Trastornos psicológicos

Últimamente, se ha hablado mucho acerca de cómo la pandemia del coronavirus ha desatado una epidemia de salud mental de depresiones y ansiedades.

Es cierto que la pandemia ha amplificado nuestros niveles de estrés. En efecto, se han realizado algunas encuestas muy publicitadas que demuestran que se han incrementado los niveles de trastornos psicológicos generales. Sin embargo, me preocupa que denominar esto como una oleada clínicamente significativa de depresión o ansiedad pudiera ser prematuro. ¿Y si en realidad solo estamos demasiado aburridos?

Muchos de mis pacientes que han batallado con depresión y ansiedad no han experimentado (sorpresivamente) ataques de sus enfermedades psiquiátricas en el transcurso de los últimos meses.…  Seguir leyendo »

Alrededor, todo lo que podía romperse se ha roto. Y todos los que podían romperse se han roto. Incluidas también las vidas de muchos por quienes la covid ha pasado de largo. Porque hay vida más allá del virus. Y donde hay vida, hay pena. Nos dicen que todo se arreglará con la vacuna y no es verdad. Que si los números son mejores la vida será cada vez mejor, pero no es cierto. Empezamos con la consigna de que una pandemia es una guerra y hemos acabado convencidos de que no tenemos derecho al consuelo hasta que el enemigo haya sido derrotado.…  Seguir leyendo »

Para la mayoría de los nigerianos, las enfermedades mentales se dan «cuando alguien empieza a correr desnudo por ahí». Es un error impactante, sin embargo el 70 % de los encuestados en un relevamiento reciente —el mayor en el país en casi 20 años— lo cree. Y esa fue tan solo una de las muchas creencias equivocadas y nocivas que mostró el relevamiento.

La encuesta, que contó con 5315 participantes y fue llevada a cabo por nuestras organizaciones —EpiAFRIC y el Instituto de Encuestas de África (Africa Polling Institute)— detectó que el 84 % cree que los problemas mentales se deben al consumo excesivo de estupefacientes, el 60 % vincula esas enfermedades con el «mal de la mente», el 54 % con la «posesión por espíritus malignos» y el 23 %, con el «castigo de Dios».…  Seguir leyendo »

El debate público que ha surgido en muchos países como consecuencia de la pandemia de COVID-19 plantea un difícil compromiso entre la salud y la economía. El foco de la comunidad científica está puesto en investigaciones relacionadas con problemas epidemiológicos (número de infecciones y víctimas causadas por COVID-19) y clínicos (terapias, vacunas, etc.). Sin embargo, han sido pocos los estudios centrados en las consecuencias económicas y de salud mental relacionadas con el proceso de confinamiento que están sufriendo los ciudadanos.

Para llenar este vacío, entre el 24 de abril y el 1 de mayo llevamos a cabo una encuesta en Italia (3.504 sujetos), España (3.524 sujetos) y Reino Unido (3.523 sujetos).…  Seguir leyendo »

Nada recalca la importancia de las noticias fidedignas como lo hace una crisis. Y, sin embargo, a medida que la pandemia del COVID-19 somete a los periodistas a una presión cada vez mayor para que difundan estas noticias, también cambia drásticamente su sector, y transforma sus condiciones de trabajo. No debe subestimarse el estrés que todo ello ejerce sobre la salud mental de los mencionados profesionales.

Incluso antes de la crisis COVID-19, muchos periodistas estaban exhaustos o al borde de estarlo. El ciclo de noticias de última hora era implacable, los ingresos por publicidad disminuían, los presupuestos de las salas de redacción estaban tensionados, y la confianza del público en los medios se reducía.…  Seguir leyendo »

Con gente de todo el mundo confinada para controlar la pandemia de COVID‑19, hay que prestar atención a otra dolencia, cuya tasa de infección supera a la de cualquier virus: el aburrimiento, que ya es un riesgo sanitario serio.

