Sociedad

Tamara Falcó debería ser Premio Nobel entre tanto estúpido y tener una estatua a la templanza por habernos hecho conservar algo de fe en la posibilidad de que todavía no sea tarde para este siglo XXI.

Ella, con su dolor a cuestas y sin aspavientos. Ella, de luto y sin muerto, marquesa sin marqués, novia de blanco roto. Cada vez me he vuelto más aficionado a las verdades elementales de Tamara Falcó, que son las que no se estilan en esta sociedad ecofeminista y veganosinsal.

Estos restos de la cultura occidental donde una vicepresidenta del Gobierno te habla de la España que quiere como si España fuese un cupcake con purpurina, ni siquiera una magdalena.…  Seguir leyendo »

Encontré una palabra en el diccionario que no estaba buscando: “Catacresis” (gr. katáchrēsis). Me pierden las etimologías, así que decidí tirar del hilo y consultar el diccionario de Chantraine. Mientras repasaba sus páginas me asaltaban otras palabras en las que iba deteniéndome. Llámeme excéntrica, pero qué emocionante es cuando se abren otras rutas en el proceso de lo que andas buscando. ¡Lo inesperado! Esto debe ser también parte del asombrarse del que habla Aristóteles como origen del saber. Se quedan ahí como puertos en los que atracar cuando sea el momento, como una X en un mapa. A veces lo inesperado es justo lo que estabas buscando y otras veces lo encontrado no “te sirve” para lo que tienes entre manos, ¡pero que te quiten lo bailado!…  Seguir leyendo »

Capturas de varias imágenes subidas a Instagram con filtros.

Pensemos en el señor Delouit. El señor Delouit se registró en un hotel y pidió al recepcionista que le repitiera su número de habitación cada vez que entrase diciendo su apellido. El recepcionista asintió y Deluit subió a su cuarto. “Un minuto más tarde, un hombre extraordinariamente agitado, con la ropa cubierta de barro, ensangrentado y casi sin aspecto humano, se dirige al conserje:

—Señor Delouit.

—¿Cómo que señor Delouit? Basta de bromas. El señor Delouit acaba de subir.

—Perdone, soy yo… Me he caído por la ventana. ¿Cuál es el número de mi habitación, por favor?”. André Breton recoge en Nadja esta historia, que acaso esconda una enseñanza: somos quienes decimos ser.…  Seguir leyendo »

¿Hay una moral infantil?

Consideremos los siguientes enunciados descriptivos de juicios éticos:

Si un niño tiene hambre o está herido, sus padres o amigos están más obligados a ayudarlo que un desconocido.

Puestos a elegir entre salvar la vida de un ser humano o la de un perro (o la de muchos perros), nuestro deber es salvar al ser humano.

Damos por sentado que casi todo el mundo coincidirá con estos juicios éticos. Pero no es así. Hay un grupo importante de personas que no coincide. Dos estudios realizados en los últimos dos años, en los que se comparó lo que piensan los adultos en relación con las preguntas mencionadas y lo que piensan niños de entre cinco y diez años de edad, hallaron una diferencia significativa en las respuestas.…  Seguir leyendo »

Ha sido un enorme y estúpido alivio para algunos, entre los que me encuentro, ver el vídeo de la ministra finlandesa Sanna Marin. Es posible ubicarla como ministra del Gobierno de España sin hacer el menor esfuerzo de imaginación. Es más, el esfuerzo es necesario para no hacerlo. Ahí es donde se ve que Europa existe. En otros tiempos, Europa se manifestaba en su filosofía, en su ciencia o en sus clásicos.

