mismos, les mueve el mismo ánimo, pasión, objetivo: el de un Estado perfecto, en paz y armonía, donde haya sólo derechos, no deberes. La vieja utopía de la izquierda. La única diferencia es que, en Grecia, la utopía ha llegado a un estado terminal, mientras aquí sólo pierde gas.…  Seguir leyendo »

Quiero anticipar, para evitar equívocos, que no me gustaría morir viendo apagada la hoguera levantada por los indignados, los de España y los del mundo. Precisamente por ello, porque considero el fenómeno de los indignados como una nueva aurora justo en el momento en que el mundo se sumía en las sombras del pesimismo a escala universal, me atrevo -como contribución a ese diálogo de paz, a esa fascinadora e inédita guerra sin armas- a formular algunas preguntas que podrían parecer incómodas en medio de la fiesta en curso, pero que podrían ayudarnos a todos -empezando por mí mismo- a reflexionar y armarnos para no ser una vez más canibalizados por el poder de turno.…  Seguir leyendo »

Mientras los socialistas se derrumban y el PP calla, echa cuentas y espera (el PSOE no caerá como una plaza fuerte: lo hará como la fruta al madurar y desprenderse del árbol), vivaquean por ahí, hacen visajes y ocupan calles y plazas los indignados. ¿Quiénes, qué demonios son los indignados? ¿Por qué han conseguido instalarse en el centro de la opinión? Un cartesiano de carril estimaría que las dos cuestiones están relacionadas, y que la mejor manera de comprender el éxito de los indignados es hacerse primero cargo de lo que piensan o concretamente sienten. El caso, sin embargo, es que nuestro cartesiano estaría perdiendo el tiempo.…  Seguir leyendo »

De las toneladas de tinta real o virtual que llevamos gastadas en la indignación y su entorno, la mayor parte es perfectamente irrelevante en términos de su contribución a desentrañar el fenómeno. Y es preciso reconocer que, en esto como en otras cosas, los indignados han ganado una batalla decisiva, la de imponer el marco (frame) en el terreno que más les favorece.

La batalla semántica en la que los indignados se han impuesto por goleada tiene una cuádruple dimensión. La primera es la de centrar el punto de vista en su razón de ser, la indignación. ¿Hay algo más natural que indignarse con el curso de las cosas?…  Seguir leyendo »

Mucha gente se ha quedado perpleja ante el hecho de que el Movimiento 15-M se haya puesto de acuerdo, fundamentalmente, en reformas de tipo político, más que económico. Esas propuestas van desde la reforma de la Ley Electoral a la eliminación de imputados en las listas de los partidos políticos, hasta la petición de listas abiertas y en general más democracia en los partidos. No estoy de acuerdo con los que critican al Movimiento 15-M por haberse centrado, al final, en pedir reformas de tipo político. Al revés, creo que su petición tiene bastante sentido, como trataré de argumentar en las líneas que siguen.…  Seguir leyendo »

Una de las virtudes del llamado Movimiento de los indignados está en habernos llamado la atención sobre cosas y asuntos de nuestra incumbencia ciudadana. Y hasta tal punto ha llegado el golpe que son pocos los escritores y periodistas que no han escrito y publicado ya comentarios, artículos, y hasta ensayos, que critican o aplauden las manifestaciones de los indignados. Hay muchas razones para que muchos ciudadanos de España y de toda Europa (y mucho más los que peor lo pasan en este estado de crisis aparentemente perenne) se sientan indignados. Hace tiempo que las clases dirigentes de nuestros países iniciaron por su cuenta un lamentable divorcio con la calle, con la gente en general, con el pueblo en cuyo nombre tantos políticos de todo pelaje se llenan la boca.…  Seguir leyendo »