Transparencia (Continuación)

Lucha contra la corrupción pregunta al Gobierno

Hace dos años, España era el único país de la Unión Europa de más de un millón de habitantes que no contaba con una ley de transparencia. Es una norma básica de la democracia. Existe desde hace décadas en países de nuestro entorno y refuerza el sistema democrático, permite la rendición de cuentas y es un vehículo poderoso para luchar contra la corrupción.

La ley de transparencia beneficia a todos los ciudadanos. No solo es un arma para los periodistas. Un ciudadano puede preguntar a un ayuntamiento por cuestiones que le afectan de forma directa, como conocer el presupuesto destinado a arreglar las calles y jardines de su barrio, o preguntar por la trayectoria profesional de sus responsables.…  Seguir leyendo »

Honestidad intelectual y conflicto de intereses

Recordaba Jefferson que el arte de gobernar consiste en el arte de ser honesto. Pero parece que es un arte que no está al alcance de todo el mundo, y menos en una democracia de baja calidad, sin contrapesos importantes y sin rendición de cuentas. En todo caso, lo primero que se echa en falta en el debate público en estos días es la honestidad intelectual, dada la tendencia a encubrir los intereses de quien sostiene determinados argumentos bajo unos ropajes más presentables de cara a la opinión pública. Si no somos demasiado inocentes debemos entender que cuando alguien defiende una determinada postura sobre un asunto de interés público lo puede hacer por convicción pero también por puro y simple interés, ya se trate del interés del partido, del grupo social, económico o profesional al que se pertenece o del interés particular (muchas veces crematístico).…  Seguir leyendo »

La inauguración de la “era de la transparencia” en nuestro país viene lastrada por la resistencia partidaria a depurar las irregularidades y los casos de corrupción que se han dado hasta ahora. Eso no sólo resta credibilidad a la disposición que las instituciones tengan de adecentar su propio funcionamiento, sino que contribuye a que se mantengan las inercias de opacidad del pasado reciente. De hecho, la legislación vigente o en trámite sobre transparencia no constituye una medida de prevención eficaz frente al fraude, que puede colarse por entre su articulado. Pero la idea de transparencia se enfrenta también a los problemas que ella misma puede generar.…  Seguir leyendo »

Las leyes de transparencia no bastan para erradicar la corrupción, pero sin ellas no habrá un avance sostenido. Todas las estrategias de lucha contra la venalidad política pasan por abrir a los ciudadanos canales de información que permitan un escrutinio permanente de la acción pública, criterio que comparten todos los organismos internacionales empeñados en esta materia. Este miércoles 10 de diciembre entra al fin en vigor la ley 19/2013 de transparencia, acceso a la información pública y buen gobierno.

El preámbulo de esta ley dice así: “Solo cuando los ciudadanos pueden conocer cómo se toman las decisiones que les afectan, cómo se manejan los fondos públicos o bajo qué criterios actúan nuestras instituciones podremos hablar de que los poderes públicos comienzan a responder a una sociedad que es crítica, exigente, y que demanda participación.…  Seguir leyendo »

Como decía acertadamente Javier Tajadura en estas mismas páginas, la desafección hacia el sistema institucional se ha trocado en un amplio cuestionamiento de nuestro modelo de democracia representativa. Y en buena parte, esta crisis de legitimidad es debida al funcionamiento oligárquico de los partidos políticos, que siguen ostentando un papel hegemónico y asfixiante, diseñado en pleno posfranquismo, por razones obvias. Pero también a la creciente colonización que estos mismos partidos hacen de las instituciones. No hay más que observar los nombramientos que se han producido en algunos de los más altos órganos de la justicia ordinaria y constitucional o de otros órganos constitucionales o reguladores.…  Seguir leyendo »

En cuatro ocasiones, el Congreso de los Diputados ha acordado impulsar la transparencia en los procesos de representación de intereses ante las instituciones públicas, actividad conocida como lobbying.