Hoy la filosofía ha sido borrada del currículum y lo que lleva su nombre en una empanadilla hecha de psicologismo barato y autoayuda que da pavor. Los inapelables principios de la ciencia, que son los de la lógica, vienen de ser cancelados en función del estado de ánimo de cada cual y los clásicos no duran más que una serie de Neflix.…  Seguir leyendo »

Hoy, ilustrísimos lectores y lectoras, vengo a hablaros de un ser de leyenda que habita nuestras mesetas, puebla nuestros valles y mora en nuestros montes desde antes de la Conquista de Toledo. Se trata de un ente mitológico y, como se verá, polifacético y complejo. Cuenta con una fuerte presencia en la Península Ibérica, si bien también ha sido documentado en otros lares, donde es conocido con diferentes nombres; connaisseur en Francia, stickler en el Reino Unido, Genießer en Alemania o pedante pelotudo en Argentina. Me refiero, cómo no, al pureta.

Antes de empezar, considero oportuno enumerar las acepciones académicas del término, pues éste puede llegar a generar cierta confusión debido a la falta de consenso en torno a su significado.…  Seguir leyendo »

El cuerpo en una democracia

En las últimas décadas ha cambiado nuestra relación con el cuerpo, su significado social y político. Muchas de las cosas que están pasando en la sociedad contemporánea solo se entienden si prestamos atención a nuestra dimensión corporal: el lugar que ocupa el cuerpo en algunas militancias contemporáneas (especialmente la feminista y ecologista), la denuncia de violencias sexuales o el deseo de transformar el propio cuerpo de manera que corresponda a la idea que se tiene de él. Todo esto habla de la creciente importancia del cuerpo en el modo como nos relacionamos con nosotros mismos como sujetos y en la vida social.…  Seguir leyendo »

Espectadores, ya no más

En marzo de 1964, el New York Times informó que 38 testigos vieron u oyeron un ataque brutal, interminable y finalmente fatal a una mujer llamada Kitty Genovese, y que nadie hizo nada para ayudarla, ni siquiera llamar a la policía. Luego se demostró que el informe era erróneo, pero el “efecto espectador” es real. Como han demostrado muchos experimentos psicológicos, es menos probable que un individuo salga en ayuda de otro si ve que otra gente que podría ayudar no lo hace.

El mes pasado, a mitad del día en una calle muy transitada de la ciudad italiana de Civitanova Marche, Alika Ogorchukwu, un vendedor callejero nigeriano, fue atacado y asesinado por un hombre con sus propias manos.…  Seguir leyendo »

Los domadores de animales salvajes conocen como “romper el alma” el proceso de sumisión de las bestias por el cual se logra que una foca aplauda o un elefante haga estupideces propias sólo de un humano. Es curioso que, a pesar de las evidencias del daño físico que conlleva esta cruenta metamorfosis (heridas abiertas, espaldas quebradas, mutilaciones), en este caso no utilicen un eufemismo, sino que llamen a las cosas por su nombre: romper el alma, una de las expresiones tópicas pero efectivas que se suelen utilizar cuando nuestro primer amor nos hace daño: me ha roto el alma. Pero qué ingenuos somos.…  Seguir leyendo »

Olviden la felicidad y serán felices

Nadie sabe qué es la felicidad. Un deseo, aseguran algunos. También, un valor. Para otros, una idea inaprehensible. No faltan quienes sostienen que es una fantasía. O un negocio. Así las cosas, ¿qué es la felicidad? Recurramos a los clásicos. Aristóteles e Immanuel Kant, por ejemplo.

En la 'Ética Nicomáquea', Aristóteles afirma que la eudaimonía (felicidad o prosperidad) es el bien supremo del hombre. ¿La felicidad? Indica el filósofo que «unos creen que es alguna de las cosas visibles y manifiestas, como el placer o la riqueza o los honores; otros, otras cosas; muchas veces incluso una misma persona opina cosas distintas: si está enferma, piensa que la felicidad es la salud; si es pobre, la riqueza; los que tienen conciencia de su ignorancia admiran a los que dicen algo grande y que está por encima de ellos.…  Seguir leyendo »

