Nacionalismo

El voto mancomunado de todas las derechas nacionalistas tumbó los Presupuestos Generales del Estado más sociales de los últimos tiempos. Curiosamente, todos los voceros de los partidos coaligados salieron en tromba, de inmediato, a decir que la culpa la tuvo el Gobierno por plegarse a las apetencias o amenazas de alguna de esas mismas derechas. El cinismo y la manipulación de nuestra vida pública está alcanzando cimas insuperables. No se crean que el voto positivo del PDeCAT o de Esquerra a las enmiendas de todos los demás grupos y viceversa se debió a la oposición del Gobierno a conceder una serie de apetencias “menores” de los grupos independentistas que, según el inidóneo president Torra, consistían simplemente en negociar el derecho de autodeterminación, terminar con la “represión” —se supone que con la del juicio que se sigue en el Tribunal Supremo—, o admitir la intervención de un relator o mediador extranjero en las conversaciones entre partes.…  Seguir leyendo »

Si en la autobiografía intelectual que es La llamada de la tribu, Vargas Llosa hace una personalísima lectura de la evolución del pensamiento liberal a través de las lecturas que más le influyeron, desde Adam Smith hasta Jean-François Revel, en El contrataque liberal, frente a los desafíos ya presentes o avistados, Luis Garicano invita a descubrir las respuestas que nos ofrecen esos sedimentos multiformes de la doctrina liberal.

Dos obras imprescindibles y complementarias porque la descripción que hace Vargas Llosa de esos hombros de gigantes liberales sobre los que, encaramados, podemos alcanzar a ver mucho más lejos, nos conduce a las soluciones apuntadas por Garicano para encarar la llegada de esos profundos cambios (desde la globalización hasta la revolución tecnológica) que hoy nos angustian por su impacto en el empleo y en los ingresos de una gran parte de la población, y que han alfombrado el regreso de los viejos fantasmas del nacionalismo y el populismo, protagonistas -que tan ilusoriamente creíamos ya vencidos- de las páginas más sangrientas de nuestra historia.…  Seguir leyendo »

Un seguidor de la selección argentina de fútbol en el preludio del partido entre Argentina y Croacia, el 21 de junio de 2018, durante el Mundial de Rusia Credit Matthew Childs/Reuters

No falla: cada vez que escribo en estas pantallas sobre la Argentina, amables compatriotas se encargan de recordarme por qué no vivo allí. Lo hacen ejerciendo una de sus habilidades más reconocidas: el insulto, la violencia verbal, la “patoteada”.

El insulto argentino es una artesanía de punta, un bien de exportación global: en el Mundial pasado, por ejemplo, medios de muchos países escribieron sobre él y dos publicistas madrileños generaron una página web –Insultá como un argentino– para celebrarlo y reproducirlo. Así que no debo preocuparme: seré bien servido. Los insultos que me dedican mis compatriotas son variados, altisonantes, imaginativos pero, a fin de cuentas, se concentran en dos líneas principales.…  Seguir leyendo »

Magallanes contra los nacionalismos

La primera vuelta al mundo y las figuras de Fernando de Magallanes y del Cano (Elcano) han abierto el apetito a los nacionalismos ibéricos. Hablar de conmemoración es llamar a comer a esa fiebre, a estos fenómenos de adoración del poder colectivo.

Decisiones de reivindicación nacional portuguesa sobre la vida de Magallanes y sobre la ultimación, aunque posterior a su muerte, de un viaje que se convirtió en la primera e imprevista vuelta al mundo, alarman la suspicacia española y comprometen el éxito de un acontecimiento que marca el nacimiento de una Era y de una definición de lo hispánico.