En el debate constitucional se rechazó la propuesta, de Alianza Popular, de incluir en el derecho de petición que las comisiones parlamentarias pudieran “recibir delegaciones de grupos legítimos de intereses, en sesiones de carácter público”, así como que una ley orgánica estableciera un “sistema de control y registro para los grupos de intereses que actúen de modo permanente”. Sin embargo, en 1990, el Congreso de los Diputados aprobó, a propuesta del Grupo Popular y por unanimidad de los grupos parlamentarios, la primera proposición no de ley que exige la regulación de los “despachos que gestionan intereses particulares confluyentes con intereses públicos”.…  Seguir leyendo »

El concepto de transparencia tiene mucho de opaco, si se me permite el fácil juego de palabras. A pesar de la casi unanimidad en el elogio que suele concitar la mera mención del término, a poco que se analice su contenido (tarea emprendida con particular agudeza por el filósofo coreano Byun-Chul Han en su librito La sociedad de la transparencia)se percibe de inmediato las zonas de sombra que alberga.

No me voy a entretener en un asunto menor, pero que merece ser considerado como muy sintomático a la hora de plantear el asunto. Uno de los lugares en los que uno encuentra en mayor abundancia reivindicaciones de la transparencia es en las redes sociales y en diversos foros de Internet, donde individuos que sistemáticamente ocultan, de manera muy poco transparente, su identidad tras un pseudónimo (los llamados troll) se dedican a rasgarse las vestiduras, entre insulto e insulto, por la falta de transparencia de instituciones y responsables públicos.…  Seguir leyendo »

La actividad profesional del lobby sigue oscurecida por numerosos tabúes y malentendidos a ojos de los ciudadanos. En España, un país de política tradicionalmente opaca, donde la representación profesional de intereses ha estado poco organizada hasta fechas recientes, la tramitación de la Ley de Transparencia no parece haber servido para disipar sospechas en torno a la limpieza y equidad de los procesos políticos. Se tiende a mirar a la Unión Europea como modelo para posibles regulaciones pero, a la vez, como una “lobbycracia” lejana de las exigencias de una democracia verdadera. Esta visión ambigua de la política comunitaria se une al tradicional “déficit democrático”, ahondado por la presente crisis política, y a la percepción de que las políticas nacionales vienen dictadas en mayor o menor medida desde los centros de poder europeos.…  Seguir leyendo »

Los resultados de las últimas elecciones europeas han venido a confirmar una vez más la clara situación de rechazo y distanciamiento de los ciudadanos españoles respecto a una buena parte de la clase política, y especialmente a los dos grandes partidos, así como la consecuente frustración social al no verles intención de responder de una forma colectiva y contundente a sus principales preocupaciones, entre las que destaca el problema de la corrupción. El hecho mismo de que no se hiciese referencia alguna a la corrupción en el debate electoral entre los candidatos de los dos partidos mayoritarios es una buena muestra de que estos partidos siguen desoyendo a la ciudadanía, que en esta ocasión sí les ha hecho ver claramente en las urnas el evidente rechazo a su actitud.…  Seguir leyendo »

La consulta de la documentación de algunos archivos históricos españoles se ha convertido en un tema extremadamente polémico que puede acabar en un escándalo de alcance internacional. Las dificultades con que nos encontramos los investigadores a la hora de trabajar en los archivos públicos derivan de las insuficiencias y las contradicciones de la política archivística española. Hoy es una evidencia que la ley del Patrimonio Histórico Español de 1985 es obsoleta, entre otras cosas, porque se contradice con la ley de Protección de Datos de 1999 y con la reciente ley de Transparencia. Persisten las arbitrariedades a la hora de interpretar cuáles son los datos personales que pueden realmente afectar “a la seguridad, al honor de las personas, a la intimidad privada y a familiar, y a la propia imagen”.…  Seguir leyendo »

