Víctimas terrorismo

EL 22 de agosto de 1980, Francisco (69 años) y María Luisa (58), padres de cuatro hijos, reciben una carta de la organización terrorista nacionalista vasca ETA en la que, bajo amenaza de muerte, les da un plazo de quince días para irse de Irún. Dos años antes, como acredita la Dirección de la Guardia Civil, ambos figuraron en los panfletos que con el nombre de «Informe Euskadi» fueron lanzados en la ciudad con datos de «personas acusadas de pertenecer a colectivos que habitualmente eran objetivos de ETA». En concreto, su profesión, domicilio y teléfono, además de las mentiras y calumnias habituales en ETA para justificar un posterior asesinato, anunciado en la propia carta: «Algunos no hicieron caso anteriormente de advertencias parecidas y se les trató como les correspondía».…  Seguir leyendo »

Estos días de julio siempre traen a mi memoria recuerdos amargos. El 13 de julio, el terrible asesinato de Miguel Ángel Blanco, del que se ha acaban de cumplir 21 años. Y hace dos días, el de José María Martín Carpena, cuya vida nos fue arrebatada hace 18 años. Se encoge mi corazón al pensar en ellos y en sus familias; en sus amigos y en la indignación que recorrió la sociedad española cuando hizo suyo su dolor.

Lo recuerdo bien porque ese dolor sigue vivo. El impacto causado por esos crímenes removió muchas cosas dentro de mí. Hizo que viera el rostro de la sinrazón terrorista y la fortaleza de nuestra democracia cuando es capaz de mostrarse unida y sin fisuras en la defensa de aquello en lo que cree.…  Seguir leyendo »

Irene Villa recogió junto a su marido el premio Antena de Oro en 2012.

(Dicen que el alma sólo pesa unos 20 gramos; sobre 25 las más plúmbeas. Nada. O casi nada. Aunque todo depende de lo que estemos pesando. Si son patatas, nada. Si son vidas humanas, ¡casi nada! Si multiplicamos 858 asesinados por ETA por 20 gramos, suman 17.160 gramos, más de 17 kilos de almas. Como yo no soy capaz de imaginarme cuánto pueden abultar tantos kilos de almas dentro de algo, extraigo de mi caótica librería uno de los libros más pesados en páginas a la vista. Apenas sobrepasa el kilo y medio. Se titula ‘Vidas Rotas. Historia de los hombres, mujeres y niños víctimas de ETA’.…  Seguir leyendo »

“No se trata de saber si persiguiendo la justicia lograremos preservar la libertad. Se trata de saber que sin libertad no realizaremos nada y perderemos a la vez la justicia futura y la belleza antigua”. Albert Camus.

Vivimos tiempos peligrosos para la democracia; tiempos en que la crítica política ha sido sustituida por el ajuste de cuentas y el voto libre e informado por las encuestas, una auténtica arma de manipulación masiva. Tiempos en los que parece faltar poco para que las sentencias de los tribunales sean dictadas en función de las emociones de las masas, que ya habrán sido convenientemente encuestadas en función de lo que en ese momento se considere lo políticamente correcto y de la ganancia electoral que pueda reportar una u otra posición.…  Seguir leyendo »

La condena pendiente

Este es un texto políticamente no correcto.

El 8 de febrero, tras el asesinato de Joxeba Pagazaurtundúa, podríamos haber maldecido y marchado para siempre, envueltos en el frío y la niebla. No nos fuimos entonces. El 10 de febrero, desde Andoain, nos dirigimos directamente a ciertos sectores de aquella Euskadi cruel del año 2003.

Malditos -dijimos- vosotros los asesinos. En segundo lugar, malditos los chivatos que aconsejaron la muerte, y con ellos los falsos patriotas que alimentaron la locura. Después iban los ciegos por permitir a los falsos patriotas y a los locos y a los asesinos un espacio repitiendo la existencia de un conflicto como si cupiera un lugar intermedio entre el verdugo y la víctima.…  Seguir leyendo »

El 8 de febrero de 2003, mientras agarraba con fuerza la mano inerte de Joxeba en la UVI de un hospital donostiarra, su hermana Maite le prometió la palabra. Pilar, la aparentemente frágil madre de los Pagaza, se impuso también, desde ese día, con disciplina de hierro, la tarea de perpetuar la voz de su hijo, prematuramente silenciada.

