Sexualidad

Permítete no tener sexo

En su primera carta a los Corintios, el apóstol Pablo emite uno de los mandatos más conocidos del cristianismo, aunque uno de los menos observados: lo mejor es no casarse, y punto. Pero, continúa, si las personas “no tienen don de continencia, cásense, pues mejor es casarse que estarse quemando”.

El mensaje era claro: lo mejor es el celibato; el matrimonio es una concesión. Pero con el paso de los siglos, esta jerarquía se ha ido derrumbando, primero dentro del cristianismo y luego en el mundo laico en general. Ahora la norma es algún tipo de compromiso de monogamia sexual y el “celibato” se asocia en las noticias con hombres infelices de Reddit que creen que no pueden conseguir novia porque son demasiado bajos de altura.…  Seguir leyendo »

Reivindicación de la mujer deseante: cómo las escritoras están cambiando la mirada sobre el sexo

No solo estamos rediseñando nuestro pacto social entre mujeres y hombres en lo público y lo doméstico. Con la ficción, las autoras lo cuestionan, y espolean el cambio. Quizá una de las temáticas donde más se evidencia esta subversión del orden es en la literatura sobre el deseo. Debuts como Lo que hay, de Sara Torres, o La seducción, su esperada segunda novela (lanzada el 4 de abril); óperas primas como Tener la carne, de Carla Nyman, donde lo sexual roza lo escatológico; premios como el de Tusquets a Mira a esa chica (Cristina Pérez Araujo) sobre el consentimiento; el I Premio Lumen de novela a Leticia Martín por Vladimir, una Lolita al revés; Tres maneras de decir adiós, de Clara Obligado… Son decenas las autoras que reflexionan sobre el placer.…  Seguir leyendo »

Retrato de Simonetta Vespucci, realizado por Piero Cosimo.DEA / G. NIMATALLAH (De Agostini via Getty Images)

En Una súplica para Eros, ensayo que Siri Hustvedt publica por primera vez en 1997, la autora sondea los límites de un debate que hoy está especialmente vigente. Escribe: “El feminismo norteamericano siempre ha tenido una rama puritana, una ceguera impuesta a la verdad erótica”. Y: “La libertad sexual y el erotismo no son idénticos; de hecho, la libertad puede minar lo erótico, porque el que no haya barreras es excitante solo si acabas de derribar la puerta”.

Dos preguntas enredadas en una: ¿qué posición ocupa el deseo en los discursos feministas, cuál debería ocupar? ¿Qué hacer con la tensión entre la voluntad de crear un marco sexual libre de violencia y, al mismo tiempo, la voluntad de mantener ese marco libre de restricciones que coarten el flujo incontrolable, a menudo incomprensible, del deseo?…  Seguir leyendo »

Sí hay alternativa

Había una vez un cuento que decía que unos hombres libres, independientes, autónomos, autosuficientes, unos hombres que no necesitaban a nadie y que podían vivir tan solitarios como Robinson Crusoe, pactaron un día crear nuestra sociedad. ¿Qué tipo de mundo común pusieron en marcha aquellos fundadores? No debería de extrañarnos mucho que fuera un mundo en el que tanto los héroes como los perdedores son “hombres hechos a sí mismos”, unos merecedores de su propio éxito, otros culpables de su propio fracaso. ¿Dónde estaría la sorpresa? Al fin y al cabo, el cuento nos dice que nuestras “sociedades libres” las pusieron en pie unos hombres que ya eran libres antes de crear nuestra sociedad, es decir, que eran precisamente libres por no necesitar a los demás.…  Seguir leyendo »

Sexo duro

En los últimos días se discute mucho la dicotomía entre sexo duro y violencia contra las mujeres. Es una discusión falsa. No importa cuantas veces tengamos las mujeres que hablar de nuestra capacidad para el placer y la fantasía, se acaban mezclando violencia no deseada con prácticas no normativas. Se habla de la mala influencia del porno. Se discute sobre si en los famosos testimonios recientemente publicados en una investigación en este periódico contra Carlos Vermut hubo violencia sexual.