Por parte del nacionalismo portugués, que ha ido creciendo, como tantos en esta Península (en la ibérica y en la euroasiatica), el asunto viene a enfocarse respecto a una nacionalidad portuguesa de Magallanes.…  Seguir leyendo »

En su muy recomendable Viaje al corazón de España, Fernando García Cortázar, a su paso por La Mancha, hace un rendido homenaje de Plinio, el personaje novelesco de Francisco García Pavón. Dice el historiador bilbaíno que este policía “se enfrenta al crimen sin el desgarrado cinismo de otros detectives de ficción”. Plinio, a la sazón jefe de la guardia municipal de Tomelloso, es un hombre respetado y admirado por sus conciudadanos, pero es uno más entre ellos. Y como ellos aspira a una vida de trabajo y a una existencia sencilla con su rato de expansión, esto es: acostarse pronto, jugar un rato a las cartas y tomarse una caña con su amigo Lotario en el Casino San Fernando.…  Seguir leyendo »

De todas las perversiones a las que asiste el español de hoy, la más cruel es la ceguera crónica ante la cultura y la literatura. Tanto o más cainita y español es haberle negado el Premio de Honor de las Letras Catalanas al mejor autor en catalán del siglo XX como el olvido del público lector en castellano. Desde que se descubrieron las reticencias de Josep Pla a comulgar con la cábala separatista, el reconocimiento de su obra escuece en las lindes del dogmatismo endémico de su tierra y se le recuerda con recelo: lo salvó su individualismo ilustrado.

Estos días en los que vemos qué se juzga en el caso del proceso separatista, bien podrían tomar nota del daño intelectual que supuso relegar a Pla a la esquina del despropósito, la sospecha y la difuminación.…  Seguir leyendo »

Iba a escribir que sorprende, pero no: lo cierto es que no sorprende el desinterés con que la opinión pública española ha acogido la noticia del Tratado de Aquisgrán, recientemente firmado por la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Emmanuel Macron. Y más o menos la misma indiferencia ha sido la respuesta dada al manifiesto La casa europea en llamas, por más que sus firmantes se encuentren entre los más lúcidos intelectuales de nuestros días.

No sorprende esta apatía porque la paz europea que venimos disfrutando desde hace ya casi tres cuartos de siglo se da por supuesta.…  Seguir leyendo »

Urgencia moral de una alternativa

En estos días, la mayoría de los españoles, contemplando las derivadas y consecuencias del diálogo entre el presidente Sánchez y el Gobierno de Cataluña, tenemos todo el derecho a preocuparnos, indignarnos e incluso angustiarnos. Pero no tenemos el derecho a sorprendernos, porque nada de lo que hoy se manifiesta es fruto de la casualidad.

El contenido y el continente de lo que hemos conocido estos días respecto del diálogo Gobierno-Generalitat es sustancialmente idéntico al acuerdo marco que suscribieron ETA y Rodríguez Zapatero hace más de una década. Esa figura del relator-mediador en la mesa de partidos es cualquier cosa menos una novedad.…  Seguir leyendo »

Members of the Sinn Fein party at the First Dail Eireann, Ireland’s first self-governing assembly.CreditCreditHulton-Deutsch Collection/Corbis, via Getty Images

In 1916, Irish nationalists sparked the Easter Rising, a bloody revolt against the British, who had controlled Ireland for some 700 years. They failed in their immediate goal — and many of them were executed or jailed in retribution — but the violence left behind a wave of separatist sentiment across the island. Three years later, with the ink from the armistice ending World War I still drying and President Woodrow Wilson calling for “political independence and territorial integrity to great and small states alike,” the surviving nationalists realized they had a second chance. On Jan. 21, 1919, they declared independence.…  Seguir leyendo »

A casi nadie se le escapa que el procés se ha llevado buena parte de la izquierda política social y sindical catalana y amenaza con hacerlo con el conjunto de la izquierda española. En Cataluña los conflictos sociales se soterran, se obvian o se olvidan, se deterioran los servicios públicos, se consolidan los recortes y se retrocede en bienestar sin importar al Govern ni a ninguno de sus consellers. Esto mismo se va extendiendo a otros sitios de España, donde cuesta hablar de los problemas de la gente, de cómo resolverlos, ya que el conflicto catalán lo ocupa todo, entre el hartazgo de la gente y la impotencia de ver sus demandas postergadas.…  Seguir leyendo »

L´Ecòle Militaire de París, el equivalente a nuestra Escuela de Estado Mayor, formaba allá a finales de los ochenta, a medio centenar de alumnos franceses con otros procedentes de países aliados y amigos. Dos años de intensa formación y convivencia daban para trabar buenas relaciones. La mayoría nos reencontraríamos posteriormente redactando planes de contingencia para Bosnia y Kosovo.