na gran mayoría de observadores de la sociedad contemporánea ha hecho notar que el sentimentalismo se ha convertido en una palanca política de primer orden, aunque no siempre se hace notar el carácter restrictivo y la anomalía moral que se oculta tras muchas de las formas de tales sentimentalismos. Como ha anotado aquí mismo Dante Augusto Palma, establecer qué persona o qué grupo es más víctima que el otro ha devenido la marca de nuestro tiempo porque alcanzar el status de víctima supone automáticamente estar “en la verdad”. Es curioso que esta valoración de sentimientos resentidos, excúlpese la paradoja, haya alcanzado tan alta cotización y hay que apuntar que, dado que no tenemos una capacidad infinita de sentir, la inflación de esta sentimentalidad milita de forma directa contra la posibilidad de cultivar otro tipo de sentimientos pues parece que, en buena medida, rige también aquí lo que pasa en economía, que la mala moneda expulsa a la buena del mercado (ley de Gresham).…  Seguir leyendo »

Instrucciones para conseguir un buen trabajo y una mala vida

Para escalar una montaña hay que creer que existe una montaña que subir. Para mirar debajo de la almohada cuando se nos cae un diente hay que creer que un ratón dejará regalos por la noche. Y para ir al trabajo y reventarnos en él la vida hay que pensar que la naturaleza levantó la montaña que intentamos subir, que su existencia no depende de la voluntad humana y que el mercado laboral no es culpa ni responsabilidad de nadie, sino una parte más del espléndido paisaje. Cierto que el ecosistema laboral es tan arriesgado y resbaladizo como una ruta de alta montaña, pero es más fácil adaptarse con el entrenamiento adecuado.…  Seguir leyendo »

En una entrevista radiofónica a una conocida actriz, la conversación derivaba hacia el acto en sí de creación, centrado, específicamente, en el proceso de escritura. Defendiendo que el hecho de crear sería, en sí mismo, un ejercicio de despersonalización que implicaría conectar con una suerte de alma humana, se concluía que, en ese sentido, era irrelevante si el autor era hombre o mujer porque, justamente, el objetivo del propio proceso sería que eso no importase. Casi por las mismas fechas, en otra entrevista, un escritor aludía a lo mucho que le aburrían las cuestiones de género en literatura.

No soy creadora; tampoco experta en estética, arte ni disciplina afín, pero sí profesora en una facultad de Ciencias Sociales y pretender despersonalizarnos para trascender lo que somos, especialmente si esto se cifra en términos de género, etnia o clase social (por nombrar lo más evidente), me parece tan falso como peligroso.…  Seguir leyendo »

La llegada de los ‘wogs’

No recuerdo si aquel invierno fue frío; calenturiento en rumores sí, y eso que por entonces aún no habían creado los dos juanes amigos, Benet y García Hortelano, la que ellos mismos llamarían Rúmor S. L., agencia limitada de difusión de bulos en broma y tomaduras de pelo en general. La rumorología política, que, naturalmente, no es otro de los (supuestos) males traídos por la Transición, se puso al rojo vivo en España desde que a finales de octubre de 1982 el PSOE ganase las elecciones generales con mayoría absoluta, lo que le permitía formar un equipo ministerial socialista casi 50 años después de las últimas gobernanzas de la izquierda.…  Seguir leyendo »

Ocurrieron dos cosas. La primera, que el otro día le pedí a un amigo que me mandara una nota de voz para detallarme un tema de trabajo y me respondió con un lacónico “odio los audios”. Me fijé, entonces, en que en la información de su perfil de WhatsApp aparecía la palabra “audios” al lado de una señal de prohibición. La segunda: pocos días después recibí una nota de voz de 9 minutos y 24 segundos de alguien a quien apenas conocía, un audio de esos que, dada su extensión, son apodados simpáticamente como podcasts. A lo largo de los agónicos 9 minutos y 24 segundos, el emisor me ofrecía un encargo de trabajo en el que se colaban varias digresiones —”como te iba diciendo”, “ay, perdona que se me ha ido el santo al cielo”—, larguísimos y repetidos instantes de “mmmm… bueno… pues”, risas, el ruido de la nevera al abrirse, de donde sacó una jarra de agua, líquido que posteriormente vertió en un vaso, un estornudo con la consiguiente disculpa —”perdón, es que el aire acondicionado”— y el ruido de sonarse los mocos, por el que no obtuve ninguna disculpa más.…  Seguir leyendo »