¿Es posible que cuanto más nos obsesionemos con el peligro físico del virus, más subestimemos los daños mentales producidos por estados emocionales negativos como, por ejemplo, el aburrimiento?

Algunos psicoanalistas piensan que el aburrimiento, cuando es permanente, puede convertirse en un trastorno neurótico llamado «alisosis». Aunque al hastío siempre se lo había asociado con el trabajo poco interesante, la epidemia de monotonía que enfrentamos hoy es una variante inusual de lo que los psicólogos llaman «aburrimiento en el ocio».…  Seguir leyendo »

Los suicidios van en aumento en todo el mundo y también en España. Entre 1999 y 2012, el número de suicidios en nuestro país se mantuvo, relativamente constante, entre 3.200 y 3.500 por año; en cambio, en 2013 y 2014 alcanzaron la cifra de 3.900 si bien en 2015 y 2016 bajó a 3.600. Por otra parte, aunque la evolución es muy similar en hombres y mujeres, los primeros  acumulan el 75 % de los casos. Cabe preguntarse qué podemos aportar, bajo el punto de vista de la economía, acerca del papel que desempeña la renta (y su variación) sobre los suicidios.…  Seguir leyendo »

Conocimiento del infierno

El año pasado leí en este periódico la terrible historia de Andreas, una chica de 26 años que murió de meningitis pero que, por error, había sido ingresada en una unidad psiquiátrica. Los informes médicos recogen que la paciente, que presentaba un supuesto “episodio disociativo y personalidad frágil”, estuvo atada 75 horas seguidas sin poder moverse (es decir, se le aplicó la controvertida contención mecánica), porque había comenzado a mostrarse violenta al comprender lo que le estaba sucediendo: quería irse, gritaba y daba patadas, desesperada. Durante los cuatro días que duró su ingreso, a sus familiares se les impidió visitarla. Es difícil imaginar una pesadilla mayor: saber que no estás loca y que sin embargo te traten como tal, saber que cuanto más nerviosa y ansiosa te muestres, más posibilidades tienes de complicar las cosas.…  Seguir leyendo »

Aproximadamente una de cada cuatro personas mayores desarrollará demencia. Muchos de ellos serán torturados por un médico. Lo sé porque soy uno de esos doctores.

Recientemente torturé a una mujer de 88 años con demencia avanzada, que no sabía ni su propio nombre. Al igual que otros pacientes con demencia avanzada, sufría de incontinencia, agresividad, inmovilidad, dolores y más. Su calidad de vida era pésima.

Su familia —hija, yerno y nieto— la llevó al hospital donde trabajo porque tenía fiebre alta y estaba más confundida que de costumbre. Yo sabía que ella estaba próxima a morir.

A las familias que cuidan los últimos días de un pariente siempre les hago la misma pregunta: “¿Quieren que realicemos procedimientos que pueden ser dolorosos y que no mejorarán su calidad de vida?…  Seguir leyendo »

Las mujeres que damos a luz, en muchas ocasiones, sufrimos de depresión posparto (DPP). Por lo general la vivimos en soledad: no hablamos por miedo al estigma social o por desconocimiento de lo que nos está pasando. Eso tiene que cambiar.

No podemos seguir callando sobre el tema ni permitiendo que las respuestas ante él sean: “No pasa nada, tiene las hormonas alborotadas porque acaba de parir. Ya pasará”. No podemos permitir otro: “¿Cómo vas a estar triste si te acabas de realizar como mujer? ¡Eres madre!”.

