Suicidio

‘Fuat Oktay, Turkey’s vice-president, declared: ‘They said it was because of hunger – that’s not true. We do not have any information that the deaths were due to poverty.’’ Photograph: Alamy

Fatih is known as one of the most conservative districts of Istanbul. Last week some people in the area saw a note attached to the door of a flat: “Beware! There’s cyanide inside. Call the police. Don’t enter.” Whoever wrote the note had clearly wanted to protect the neighbours from a toxic substance. When the police arrived they found four bodies – two men, two women, aged between 48 and 60. The dead were all from the same family, the Yetişkins, who had been residents of the neighbourhood for decades. The siblings had, according to friends, also lived in unemployment and penury – the wages of one sister, a music teacher, used to keep creditors at bay.…  Seguir leyendo »

Rubor de muerte

Mi liberada:

Como sucede con algunos hechos violentos, el suicidio de VR y su noticia comprimen de modo perturbador el aire del tiempo. Para empezar está la doblez de los medios. Por un lado siguen llenándose la boca en los seminarios con la voluntad de no contribuir al presunto efecto imitación que trae la divulgación de los suicidios. Por el otro, lo ignoran en la práctica cuando saben que el caso, por su rareza o por la personalidad de la víctima, reclamará la atención del público. La doblez es particularmente odiosa porque el efecto imitación, si existiera, sería más poderoso de mediar una persona conocida o una circunstancia excepcional.…  Seguir leyendo »

La muerte voluntaria constituye un tabú desde tiempo inmemorial. En la Grecia clásica, se cortaba la mano del suicida y se enterraba aparte, y los funerales solían ser secretos y nocturnos, en un claro antecedente precristiano de la prohibición, adoptada en el medievo, de inhumar sus cuerpos en suelo sagrado. Se los trataba como a criminales. Sus cadáveres se arrojaban al muladar o se enterraban en las encrucijadas de los caminos o bien en lugares inaccesibles. Por así decirlo, estas prácticas constituían una especie de conjuro ante un acto considerado contra natura: si los dioses o el azar conceden el don de la vida, solo sería aceptable salir de ella por la misma puerta.…  Seguir leyendo »

Una foto familiar de alrededor de 1976 de la autora y su padre, quien realizó múltiples intentos de suicidio.

Cuando era chica, mi padre pensaba en maneras de quitarse la vida tantas veces como yo tenía que comprar zapatos nuevos. Planeaba usar píldoras cuando me compraron mis mocasines; monóxido de carbono, cuando mis sandalias; navajas cuando mis Doc Martens. Yo tenía 4, 10 y 28 años cuando mi padre hizo sus intentos más dañinos.

Lo encontramos: a un lado del camino, a un lado de la cama, en la cochera de mi abuela cuando intentó hacer su tumba en el gran Oldsmobile azul al que llamábamos Orca.

Cuando no estaba tratando de suicidarse, yo lo consideraba un superhéroe. Recuerdo mis pensamientos de niña: está vivo hoy y hoy, y también hoy.…  Seguir leyendo »

En España –no se sabe por qué– se ejerce una estricta censura sobre unos hechos luctuosos como son los suicidios, y también sobre los nombres de ciertas dolencias físicas o mentales («murió tras una larga enfermedad», suele leerse). Sin embargo, la psiquiatría, la sociología (comenzando por el clásico, «El suicidio», de Émile Durkheim) y la literatura se han ocupado a fondo del suicidio.

Los literatos no sólo han escrito sobre él, también lo han practicado: Virginia Stephen padecía una psicosis maniacodepresiva que la condujo a meterse en un río con piedras en los bolsillos del abrigo. Mariano José de Larra, sin haber cumplido los treinta años años, una mala mañana se puso delante del espejo y en lugar de afeitarse la barba se pegó un tiro con una pistola, privándose él y privando a los demás de una vida creadora.…  Seguir leyendo »

El año pasado, una media de diez personas al día se suicidaron en España: desde adolescentes como Zulima, que recurrió al bote de pastillas de su abuela; a personas maduras como Miguel Blesa, que se destrozó el corazón con una escopeta de caza. La soledad que lleva a la depresión, la depresión que lleva a la soledad… Bucear en las causas de un suicida es sumergirse en abismos a veces insondables.