La de Joxeba Pagazaurtundúa fue la crónica de una muerte anunciada, en la que participaron asesinos de pensamiento, palabra, obra y omisión: ciudadanos ejemplares, terroristas fanatizados y políticos de corazón pétreo. Ninguno de ellos quiso escuchar su grito desesperado. Me lo decía Pilar, hace unos años, en el salón de casa de su hija, mientras Titi, la viuda, asentía con la cabeza.…  Seguir leyendo »

Estas fechas homenajeamos tu vida, segada por ETA/HB hace 22 años. Seguirás en el paraíso riéndote de todo con esa socarronería que despertaba carcajadas, nacida de tu bonhomía; con las reflexiones atinadas sobre política; cada noche hablabas con mi padre para comentarlas o mantener conversaciones privativas. Te extraña; tu familia; tus amigos; los adversarios políticos, los compañeros del resistente Goyo Ordóñez, enterrado a cien metros de ti, asesinado por los mismos euskonazis un año antes.

Era desternillante, con mis hermanos David y Débora, con mis primos, tus hijos, Fernando, José María y Rubén, oírte despotricar de lo injusto usando la mofa, inventando términos nacidos de la sabiduría.…  Seguir leyendo »

El prestigioso historiador norteamericano Robert Darnton, un especialista en la historia cultural y uno de los mayores expertos en la Francia del siglo XVIII, recordaba hace no demasiado tiempo que “la historia está escondida en los papeles que esperan en los archivos”. No se trata de una frase original. Ya hace dos siglos que Leopold von Ranke, considerado el impulsor de la historiografía científica, afirmaba algo parecido. El argumento encierra, a pesar del tiempo transcurrido, una gran verdad. De hecho, esta afirmación, tan rotunda y sin matices, se ha convertido prácticamente en un axioma incuestionable para la mayor parte la población, que desconoce en gran medida los entresijos de la investigación histórica, y que sigue creyendo que todo hecho ocurrido en el pasado, absolutamente todo, se conserva registrado en los archivos.…  Seguir leyendo »

Durante los últimos años del siglo XX, los concejales del PP, del PSOE y de UPN en el País Vasco y Navarra convivieron con la posibilidad real de que les pegasen un tiro o les colocaran una bomba lapa en los bajos del coche. Seguramente todos ellos se sumaron a una candidatura electoral con la ilusión de mejorar su pueblo y la vida de sus vecinos, pero asumiendo además que a partir de ese instante formaban parte de los objetivos de una banda terrorista, que sus días podían estar contados, que la pena de muerte seguía vigente para ellos, que todo el empeño y el esfuerzo y la ilusión que pusieran en el trabajo municipal les podría acercar al centro de la diana.…  Seguir leyendo »

Mi primera reacción fue echarme a la calle. La noticia de que ETA había secuestrado a Miguel Ángel Blanco y anunciaba un chantaje con su vida me empujó a hacer lo que llevaba dos años y medio haciendo sin descanso. En enero de 1995 ETA había asesinado de un tiro en la cabeza a mi hermano Gregorio mientras comía en un bar de San Sebastián. A partir de entonces acudí a todas las concentraciones para condenar los asesinatos y para pedir la libertad de los secuestrados, a todos los plenos para comprobar con mis propios ojos que Herri Batasuna se negaba a condenar los crímenes, a todas las manifestaciones que empezaban a convocarse para protestar contra el terrorismo y las amenazas.…  Seguir leyendo »

Hace ocho años, el Congreso de los Diputados decidió, por unanimidad, dedicar todos los 27 de junio a las víctimas del terrorismo. Es un reconocimiento institucional de justicia, como es de justicia que los demócratas españoles honremos su memoria cada día y todos los días. Porque el recuerdo de las víctimas nos ayuda a defender la democracia y la convivencia pacífica en libertad, justo lo que el terrorismo intenta destruir para después imponer un proyecto totalitario levantado sobre el miedo y la mentira.