De acuerdo al Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, la DPP aparece en el embarazo, se mantiene durante las primeras cuatro semanas posparto y puede extenderse por dos años.…  Seguir leyendo »

No nos dejemos engañar. Cuando alguien, aunque sea el médico, nos dice “eso que te pasa es estrés”, no nos está diciendo nada nuevo, sino sólo lo que ya sabemos, es decir, que estamos angustiados, cansados, desmemoriados, malhumorados, intolerantes y hasta es posible que enfermos. Eso es el estrés, el conjunto de alteraciones del cuerpo y la mente que resultan de una actividad intensa y sostenida de nuestros sistemas nervioso y endocrino. Es como un estado de ansiedad, o incluso de miedo, que lejos de ser pasajero por responder a una situación puntual, se instala permanentemente en nosotros haciendo que tengamos acelerado el corazón, elevada la tensión arterial, movilizadas las reservas energéticas del hígado y los músculos y activadas las glándulas endocrinas produciendo cantidades anormales de hormonas, como la adrenalina o glucocorticoides como el cortisol.…  Seguir leyendo »

Hace unos años, hacia el fin de su vida, mi padre libró una pelea contra una depresión profunda. Como médico y profesor, no carecía de acceso a una atención de la salud mental. Pero había crecido en una sociedad que estigmatizaba la enfermedad mental, y no estaba dispuesto a buscar ayuda profesional. Como hijo, fue devastador ver sufrir a mi padre. Como investigador de la salud pública, cobré una nueva conciencia de la infinidad de fallas sistémicas en el suministro de atención profesional.

Científicos de todo el mundo hoy buscan abordar los problemas con la “Cuenta regresiva 2030 para las enfermedades mentales globales”, una “colaboración de monitoreo y responsabilidad de múltiples actores en el campo de la salud mental” lanzada en febrero.…  Seguir leyendo »

La parte más frustrante de mi trabajo como profesional de la sanidad pública es la difusión de información falsa, por lo general en línea, que suplanta a años de estudios empíricos. Ya es suficientemente difícil contrarrestar las falsedades en conversaciones presenciales con pacientes. Resulta incluso más complicado combatirlas cuando el medio de propagación es la Internet.

Hace poco fui testigo de primera mano en Cachemira, donde crecí. Allí los padres de niños y niñas pequeñas creían en vídeos y mensajes publicados en Facebook, YouTube o WhatsApp que difundían falsos rumores de que las vacunas y los medicamentos modernos eran dañinos, o incluso que eran financiados por extranjeros con terceros motivos.…  Seguir leyendo »

El mundo enfrenta una epidemia de problemas de salud mental que cruza fronteras, economías y culturas, y conlleva un estigma que deja a gente sufriendo en silencio. Para abordarla se necesitan dirigentes políticos, empresariales y de la sociedad civil que conviertan en prioridad global el bienestar y la salud mental, comenzando por los debates sobre Globalización 4.0 del Foro Económico Mundial, reunión anual que se celebrará este mes.

Claramente, Davos es un foro adecuado para plantear este tema. Según un estudio de la Organización Mundial de la Salud, la depresión y los desórdenes de ansiedad cuestan a la economía global $1 billón al año por concepto de pérdida de productividad.…  Seguir leyendo »

TOC, mi agobiante mejor amigo

Desde muy joven, mi mente siempre ha estado atrapada. Me inundan pensamientos intrusivos. Las imágenes y las ideas se transforman en preguntas angustiantes —“¿Dejé la estufa encendida?”, “¿Y si no cerré la puerta con llave?”, “¿Qué pasa si pierdo el control y me torno violento?”—. Estos cuestionamientos recorren mi cabeza en un ciclo sin fin.

Para lidiar con este problema, busco constantemente calmarme repasando mis movimientos, tratando de remplazar mis pensamientos o usando la lógica para descartar lo que es totalmente ilógico. Sin embargo, todos esos esfuerzos fracasan y, en cambio, le dan fuerza a la idea, la resucitan como a un zombi al que se le inyectaran esteroides, y la vuelven más brutal, resistente y cruel.…  Seguir leyendo »

Basta de vender las enfermedades mentales como algo ‘cool’

Estaba saliendo con un chico nacido en Londres, quien me dijo que Scott y Zelda Fitzgerald eran su pareja favorita. Él era encantador, emocionante y pensaba que me entendía. Su elección de pareja favorita sonaba muy romántica, igual que él.