De esta convivencia retengo la idea del limitado conocimiento de muchos de ellos sobre su historia reciente. Yo les proporcionaba libros o revistas compradas en la cuesta de Moyano sobre la Segunda Guerra Mundial, con temas que parecían desconocer. Al italiano le costaba comprender la política lingüística que impuso Mussolini en Córcega; y a algunos franceses les costaba relacionar el majestuoso edificio de la Ópera de París con la sede de la Comandantur del III Reich; el finlandés aceptaba mal las bromas sobre la «flexibilidad» de su política respecto a Rusia.…  Seguir leyendo »

Que el expresident Puigdemont se llame también Carles no habría que tomárselo por mera casualidad, dado el entorno en el que nació y creció, de profunda raigambre carlista. La figura de un dirigente político que huye de la Justicia y que desde el extranjero -en su caso protegido por nacionalistas flamencos eurófobos y xenófobos- dirige la política de sus conmilitones en Cataluña es algo ya conocido en la historia de España.

El pretendiente Carlos VII emitía los comunicados a sus partidarios desde el palacio de Loredán, en Venecia, y el hijo de éste, el pretendiente Jaime, hacía lo propio desde el palacio de Frohsdorf, en Austria.…  Seguir leyendo »

Nuestro talón de Aquiles

Las paradojas de la política española son a veces difíciles de entender para nuestros vecinos europeos, especialmente en lo que se refiere al gran problema que se arrastra desde la Transición: el separatismo. En primer lugar, es arduo comprender que este lapso de unos 40 años en el que España ha cosechado una serie de éxitos sin precedentes (transición casi incruenta de la dictadura a la democracia, ingreso en la Unión Europea y en otros organismos internacionales, crecimiento económico y desarrollo social también inéditos, niveles de bienestar que nos colocan a la vanguardia del mundo, niveles de distribución de la renta más que aceptables -sí, pese al deterioro que conllevó la crisis-, etcétera), éxitos que podríamos caracterizar globalmente como la realización de lo que Ortega y Gasset llamó “un proyecto sugestivo de vida en común”, haya ido acompañado por un crecimiento en extensión e intensidad de los sentimientos separatistas.…  Seguir leyendo »

Aunque el comienzo del nuevo año traiga siempre consigo una cierta esperanza de renovación, no parece que 2019 vaya a darnos demasiada tregua. Apenas habíamos dejado de discutir sobre los gilets jaunes franceses cuando Jair Bolsonaro tomaba posesión de la Presidencia de Brasil, Quim Torra, llamaba a la sublevación en un mensaje navideño y las encuestas confirmaban el potencial electoral de Vox. Por lo demás, nadie sabe qué desenlace conocerá en las próximas semanas un Brexit que lleva casi dos años y medio socavando las bases constitucionales de la venerable democracia británica. Frente al denominado Nuevo Optimismo, que con Steven Pinker y el fallecido Hans Rosling a la cabeza llama la atención sobre el progreso sostenido del bienestar humano, las distintas formas del populismo apuntan en la dirección opuesta: hacia un malestar difuso que evoca en el cuerpo político la desagradable memoria de los años de entreguerras.…  Seguir leyendo »

En el prólogo de A Sangre y Fuego. Héroes, bestias y mártires de España, Manuel Chaves Nogales consigue eclipsar los nueve relatos que contiene la obra que prologa. Su propio libro. Ese prólogo es un desgarro lúcido y sereno, un legado de compromiso político con la libertad e independencia personal del que nos conviene tomar nota. Y recordar. Porque hoy, aunque suene desconcertante, su descripción de la España que derivó en enfrentamiento civil es un necesario recordatorio de la estupidez humana y de la capacidad colonizadora del totalitarismo. Que conviene no infravalorar. Su firmeza humanista, republicana y liberal, constituye una referencia intelectual sólida e ineludible.…  Seguir leyendo »