Pero se suele llevar el foco a lo teórico, y no a lo que pasa. La asfixia puede considerarse una disciplina erótica.…  Seguir leyendo »

Se ha descubierto que el cardenal Víctor Manuel Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, escribió, cuando ya llevaba doce años ordenado sacerdote, un opúsculo que diversos comentaristas no han vacilado en describir como «pornográfico».

¡Albricias!, me dije. ¡Por fin un clérigo que resucita la tradición de la literatura erótica y festiva, en la estela de los goliardos medievales, de Eneas Silvio Piccolomini (luego Pío II), del eximio Rabelais! Pero seguramente las mejores muestras de esta clerical literatura erótica y festiva estén escritas en castellano; de modo que, al enterarme de la noticia, exclamé con hispánico entusiasmo: «¡De casta le viene al galgo!».…  Seguir leyendo »

Un fotograma de la película 'Creatura', de Elena Martín.

Toda sexualidad adulta es de algún modo una sexualidad castrada. En la medida en que el deseo pasa por un embudo de restricciones y reorientaciones, pierde parte de su expansividad infantil. Aunque todos sufrimos esta limitación, la de las mujeres es una castración doble. Al imperativo de la normalidad se le suma la condena —desproporcionada y explícitamente femenina— al terror y a la pérdida. Deseo y miedo son indisociables en nuestra constitución psíquica. Aprendemos que, junto con la sexualidad, puede llegar también la violencia. Junto con el placer, el dolor. Junto con la curiosidad, la humillación. “Sexual” o “libre” pueden convertirse en “incómoda” o “excesiva”.…  Seguir leyendo »

¿A quién podemos besar?

Me preocupa mucho el neomachismo rampante incubado en discursos, instituciones y nuevas militancias, pero no me preocupa menos el tenor de algunas respuestas irreflexivas que le son, en realidad, muy funcionales. Leo con estupor unas declaraciones de Ángela Rodríguez, Pam, secretaria de Estado de Igualdad del Gobierno en funciones, en las que cuestiona la costumbre de saludar a las mujeres con dos besos, pues “forma parte de la cultura sexual en la que hemos crecido, de impunidad y de falta de consentimiento”, dice. Todos los avances vertiginosos del feminismo en las últimas décadas han tenido que ver con el hecho de que sus reivindicaciones coincidían con las de la sensatez humana: con la sensatez de la mayoría de las mujeres, sí, pero también con la de buena parte de los hombres: igualdad laboral y salarial, protagonismo político, libertad sexual y reproductiva.…  Seguir leyendo »

El deseo ocupa un lugar inestable en los discursos feministas. (Prueba de ello es La polisemia del deseo, serie de tribunas que Clara Serra ha publicado en este diario en los últimos meses). No es una cuestión nueva, pero sí una que muta con el tiempo y que necesita de constante revisión para tratar de llegar al verdadero núcleo, quid central: ¿cómo esbozar una ética sexual feminista?

Existen dos planteamientos principales en la concepción feminista del deseo, aparentemente opuestos aunque similares en su lógica de pensamiento. Ambos insisten en conjugarlo con la moralidad —el deseo es bueno o es malo—, y rara vez lo piensan en sí mismo, esto es, como espacio o sensación o experiencia, sino en tanto que vehículo o vía para lograr otra cosa, para hablar de otra cosa: consentimiento, agresión, igualdad, dominación.…  Seguir leyendo »

Úrsula Corberó se contonea al ritmo de La Mala. Luce eye liner negro y labio rojo, ese combo lo repetirá en todas las escenas, con el pelo azabache que le cae como una cortina. “Ves, como lo sabía yo / Tengo lo que tú quieres”. Como todos sabemos ya a estas alturas, ella es Rosa Peral en la serie de la Guardia Urbana barcelonesa sobre el asesinato de su novio Pedro, y todo eso se junta a la perfección. Ella es la femme fatale 3.0, negro, rojo y fuego, catalizadora de tragedias, creadora de venganzas sangrientas, bailándole a su amante Albert, Quim Gutierrez, detonando así la violencia final.…  Seguir leyendo »

