Urbanidad

Si olvidamos la desilusión causada por las derrotas de Bautista y de Nadal, Wimbledon nos ha devuelto por unos días el inmenso placer de la urbanidad, del civismo, del respeto a las formas: tenistas de blanco, recogepelotas perfectamente uniformados, jueces de silla, de red y de línea con camisa y corbata. Wimbledon no ha necesitado rendirse a la vulgarización de las modas para seguir siendo el torneo de tenis por antonomasia. En materia de formas Wimbledon sigue siendo un fenomenal valladar frente al populismo.

La urbanidad no es cuestión de autonomía. La urbanidad es heterónoma. Las normas de urbanidad vienen impuestas por la sociedad y en algunos casos, los menos, por la ley.…  Seguir leyendo »