Productos derivados

Tiempo después de que surgiera el dinero como modo de representar valor, comenzó a utilizarse como una mercancía más, tal como trabajaban los primeros banqueros, recibiendo ahorros de los ciudadanos y prestándolo a cambio de un interés. Con el paso de los siglos, los Gobiernos entendieron que estas actividades debían ser reguladas. Fue así como, primero los bancos y luego las Bolsas de valores y de materias primas, tuvieron que adaptarse a ciertas normas de funcionamiento, ratificadas tras la crisis de 1929 con el objetivo de prevenir nuevos crashs de la economía.

En los años ochenta, en el contexto del ascenso del pensamiento ortodoxo, las presiones de los sectores neoliberales generaron modelos financieros no regulados: en 1985 surgió la International Swaps and Derivatives Association (ISDA), que se ocupó de establecer un contrato tipo para las operaciones de derivados, es decir, instrumentos financieros que cotizan en relación a un activo subyacente (el inversor no compra acciones, bonos o materias primas, sino que especula sobre la variación de los precios de esos activos, por eso se dice que el valor “deriva” del activo).…  Seguir leyendo »