Decía el poeta francés Edmond Jabès que solo un ahogado sabría hablar del río. Sumergiéndome en las páginas que Virginia Woolf escribió en Las olas, encontré a Bernard (“nos hundiremos como nadadores… a través del aire verde de las hojas… las olas nos cubren”); encontré a Rhoda (“quiero salir de estas aguas.…  Seguir leyendo »

Schoolchildren read signs posted in the dense woods of the Aokigahara forest at the base of Mount Fuji in Japan in 1998. (Atsushi Tsukada/Associated Press)

New Year’s Eve is an important day in Japan. It ends with the ringing of a temple bell around midnight. The bell is rung 108 times to banish the sins, mistakes and sufferings of the previous year. However, for one YouTuber, Dec. 31 may haunt him long past the new year. That was the day Logan Paul posted a video of himself walking through Aoikigahara in Yamanashi Prefecture, also known as “the suicide forest.” The clip shows him appearing to discover a dead body. He is later seen laughing in the video, which raised the ire of many both in and outside Japan.…  Seguir leyendo »

Chester Bennington, the lead singer of the band Linkin Park, was found dead on Thursday in his home near Los Angeles. The coroner’s office has confirmed that the 41-year-old died of suicide. That’s something I — and so many millions of other Americans suffering from mental illness — have considered.

The platinum-selling lead singer was open about his depression and anxiety. In Linkin Park’s single “Heavy,” Bennington sings: “I don’t like my mind right now / Stacking up problems that are so unnecessary / Wish I could slow things down.” And the lyrics in their hit single “Crawling,” deal with substance abuse: “There’s something inside me that pulls beneath the surface / Consuming, confusing.”

Bennington suffered, but he was not alone.…  Seguir leyendo »

Mi liberada:

La única lucha es contra la muerte. El hombre pierde el tiempo y la vida misma en conflictos regionales, disputándose con otros hombres el pan, el abrigo y el sexo. Pero esa disputa, que se libra sobre infinitas cordilleras de cadáveres, es cada vez menos violenta. La historia de la Humanidad es la historia de una negociación. El camino hacia la identificación del único enemigo verdadero. Y hacia la comprensión profunda de que todas las guerras son civiles. Se ve que esta frase la escribió primero Fénelon («porque es siempre sangre de hombre la que se derrama»), el condenado por quietista.…  Seguir leyendo »

“No hay más que un problema filosófico verdaderamente serio: el del suicidio” (Albert Camus. El Mito de Sísifo)

Según todos los indicios y me refiero a los que resultan de la autopsia practicada en el Instituto de Medicina Legal, Miguel Blesa, expresidente de Caja Madrid, se quitó la vida pegándose un tiro en el pecho con el rifle de su propiedad. Ocurrió anteayer, en la finca Puerto del Toro, término municipal de Villanueva del Rey, partido judicial de Peñarroya-Pueblonuevo, provincia de Córdoba.

En mi juventud se decía que la tendencia al suicidio aumentaba con la edad, que los hombres se suicidaban más que las mujeres, que los solteros lo hacían más que los casados y que los intelectuales se suicidaban más que los que no lo eran.…  Seguir leyendo »

El caso acontecido este jueves en Murcia, en el que una niña de 13 años se ha quitado la vida tras sufrir supuestamente bullying, ha puesto en la palestra, de nuevo, el acoso escolar. ¿Es este hecho suficiente causa para que un adolescente acabe con su vida?