Estoy en una piscina escuchando la conversación entre dos amigas adolescentes. De repente, una grita. “¡Por fin! Está aquí. ¡Es él! Fíjate, es guapísimo”, mientras señala a un joven en bermudas que avanza desde la entrada. El muchacho arrastra las chanclas por el lateral de la pileta cuando la otra sentencia. “Qué exagerada. Normalito como mucho”. “¡No lo estás viendo bien! Mira aquí”, insiste poniendo el teléfono móvil frente a los ojos de su colega. “Si no te parece guapo, es que no has visto su Instagram”. Las amigas, igual que yo, están semidesnudas, las tres nos cubrimos con escuetos bikinis.…  Seguir leyendo »

Cuando leo sobre el hedonismo como horizonte veraniego, sobre la necesidad de abandonarse y de disfrutar, sobre lo festivo que es rebañarse el plato con los pies en la arena, sobre el reposo indolente de una siesta playera, pienso en que no hay descuido posible en los que cuidan, nada de esto está reservado a los cuidadores. Cuando escucho llamadas al autocuidado, se me viene a la cabeza que esa apelación a sobrevivir en medio del tráfago moderno, esa dedicación plena a nosotros mismos, no es elegible para quienes cuidan a otros: llevar y traer a consultas, disponer comidas, revisar pautas medicinales, organizar la agenda de turnos, dar la vuelta en la cama al postrado, conocer quién será la nueva terapeuta que atenderá a la persona con discapacidad a su cargo.…  Seguir leyendo »

En el principio fue el 'exemplum', como hubiera podido decir san Juan; el modelo o prototipo origen de todo, pero con el paso del tiempo los modelos variaron. La ejemplaridad no es un concepto absoluto, y menos aún circunscribible a cosa de santos. Sus prototipos se encuentran en los campos más diversos, como en la belleza, en la inteligencia artificial, en las buenas obras... Siempre están inspirados en alguien: en los ojos de Cleopatra, en las ideas de Marvin Minsky o en la piedad de la madre Teresa. Ahora bien, como noción es tan poliédrica que no transmite ningún mensaje que nos garantice el paraíso.…  Seguir leyendo »

os suicidios duplican desde hace años a las víctimas del tráfico. Y eso que las cifras en España son aún inferiores a la media europea. El crecimiento exponencial que están experimentando los ha convertido en la principal causa de muerte no natural y en la primera absoluta de los jóvenes. Las estadísticas de los problemas psíquicos en Occidente son sencillamente sobrecogedoras, apuntando en muchos casos a los modos de vida de nuestro tiempo, coadyuvantes también de otros males con repercusión en la salud, como los cardíacos.

«¿Hay más enfermos mentales que antes?», le pregunté un buen día a una prestigiosa psiquiatra barcelonesa.…  Seguir leyendo »

Mientras Joe Biden se paseaba en su Cadillac One, apodado La bestia, por la ronda de Toledo de Madrid, yo me subía a un taxi en Atocha y me abrochaba el cinturón. Reconozco que al principio se me hizo raro que el presidente de Estados Unidos se trajera semejante tanque para moverse por Madrid. Su vehículo pesa tanto como un Tiranosaurio Rex y es capaz de hacer frente a ataques con armas químicas, bombas lapa e incluso misiles. La clase de turismo con la que lo imaginas antes viajando a Kiev que aparcando en la plaza Mayor. Pero hay que entenderle, él no viaja en un coche sino en un relato.…  Seguir leyendo »