En 1926, el historiador y archivero del Ministerio de Estado Jerónimo Bécker, escribió: “Como no conocemos la historia de nuestras relaciones internacionales, como ignoramos cuál ha sido nuestra verdadera labor en esa esfera, como no sabemos los antecedentes de las cuestiones que surgen a nuestro paso, tenemos que improvisar soluciones a los problemas que se nos plantean y la consecuencia de esto es que con frecuencia se infiere grave daño a los intereses nacionales”. Han pasado 88 años y parece que no ha servido para nada el testimonio de nuestro mejor historiador diplomático, excelente conocedor de los ricos fondos del archivo del actual Ministerio de Asuntos Exteriores y autor de estudios fundamentales sobre la historia de la política exterior española.…  Seguir leyendo »

El 14 de diciembre de 1976, el presidente Suárez se dirigió a todos los ciudadanos en un mensaje televisado, para afirmar que la Ley para la Reforma Política significaba que se había aceptado “el compromiso de la reforma para engrandecer la legalidad, para hacer más sólida la concordia y para crear una absoluta transparencia en los comportamientos públicos, puesto que nada de cuanto ocurre en España debe ser ajeno a ningún español”. En ese ya lejano discurso, asomaba la transparencia como objetivo político imprescindible para la democratización del país.

Se podrían buscar referencias más remotas, pero servirá esta para evidenciar que, como en otros muchos terrenos, no asistimos a ninguna novedad ligada —según algunos parecen suponer— a la expansión durante las últimas décadas de las tecnologías de la información y la comunicación, ni al advenimiento de ningún nuevo modelo de democracia, ni a ningún otro giro copernicano que guste ser formulado.…  Seguir leyendo »

En estos días, la palabra «transparencia» está en todas las bocas, en el Parlamento, en todos los medios, en todas las tertulias. A tenor de cuántos nuevos casos de corrupción van desvelándose cada día, razones no faltan para que los ciudadanos, primero perplejos y luego estupefactos, acabemos escandalizados ante tanta desvergüenza. La transparencia aparece como el antídoto contra la corrupción y, de hecho, lo es.

Sin embargo, corremos el riesgo de que, bajo el manto respetable de la transparencia exigible, todo esto degenere en puro morbo en un país que ha elevado la picaresca a la categoría de gran literatura: La Celestina, el Lazarillo de Tormes, etc.…  Seguir leyendo »

En memoria de Joan Argemí i d’Abadal

Los casos protagonizados por E. Snowden y el editor de Wikileaks J. Assange han suscitado debates en todos los órdenes. Pero seguramente no ha sido el jurídico el que más ha ocupado a la opinión expresada en los medios de comunicación españoles, aún cuando se han utilizado duros argumentos para denostarlos, sosteniendo que con sus actos han vulnerado la privacidad de las personas que aparecen en los documentos difundidos y que son unos depredadores de la libertad (Vargas Llosa, en las páginas de este diario). Entiendo, sin embargo, que en ambos supuestos lo que prima facie podría aparecer lesionado no es el derecho a la intimidad, sino los secretos de Estado.…  Seguir leyendo »

Reclamamos transparencia mientras exigimos intimidad. Los imprecisos límites entre lo público y lo privado, sin embargo, hacen difícil atender esas demandas contrapuestas. Por un lado, la contienda política se extiende hasta la vida personal de los cargos electos o designados, sometidos al escrutinio minucioso o al acoso domiciliario; por otro, cada vez más personas exhiben impudorosamente su intimidad en los medios para el deleite culpable o el escándalo farisaico de audiencias masivas. Reconciliar el derecho de acceso a la información pública con la protección de datos personales es un desafío jurídico, pero sobre todo un oxímoron cultural.