El acoso escolar está detrás de un número sangrante de suicidios en niños y adolescentes. Hoy por hoy quitarse la vida representa la tercera causa de muerte en la población adolescente. Las cifras sobre acoso no dejan de aumentar así como sus formas de ejercerlo: ciberacoso y sexting. Esta última modalidad consiste en enviar imágenes o vídeos de contenido sexual a otras personas a fin de humillar y avergonzar a la víctima.…  Seguir leyendo »

Cada año mueren en España más personas como consecuencia del suicidio que derivadas de los accidentes de tráfico. Existe el tópico de pensar que el suicidio es una cosa de países de mucha niebla, frío y poco sol, pero en España, donde abundan las moscas y el calor, cada día unas diez personas superan la barrera del instinto de conservación y deciden quitarse la vida, lo que Jardiel Poncela llamaba «tomar el coche fúnebre en marcha». Quizá sean más de diez al día, porque algunos de los accidentes de tráfico y determinados accidentes laborales, que se antojan inexplicables, puede que no resulten tan misteriosos y sean producto de un acto de renuncia vital.…  Seguir leyendo »

A fines de abril, una chica de 17 años llamada Kriti Tripathi saltó hacia su muerte en Kota, India, poco después de haber aprobado el examen de admisión de su país a los prestigiosos Institutos Indios de Tecnología (IIT). Una semana después otra estudiante de Kota, Preeti Singh, se ahorcó y acabó muriendo a los pocos días por las heridas que se autoinfligió. Fue el noveno suicidio de un estudiante en Kota solo este año, y el número 56 de los últimos cinco. Todos asistían a los “institutos de preparación” de Kota, cuya única finalidad es preparar a estudiantes de secundaria para el Examen de Admisión Conjunto (JEE, por su siglas en inglés) de los IIT.…  Seguir leyendo »

Decía Elías Canetti que «ni un solo ser humano ha sido agotado jamás. Ni en su extrema reducción, ni en la muerte, ni en su destrucción ha sido agotado jamás un ser humano». Con frecuencia hablamos de cifras a la hora de dimensionar una tragedia. Ser la primera causa de muerte en España, con diez fallecidos diarios, no parece haber sido suficiente para romper esa barrera invisible que perpetua cualquier tabú, en este caso el del suicidio. Probablemente sólo haya algo más triste que el silencio denso que lo envuelve, la frivolidad con que emerge periódicamente en una maraña de declaraciones oportunistas, detalles morbosos, y búsqueda de chivos expiatorios que nos tranquilizan como sociedad y nos permiten sortear el sentimiento de culpa insoportable que amenaza con apresarnos colectivamente.…  Seguir leyendo »

Portraits by Liu Yi of Tibetans who have self-immolated, in his studio, Beijing, December 25, 2012. Andy Wong/AP Images

February 27, 2009, was the third day of Losar, the Tibetan New Year. It was also the day that self-immolation came to Tibet. The authorities had just cancelled a Great Prayer Festival (Monlam) that was supposed to commemorate the victims of the government crackdown in 2008. A monk by the name of Tapey stepped out of the Kirti Monastery and set his body alight on the streets of Ngawa, in the region known in Tibetan as Amdo, a place of great religious reverence and relevance, now designated as part of China’s Sichuan Province.

At least 145 other Tibetans have self-immolated since then.…  Seguir leyendo »

El laberinto del suicidio

Toda filosofía nace a orillas de la muerte. El animal termina, el hombre muere. Decía Albert Camus que el problema fundamental es el del suicidio, el pensar si la vida merece o no la pena ser vivida. Un país como Francia sufre en los últimos años una epidemia de suicidios juveniles. ¿Qué tiene que pasar para que alguien quiera desaparecer de esta vida, quitarse la vida, qué mecanismos psicológicos tienen que darse para que esto suceda?

