Seguridad ferroviaria

Está previsto que la ministra de Fomento y los presidentes de Renfe y del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) informen a partir de hoy en el Congreso sobre el accidente producido en una pronunciada curva próxima a Santiago de Compostela, que muchos piensan que no debería haber existido (aunque el presidente del Adif haya declarado que no hay curvas peligrosas si se toman a la velocidad debida, lo que equivale a negar la existencia de puntos negros o de riesgo y renunciar a suprimirlos), pero, no se engañen, no van a decir nada distinto de lo que oficiosamente han venido diciendo: la culpa fue de fallos humanos y de la fatalidad, y las explicaciones sobre los sistemas de seguridad y, especialmente, sobre el control de la velocidad, serán, previsiblemente, mínimas, ya que cada vez parece más claro que no es que dichos sistemas de control de velocidad hayan funcionado incorrectamente, sino que, simplemente, no existían.…  Seguir leyendo »

Una vez que se ha cubierto el ritual trágico y doloroso que ha provocado la inmensidad de la tragedia vivida en las proximidades de Santiago de Compostela, es el momento de iniciar una investigación, oficial y judicial, sobre las causas de un descarrilamiento brutal sin precedentes en la red ferroviaria española.

Parece innegable que el tren entró en la curva fatídica a una velocidad excesiva. Los primeros indicios apuntan a la mala práctica del maquinista del tren que tenía un espacio de cerca de cuatro kilómetros para atemperar la velocidad a la circunstancia excepcional de la proximidad de una curva cuyo radio contraviene no solo las normativas internacionales sobre los trazados de alta velocidad, sino que incluso resulta complicada para los trenes convencionales.…  Seguir leyendo »

Una de las características de la forma de escribir la historia en los siglos IX y X es la falta de una causalidad para explicar los acontecimientos. La historiografía de esta época relata la historia mostrando una desconexión entre las causas de los hechos y sus consecuencias o efectos. Esta disociación la debemos de contextualizar en un espacio cuyo paradigma fundamental era el cristiano, donde las explicaciones del mundo físico y natural eran percibidas como algo simbólico, mágico o maravilloso. El universo medieval construía los acontecimientos sin buscar una racionalidad, puesto que «la razón» y los razonamientos de la Ciencia Natural Moderna todavía no eran un logro de la Humanidad en aquella época.…  Seguir leyendo »