Secuestros

El lunes fue un día extraño en Italia. Por primera vez en más de dos meses las portadas de los periódicos no estuvieron copadas por el coronavirus. La atención se centró en la liberación de Silvia Romano, la cooperante de veinticinco años secuestrada en Kenia hace dieciocho meses.

A su llegada al aeropuerto de Ciampino (Roma), envuelta en un hiyab verde, sus primeras palabras fueron para destacar su buen estado físico y mental, y su conversión espontánea al islam.

Al margen de su decisión de abrazar la religión profesada por sus captores -tomada libremente, como afirma, o favorecida por algún mecanismo de complicidad afectiva con quienes la mantuvieron secuestrada-, merece la pena analizar las dinámicas del secuestro y de la liberación.…  Seguir leyendo »