En 1983, Benedict Anderson acuñó el concepto de comunidades imaginadas para abordar la difícil definición de nación y nacionalismo. El politólogo e historiador consideraba la nación como una comunidad política, los miembros de la cual imaginaban su comunión. No era necesario, por tanto, que estos se conociesen para considerarse parte de un mismo patrón: una comunidad limitada, soberana, que no entiende de estratificación social y que avanza unida a través de la historia. Comunidades que no por ser imaginadas eran falsas, porque para el profesor en la Universidad de Cornell el nacionalismo tenía más de sistema cultural y de construcción social que de ideología.…  Seguir leyendo »

Se puede y se debe

Después de una larga pausa, el tertuliano proclamó: «La solución consiste en… el diálogo». La pausa me hizo presagiar el remate de un ¡Eureka! Solo faltó que otro apostillara: “¡Valiente!”. Todavía no me he repuesto. Si una política ha sido probada es el diálogo. Incluso Aznar dialogó. Y tarifó: recaudación del IRPF (33%), del IVA (35%), de los impuestos especiales (40%); transferencias de competencias de la Guardia Civil a los Mossos; desaparición de la mili; supresión de gobernadores civiles; ampliaciones del puerto y del aeropuerto de Barcelona, AVE; canales adicionales de TDT; defenestración de Vidal-Quadras; paralización de la llegada al Constitucional de una ley de política lingüística que Aznar sabía anticonstitucional.…  Seguir leyendo »

En recientes estudios sobre el nacionalismo, concretamente sobre el nacionalismo español, apunta con fuerza la tendencia a considerar como una misma realidad nacionalismo y sentimiento nacional, es decir, a considerar que el sentimiento de quienes con más o menos precisión se sienten españoles no es sino una forma de nacionalismo. Nacionalismo que no se percibe como tal por estar amparado y diluido en un Estado de larga duración, por lo que tendería a vivirse poco menos que como “natural” o “de sentido común”. Pero, dicen algunos estudiosos, aunque sea como “nacionalismo banal”, ese sentirse españoles (o vascos o catalanes) es también y en el fondo nacionalismo.…  Seguir leyendo »

Manifestation après le massacre dans une discothèque gay où 48 personnes furent tuées. Los Angeles, juin 2016. © Getty Images

La notion d’identité est traditionnellement accolée à la droite, surtout la plus extrême. Comme si l’identité ne renvoyait qu’à une ethnie ou une nation qu’il s’agirait de protéger contre une abrasive et universaliste modernité, hostile aux particularismes régionaux. Et si cette notion était plus complexe? Cette interrogation réside au cœur d’un essai du philosophe américain et homme de gauche Mark Lilla, récemment traduit en français*. L’auteur se demande ni plus ni moins, en s’adressant à ses amis membres du Parti démocrate, si la gauche ne se serait pas à son tour ménagé une politique identitaire, bien sûr antagonique à celle prévalant à droite, mais tout aussi mortifère, surtout pour ses propres intérêts.…  Seguir leyendo »

Yellow vest protesters ride past the Louvre in Paris on Dec. 22. (Francois Guillot/AFP/Getty Images)

On Nov. 11 — a mere month-and-a-half ago — world leaders gathered to mark the 100th anniversary of the Armistice that ended World War I. There were a lot of distractions that day: The U.S. president was afraid of some rain; the Russian president was insouciantly late. Since then, there have been more distractions: the gilets jaunes (yellow vest protesters), Defense Secretary Jim Mattis’s resignation, the stock market drop.

But as 2018 draws to a very strange close — during Christmas, President Trump sat alone in the White House, surrounded by the synthetic glow of television screens — it’s worth pausing to remember the speech made that day by the French president, Emmanuel Macron.…  Seguir leyendo »