Seguimos defendiendo retóricamente que el dominio público debería ser un recinto de vidrio, transparente al examen de la mirada común, y el ámbito privado una fortaleza hermética, blindada frente a la intrusión del Estado-Leviatán.…  Seguir leyendo »

El otro día me invitaron a dar una charla en el País Vasco sobre transparencia y corrupción. Como ya he escrito mucho sobre el primer tema, me centraré un poco más en el segundo, especialmente en la importancia de la transparencia como herramienta para combatir la corrupción o, para ser más exactos, para prevenirla y sancionarla.

No está de más recordar que siendo la transparencia un valor fundamental en una democracia avanzada, el derecho a la información pública (más allá de que esté literalmente reconocido o no como tal en un texto constitucional) es un derecho democrático fundamental. La democracia no se reduce a un procedimiento de gobierno y menos todavía a un procedimiento electoral cada cuatro años, como parecen preferir nuestros representantes.…  Seguir leyendo »

Se debate en el Congreso un proyecto de Ley de Transparencia. Que esta iniciativa haya llegado ahora y no antes es la consecuencia de una tormenta perfecta de crisis económica e institucional y esfuerzos sumados reclamándola por parte de organizaciones no gubernamentales, periodistas, académicos, pero, sobre todo, de los ciudadanos, cristalizada en pancartas que pudimos ver entre los lemas del 15-M y contrastadas en los resultados de las encuestas.

Se ha demostrado, así, cómo la sociedad, movilizada, puede fijar la agenda política (ejemplificado en la genial viñeta de El Roto, “perdido el esplendor, echaron manos de los focos…”). Y, también, que el de la transparencia es un tema al margen de las ideologías, o, si se quiere, perteneciente a una compartida: la democracia.…  Seguir leyendo »

La opacidad forma parte de las reglas del poder. Este cree resentirse cuando las decisiones se adoptan a la luz del día y se exponen las razones de cada medida sin la ayuda de relatos falaces. La opacidad no sólo preserva los secretos del poder de su conocimiento público; al mismo tiempo encierra a quienes lo ejercen en su propio mundo, del que se creen dueños cuando en realidad no pueden liberarse de él. La tramitación de la ley de Transparencia está revelando buena parte de las sombras que arrastra el ejercicio del poder, y no sólo del poder político. Los partidos que más esperanzas depositan en la capacidad taumatúrgica de la nueva norma se muestran tan opacos en su actuación política que invitan a sospechar que nos encontremos ante el enésimo fingimiento supuestamente regenerador.…  Seguir leyendo »

La sociedad española vive tiempos convulsos de cambio en medio de una crisis sistémica de proporciones inimaginables hace apenas unos años. Son especialmente los trabajadores y los sectores populares los más golpeados, con diferencia, por todo tipo de medidas de ajuste, recorte, reestructuración o austeridad, pero también las clases medias observan atónitas como la concentración de la riqueza y de las decisiones se produce en núcleos cada día más reducidos, núcleos oligárquicos donde comparten la información y la gestión de la misma dirigentes políticos y empresariales selectos.

En los últimos decenios, de forma flagrante e indecente, los intereses económicos de esos pocos se impuso a la política, entendida como el más puro valor de preocuparse por organizar lo que es de todos, pensando en el bien común y en el interés general, encumbrando a una forma de entenderla basada en la “puerta giratoria” donde lo público y privado se entremezclan al servicio del lucro y sin demasiados escrúpulos a la hora de priorizar ese aspecto sobre el interés colectivo.…  Seguir leyendo »

El actual proyecto de ley en torno a la transparencia es uno de los instrumentos del combate por mejorar la calidad de nuestras democracias. Tiene su origen en aquel principio ilustrado según el cual la vida democrática debería desarrollarse, en expresión de Rousseau, “bajo los ojos del público”. Desde entonces las sociedades han evolucionado mucho, y aunque se han vuelto más complejos los problemas a los que se enfrentan y los sistemas de gobierno, las exigencias de publicidad no han disminuido, sino todo lo contrario. Vivimos en una “sociedad de la observación” que consiste en la imparable irrupción de las sociedades en la escena política.…  Seguir leyendo »