Presunción de inocencia

Uno de los españoles más preocupados por el principio de Justicia nos legó la siguiente reflexión: “La detención previa es una contribución corporal que todo ciudadano debe pagar cuando por su desgracia le toque; la sociedad, en cambio, tiene la obligación de aligerarla, de reducirla a los términos de indispensabilidad, porque pasados éstos comienza la detención a ser un castigo, y, lo peor, un castigo injusto y arbitrario, puesto que no es resultado de un juicio y de una condena”.

Estas palabras las escribió Mariano José de Larra en un artículo publicado el 23 de junio de 1836 en EL ESPAÑOL –en el de Andrés Borrego, claro está, no en éste de Pedro J.…  Seguir leyendo »

El mal adquiere una creciente dimensión colectiva. La sociedad observa el hecho criminal como un drama. La víctima del delito lo representa. El dolor individual se convierte en una fuente de empatía. El delito estimula la emoción colectiva hasta transformarse, en ocasiones, en pánico moral. La sociedad necesita conocer las sinrazones del mal y la identidad del culpable. Desde que el delito se comete se exigen certezas sobre quién lo ha cometido. Se reclama una información on timede las investigaciones. Se busca lo objetivo y lo evidente, algo que resulta poco compatible con fórmulas de exposición condicional. Se instala la lógica del clamor.…  Seguir leyendo »

En los últimos días, he seguido con interés el llamado caso Gaztelueta, el cual me ha confirmado en hondas preocupaciones que, en correspondencia con lo mediático del asunto, quiero compartir. He de empezar diciendo que el abuso sexual constituye un delito execrable. Tan execrable que, en la hipótesis de que una acusación de abusos sea cierta, la víctima de los abusos merece todo el apoyo y compasión. Tan execrable -inexcusable es añadirlo- que, en la hipótesis de que no sea cierta, la víctima de la acusación merece todo el apoyo y compasión.

Al amparo de la Constitución (art. 20.1.a CE; y STC 65/2015, por todas), me permito formular una opinión sobre la sentencia de la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Vizcaya.…  Seguir leyendo »

Además de la división de poderes –legislativo, ejecutivo y judicial–, uno de los pilares del Estado de Derecho es que ningún ciudadano pueda ser condenado, de no haberse demostrado, de manera clara y fehaciente, su culpabilidad. Insisto y quiero subrayar lo de una culpabilidad indubitable, porque por muchas sospechas que suscite la actuación del acusado, y pese a que quienes lo juzgan tengan la certeza moral de que es culpable, cometerían un atropello si se saltaran las garantías jurídicas de la presunción de inocencia, cimiento de una convivencia que, con tanto entusiasmo como frivolidad, Ciudadanos ha destruido de hecho para los políticos.…  Seguir leyendo »

Como es sabido, los tres poderes del Estado son el ejecutivo, que corresponde al Gobierno; el legislativo, que está encomendado a las Cortes Generales (Congreso de los Diputados y Senado), y el judicial, que lo administran los jueces y magistrados. Se habla también de un cuarto poder, la Prensa, integrada por los medios de difusión, cuya labor es recibir y comunicar libremente información.

Pues bien, a poco que uno observe la realidad de nuestros días comprueba que hay una actuación de dos de esos cuatro poderes, el judicial y la prensa, que están triturando el derecho fundamental al honor de algunos ciudadanos.…  Seguir leyendo »

Como es sabido, nuestra Constitución ha elevado la presunción de inocencia al rango de derecho fundamental de la persona. Esta presunción consiste, básicamente, en que, el juzgador, para condenar a alguien, ha de tener plena certeza sobre su culpabilidad, que habrá de obtenerla a través de la valoración de la prueba que haya llegado al proceso con las debidas garantías.

Aunque esta presunción fue concebida básicamente para el proceso penal, el Tribunal Constitucional ha extendido sus efectos a todos aquellos supuestos en los que se sanciona una conducta tipificada como infracción de una norma del ordenamiento jurídico. Más aún: dicho Tribunal considera –y esto es lo que ahora me interesa destacar– que la presunción de inocencia juega también en las situaciones extraprocesales, dando derecho, en este ámbito, a «recibir la consideración y el trato de no autor o no partícipe en los hechos» sancionables y, por tanto, a no soportar las consecuencias o los efectos jurídicos que se anudarían a una prematura imputación de culpabilidad.…  Seguir leyendo »

Vivimos una época en la que están saliendo a la luz pública maniobras económicas de nuestros representantes políticos que indignan -aunque nunca lo suficiente- a la ciudadanía. No se trata de algo nuevo, aunque sí es bastante novedoso que se descubran tales hechos y que se investiguen, juzguen y condenen.

Sea como fuere, esta entrada del proceso penal en la alta política ha vuelto a poner sobre el tablero una vieja cuestión que va reapareciendo cada cierto tiempo pero que nunca se acaba de resolver: cómo denominamos al sujeto que puede llegar a ser juzgado. El listado de términos en el vocabulario popular y técnico-jurídico es muy extenso.…  Seguir leyendo »