Hice mi tesis doctoral sobre este tema hace muchos años y publiqué un libro titulado Estudios sobre el suicidio (Ed. Salvat. Barcelona, 1978; ha tenido después varias ediciones), donde llevé a cabo un estudio estadístico de 213 intentos de suicidio no consumados, con el objetivo de demostrar el porqué de este comportamiento.…  Seguir leyendo »

Si algo ha traído la modernidad, la eclosión de la razón, la edad del conocimiento, es el buen gusto de repudiar la muerte, la innegociable certeza del mérito de la vida (y el propio mérito ante ella) y la asunción del deber de no morirse en forma de mandamiento, al fin bien formulado, que convierte la vida en derecho y la mortalidad en engorro, por eso es preceptivo protegerse de tal incomodidad con la voluntad avisada y la elemental buena fe de impedir que la muerte, tan anacrónica, nos sobrevenga, sea en forma de accidente, de contratiempo o de encantadora sorpresa, y si el modo de alejarla es ilegalizarla, sea, y si el modo de ahuyentarla es prohibirla, venga, y si el modo de conjurarla es tirar sobre ella un cubo de pintura, amén a cualquier providencia con tal de que se dicte enseguida, con el ánimo exaltado, ahora, ya, ya mismo, lo importante es encontrar a quien culpar cuando, a pesar de nuestros desvelos, lo imposible suceda, no asumir su inevitabilidad y buscar la explicación que ahogue cuanto antes la irrelevante verdad y erija un relato catártico, racionalizador, policial, explicativo, que mande a los sospechosos al exilio y esconda bajo la moqueta o bajo llave los cabos sueltos, aislados de la zozobra de los niños y las ancianas, incapaces de enfrentar una realidad que ha de modelarse con fines sociales para que nuestra nación, responsable y autárquica, dispuesta en todo momento a sacrificarse a sí misma para preservar al menos su idea, encuentre las respuestas que otras naciones no encuentran y enfrente como es debido el dolor de ignorarse, por eso es importante prohibir que los pilotos de avión se estrellen, para que no se estrellen, y saber de inmediato qué ha pasado –si pasa– para hacer, por ejemplo, cualquier cosa, porque, si algo sale mal, es deber del legislador reaccionar a tiempo, averiguar si hizo calor y prohibir el sol, averiguar qué se vestía y prohibir la ropa, y si hasta ahora dos pilotos eran suficientes para negar la gravedad con garantías, es hora de atender la llamada de la vida, sagrada, inmarcesible, y exigir la presencia de tres, hasta que uno de ellos se suicide y podamos subir la apuesta a cuatro: uno para que pilote, otro para que el primero no se duerma, otro para llevar el orinal y un cuarto para que desarrolle las tendencias suicidas, ya en minoría, con una puerta que resista el terrorismo pero no el hacha y una cadenita en la puerta para disuadir sin evitar, en busca del aristotélico punto medio, fuente de dicha, por eso el maquinista de Santiago debió llevar otro compañero, porque la solución es sumar uno a los timoneles en concurrencia, por eso Lincoln debió dejarse acompañar por otro presidente al teatro y por eso los camiones de transporte de mercancías peligrosas deberían tener un mínimo de dos suicidas al mando –con dos volantes–, por si un conductor está muy loco, para intimidar al otro loco, y lo mismo para los tranvías, los taxis, las motos y los dirigibles, por si embisten contra la gente desafiando el orden, y por eso cada vehículo particular del planeta, cada Peugeout 308 y cada Renault Twingo azul cielo, atendiendo a su peso, sus dimensiones y su vocación letal, debe subordinar su circulación al aval de un mínimo de ocupantes (sometidos a diario test psicológico) que garantice un itinerario paralelo al de la carretera, porque, ¿y si uno de ellos se desmaya?, ¿y si le da un ataque de tos?, ¿y si le deja la novia?, ¿y si tiene una ballesta?, preguntas ineludibles cuando todos saben –todos sabemos– que para ordenar los problemas presentes basta con marcar la dirección contraria a los futuros, y si el delantero chuta y falla, es que debió pasar, y si pasa y su compañero falla, es que debió chutar, y si los funcionarios son vagos e irresponsables y con vocación de ausencia porque el Estado garantiza su puesto, lo que hay que hacer es despedirlos, y si el nuevo Gobierno, por poder ya deshacerse de ellos, recluta, al ocupar el trono, un ejército obediente, dispondremos su blindaje por mor de la independencia, que aquí se tambalea todo pero no se cae nada, así cada veinte años, o cada dos, aunque hacerlo contradiga las medidas previas, los argumentos previos, la indignación previa, porque la cosa es moverse, avanzar en caliente, protestar y levantar la voz, plañir con convicción, gritar muchas veces «vergüenza», porque alguien debió evitarlo, y cumplir con el deber de informar de que la vida no se acaba, la muerte no sucede y las trémulas vidas que animan nuestros quebradizos cuerpecitos no se encienden y apagan de forma cíclica siguiendo un ritmo ordenado que, en pleno siglo XXI, no puede ya tolerarse, y ahora que sabemos defendernos de los pilotos, de los funcionarios, de los conductores de autobuses escolares suicidas, de los patinadores suicidas, de los progenitores suicidas, de los adolescentes suicidas y de los vividores suicidas, sólo nos resta protegernos de los suicidas suicidas, proscribiendo las montañas, desautorizando el peligro y legislando, maldita sea, contra la engorrosa, molesta, cargante, liosa muerte, estableciendo un observatorio de catástrofes, si es preciso, un terruño bien delimitado donde acotar las avalanchas, las riadas, las manifestaciones (aprovechando el terreno) y los desastres de todo orden, un mirador homologado desde donde observar los pocos accidentes de avión y tren y coche que la Nación permita para su detallado estudio, su cómoda contemplación en busca de remedio, convirtiendo lo inevitable en posible, lo posible en oportunidad y la oportunidad en nada, porque resulta que en chino la palabra crisis –hasta su inminente abolición– significa crisis y nada más que crisis.…  Seguir leyendo »