La verdad del deseo

En los últimos años, al compás de las demandas de los feminismos, se ha ido abriendo paso una renovada discusión sobre la sexualidad. Y si prestamos atención a esa conversación actual, si nos fijamos en el murmullo, hay algo cada vez más evidente. Entre los posts de Instagram o los consejos sexuales de las revistas femeninas es fácil detectar un constante discurso sobre el deseo: una invitación a conocer nuestros deseos, a comunicar nuestro deseo, a liberar nuestro deseo. La apelación al deseo se abre paso también en medio de los actuales debates sobre el consentimiento. No pocas feministas defienden que hay que superar el marco del consentimiento —el consentimiento es insuficiente, se dice— para hacer algo más ambicioso: perseguir nuestro deseo.…  Seguir leyendo »

Phallus cinnabarina, el supuesto hongo sexual. Don Hemmes

“En la isla de Hawái… creciendo únicamente en coladas de lava de 600 a 1 000 años de antigüedad, este hongo tiene la reputación de ser un potente afrodisiaco femenino”. Así se describen los efectos de un hongo del posible género Dictyophora en un artículo publicado en 2001 por John Holliday y Noah Soule en la revista International Journal of Medicinal Mushrooms. Añaden los autores: “Casi la mitad de las mujeres del estudio –participaron, según cuentan, 19– experimentaron orgasmos espontáneos al oler el hongo”.

No mencionan el caprichoso carácter sexista del hongo, cuyo potencial solo parece afectar a mujeres. Pero Holliday y Soule sí se entretienen en explicar el argumento científico de su hallazgo:

“Los componentes volátiles de las esporas pueden tener ciertas similitudes con los neurotransmisores que se activan durante el encuentro sexual”.…  Seguir leyendo »

En una entrevista en la revista francesa Vacarme, Judith Butler hablaba sobre el acoso sexual y se remontaba a las disputas feministas norteamericanas conocidas como las Sex Wars. Lo hacía para recordar que el corazón de aquella profunda escisión no fue la famosa cuestión de la pornografía, sino un asunto más estructural: el problema del consentimiento. El punto de partida fue el libro Sexual harassment of working women (1979), donde Catherine MacKinnon problematizaba la capacidad de las mujeres trabajadoras para decir no a las insinuaciones sexuales de hombres en posiciones de poder. La autora quería poner sobre la mesa el hecho de que, en contextos laborales, las mujeres que rechazaban invitaciones sexuales por parte de sus jefes se exponían a represalias y que, por lo tanto, su capacidad para consentir quedaba en entredicho.…  Seguir leyendo »

Por la naturaleza de este texto, no sería justo empezar con mis palabras, así que voy a cederlas al cuerpo de una persona nacida en Francia en el año 1938. Específicamente, voy a cederlas a su cuerpo abierto, revelando algunos datos de la autopsia de Herculine Barbin:

“Si se separan los muslos, se percibe una hendidura longitudinal, que se extiende desde el monte de venus hasta las cercanías del ano. En la parte superior, se encuentra un cuerpo peniforme de una longitud de cuatro a cinco centímetros desde su punto de inserción hasta su extremidad libre, que está formada por un glande cubierto de un prepucio ligeramente aplanado en la parte inferior e imperforado.…  Seguir leyendo »

Neoliberalismo sexual o la insoportable oscuridad del sexo

En anteriores textos he planteado el problema del consentimiento como un problema político consustancial a la Modernidad. Si algo es central en la teoría política moderna es fundamentar que consentir al poder del Estado y a los múltiples acuerdos que firmamos entre ciudadanos es un acto libre. El sujeto moderno, mayor de edad, ejerce su libertad comprometiéndose a través de pactos, firmando contratos. Y si se nos puede exigir cumplir con las leyes de un Estado o las cláusulas de un contrato mercantil, es porque nosotros mismos hemos elegido esas normas en un acto de voluntad. Los problemas de este paradigma comienzan cuando consideramos que en este mundo unos, los que suelen escribir los contratos, tienen el poder para imponer a otros que los firmen y estos se ven obligados a ceder.…  Seguir leyendo »

“Nosotros también follamos”, exclamó el actor Telmo Irureta desde el escenario de los Goya. Tras el “nosotros”, las personas con discapacidad. Tras el “también”, la necesidad de cuestionar la exclusión de ciertos cuerpos de los esquemas del deseo y la autonomía sexual. Y tras el “follamos”, un campo de minas.