Sabía quiénes eran los Fitzgerald, claro, pero no conocía bien los detalles de su relación. Ese día, tras acostarme, los busqué en Google: ¿Cuál era el tipo de gran amor que él había imaginado para nosotros?

Zelda Fitzgerald era intensamente glamorosa y hermosa. Scott la llamaba la primera flapper, aquellas jóvenes a la moda de los años 20. Ah, y también resulta que tuvieron una relación turbia destruida por infidelidades y consumo excesivo de alcohol: su “historia de amor” terminó con la muerte de ella debido a un incendio en el hospital psiquiátrico donde estaba internada.…  Seguir leyendo »

Niñas decoran una pancarta con el lema 'Democracia, Independencia' en el colegio Torrent D'en Melis de Barcelona. Claudio Álvarez (EL PAÍS)

Conflictos graves y sostenidos entre católicos y protestantes en Irlanda de Norte. Confrontación entre las comunidades judía y árabe en Israel. Comunidades enfrentadas en el apartheid. Oposición entre quienes están a favor y se oponen al proceso de paz en Colombia. A veces con odiosas guerras y detestable violencia física de por medio, en ocasiones sólo con la violencia del antagonismo, rechazo y menosprecio al que tiene otro origen, creencias diferentes o piensa de otra manera. La investigación psicológica ha documentado ampliamente las consecuencias que sobre niños, niñas y adolescentes tienen estas situaciones de antagonismo identitario cuando se enquista, se radicaliza y se traduce en enfrentamiento de unos contra otros.…  Seguir leyendo »

Ser pobre es una experiencia sumamente vergonzosa que degrada la dignidad y la sensación de autoestima de la persona. Mientras que las manifestaciones y las causas de la pobreza difieren, la humillación que la acompaña es universal. Una investigación reciente realizada en la Universidad de Oxford determinó que desde China hasta el Reino Unido, las personas que enfrentan una penuria económica -inclusive los niños- experimentan un ataque casi idéntico contra su orgullo y autoestima.

Sin embargo, a pesar de la clara evidencia que asocia la pobreza con la angustia psicológica, las políticas que se ocupan de la pobreza por lo general no toman en cuenta la vergüenza.…  Seguir leyendo »

Si uno puede evitar un gran sufrimiento sin que le cueste nada, debe hacerlo. Es un principio ampliamente aceptado y difícil de rebatir. Pero los gobiernos occidentales están descuidando una oportunidad de reducir el enorme padecimiento de las enfermedades mentales, pese a que el costo neto sería nulo.

En respaldo de esta afirmación podemos citar una investigación reciente de un equipo de economistas de la London School of Economics, dirigido por Richard Layard. Los investigadores analizaron datos de encuestas realizadas en cuatro importantes países desarrollados (Alemania, Australia, Estados Unidos y Gran Bretaña) donde se pidió a los encuestados que calificaran en una escala de 0 a 10 el grado de satisfacción con sus vidas.…  Seguir leyendo »

Siempre me dieron más miedo los cuerdos que los locos. Es esta una intuición vocacional que los datos confirman una y otra vez, y los prejuicios combaten con la obstinación de la que solo ellos son capaces. La enfermedad mental está muy lejos de ser sinónimo de violencia y de peligrosidad. Las personas afectadas por trastornos mentales cometen delitos en la mitad de porcentaje que la población general y reinciden en un porcentaje ínfimo, del 2% frente al 30% de los llamados normales, siendo en muchas más ocasiones víctimas que agresores.

Estas estadísticas obtenidas en condiciones ordinarias son confirmadas abrumadoramente por las mayores masacres de la historia, las de los totalitarismos del siglo XX, producto nada menos que de los monstruos de la razón, con sus asesinatos masivos y su barbarie institucionalizada, encarnada por hombres normales como describió Hannah Arendt en su conocido concepto de la banalidad del mal.…  Seguir leyendo »