«Qué solos se quedan los muertos», decía el poeta. Sobre todo algunos. Una vez más la estadística anual nos recuerda que el suicidio es la primera causa externa de muerte en España, por encima de los accidentes de tráfico, de los homicidios, y de la violencia de género. De nuevo esa cifra de 10 suicidios diarios corre una suerte de silencio atronador temeroso o vergonzante que rodea a la mayoría de ellos, y que apenas se veía interrumpida por apariciones puntuales en los medios de comunicación, con vocación preventiva, voluntarista algunas; con intención no constructiva, morbosa, otras; igualmente fallidas todas en hacerlo visible.…  Seguir leyendo »

Por qué se es un hombre

Querido J:

Un hombre echa un avión al suelo y mata a 149 personas que no conoce y con las que no guarda, por lo tanto, ninguna relación de animosidad. El detalle es importante. Al fin y al cabo el asesino de Relatos salvajes elige un espectro de víctimas que va desde su psicoanalista hasta sus culposos papás. La ausencia de relación con las víctimas es la que lleva a los investigadores a especular con el móvil terrorista. Es decir a que el copiloto alemán asesinara a sus víctimas como un medio de propaganda e intimidación política. Pero hasta el momento los investigadores no encuentran la matriz política de la conducta.…  Seguir leyendo »

Physician-assisted suicide is back on California’s political agenda. Indeed, anyone who read the newspaper or watched TV coverage when the End of Life Option Act (SB 128) was introduced Jan. 21 might think it’s a done deal, though the bill hasn’t even cleared committee. The message from supporters and the media is clear: Like women’s rights, voting rights, gay marriage and hikes to the minimum wage, it’s only a of time before physician-assisted suicide becomes legal because, after all, it is the right thing to do. If this bill fails, supporters promise a ballot initiative in 2016.

As someone who supports all those other liberal causes, yet opposes physician-assisted suicide, I’d ask my fellow progressives to shine a cold hard light on this issue.…  Seguir leyendo »