En La consagración de la primavera, película que le valió el premio a Mejor Actor Revelación, Irureta interpreta a un joven con parálisis cerebral que recurre a asistentes sexuales. A diferencia de la prostitución, la asistencia sexual se basa en la autoexploración del cliente, y su existencia muestra una realidad incómoda —incómoda en tanto que altera las normas de nuestra mirada—: que hay deseo ahí donde se suponía inexistente; que el deseo excede a su supresión.…  Seguir leyendo »

De izquierda a derecha, la directora de escena Marta Pazos, la cantante Lidia Vinyes-Curtis y la compositora Raquel García-Tomas, durante la presentación de la ópera 'Alexina B.' en el Liceo de Barcelona.Enric Fontcuberta (EFE)

En 2016, la ensayista Bini Adamczak propuso el término “circuición” como antónimo de la penetración. A esta pensadora le pareció que la palabra penetración llevaba siglos funcionando como si los orificios que se penetran no participaran en absoluto en el acto sexual. Y se le ocurrió proponer la idea de circuir (rodear o agarrar) para sumar un sentido nuevo a un encuentro viejo. “Circuición ya forma parte de nuestra experiencia cotidiana”, escribió entonces Adamczak. “Piensa simplemente en la red que atrapa al pez, la boca que mastica la comida, el cascanueces que rompe la nuez… Circuición nos permite expresar sensaciones que siempre hemos experimentado”.…  Seguir leyendo »

Ten más sexo. ¡Por favor!

El sexo es bueno. El sexo es sano. El sexo es una parte esencial de nuestro tejido social. Y —en concreto— deberías hacerlo más, probablemente.

Los estadounidenses, en plena epidemia de soledad, no tienen el suficiente sexo. En casi todos los grupos demográficos, los adultos estadounidenses —mayores y jóvenes, solteros y emparejados, ricos y pobres— tienen menos relaciones sexuales que en cualquier momento de las últimas tres décadas.

El sexo no es la única forma de interacción humana satisfactoria y, desde luego, no es un bálsamo para la soledad en todas sus formas. Aun así, debería considerarse una parte fundamental de nuestro bienestar social, no un capricho o una simple añadidura.…  Seguir leyendo »

¿El nudismo es una cuestión ideológica que se ha de apreciar y tolerar? ¿O busca el placer sexual y debe interpretarse como una agresión?

El tipo con barba que en pleno enero se paseó en cueros por una calle en Aldaia (Valencia) debe de pertenecer al primer grupo, pues la Sección Cuarta de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV) ha confirmado la sentencia dictada por un juzgado de Valencia anulando las sanciones que le impuso la Delegación del Gobierno.

El Tribunal ha observado que la práctica del nudismo "no está amparada por el derecho a la libertad ideológica".…  Seguir leyendo »

La educación afectivo-sexual no puede consistir fundamentalmente en enseñar a los menores a poner preservativos, como ya viene sucediendo también en los colegios confesionales. Esto es deformante, porque es dar por supuesto que el sexo es un objeto más de consumo y que la mujer es un objeto, cuando no debería ser así, ni una cosa ni la otra. El sexo es una dimensión esencial de las personas, porque las define, y debe estar reservado a la intimidad, porque no es una actividad social más, es mucho más que compartir algo de comer o salir por ahí a tomar algo, o ir a bailar sin hacer el animal… El sexo forma parte de la privacidad y vincularlo al preservativo contribuye a confundirlo todo.…  Seguir leyendo »