Elegimos un 27 de junio porque ese día, en 1960, la banda terrorista ETA cometió su primer asesinato: mató a una niña de sólo 22 meses, Begoña Urroz.…  Seguir leyendo »

No he vuelto a ver en HERALDO, ni recuerdo que ocurriese antes, tantas esquelas como las publicadas para llorar su muerte, el 7 de mayo de 2001, día siguiente al asesinato de Manuel Giménez Abad. Ocuparon cuatro páginas. El día 8, el dolor, expresado en esta forma de luto institucionalizada, siguió fluyendo y hubo que añadir dos páginas. En total, las esquelas enlutadas pasaron de treinta.

No las envió solo el PP, cuyo nuevo y reciente presidente en Aragón era Manuel. Publicaron su luto otros partidos y muchas instituciones y entidades, ayuntamientos chicos, medianos y grandes (Jaca, Gelsa, Ejea, Zaragoza…), corporaciones, el arzobispado, los discapacitados físicos, empresarios, comerciantes, montañeros, clubes deportivos, la Facultad de Derecho, el personal de las Cortes de Aragón…

En el diario se trabajó con gran intensidad.…  Seguir leyendo »

Consuelo Garrido, la madre de Miguel Ángel Blanco, tuvo una obsesión durante el juicio por el asesinato de su hijo: poder ver de cerca las manos de Francisco Javier García Gaztelu, el matarife de ETA que el 12 de julio de 1997 descerrajó dos tiros, a cañón tocante, en la cabeza del concejal del PP de Ermua. Son los misterios inextricables de la mente humana: ¿qué interés podía tener Chelo en contemplar las zarpas de Txapote, el jefe del Comando Donosti? García Gaztelu se convirtió tristemente célebre por su especialización en el tiro en la nuca, hasta el punto de que los forenses de Guipúzcoa colegían la autoría de determinados asesinatos de ETA sólo con examinar la marca del disparo.…  Seguir leyendo »

Llego a las 7 en punto. Ya no cabe nadie en el auditorio de la biblioteca Centelles. 194 personas en las sillas, 30 en las escaleras. Ignacio Martínez de Pisón, que es el presentador, lo dice al empezar y lo repetirá para clausurar el acto. Cuando acabas Patria, de Fernando Aramburu, lo sabes. Has leído un clásico.

La novela cuenta la historia de dos familias en un pueblo del País Vasco. El hijo de una de ellas –terrorista– matará al padre de la otra –un empresario harto de pagar el impuesto revolucionario–. Hacía tiempo que la amistad estaba carcomida. Pero la grandeza de Patria, más que el argumento, es que el planteamiento, nudo y desenlace enganchan porque a lo largo del tiempo el narrador despliega la humanidad de nueve personas atrapadas en la telaraña de una sociedad sometida al terror.…  Seguir leyendo »

EL 21 de junio de 1993 fue un día especial para mí. Me hallaba en un pueblo casi abandonado y ya semidestruido por la guerra en el paisaje siempre duro de la Herzegovina occidental. Aquel día, gracias a uno de aquellos trastos de teléfono por satélite, supe que había nacido en Madrid mi hija. Tardé una semana en salir de aquel maltratado agujero balcánico para conocerla. En aquella inolvidable llamada me dieron otra noticia. Muy cerca del hospital madrileño donde nació María, donde había nacido yo, el «San Francisco de Asís», en la calle Joaquín Costa, esquina Velázquez, había estallado una bomba de ETA poco antes de nacer la niña.…  Seguir leyendo »

Pese a conocer desde hace mucho tiempo la historia a través de su protagonista, que me honró con su confianza contándome cada uno de los pasos de su investigación, no he podido reprimir mi emoción al leer las crónicas de Pablo Romero, desgranando con dolor sus pesquisas sobre el asesinato de su padre en ese inmenso trabajo periodístico titulado Mi lucha contra ETA.

Un viejo adagio inglés afirma que el abogado que se defiende a sí mismo tiene un cretino por cliente, algo que quizás sea extrapolable a otras profesiones: no se puede ejercer al mismo tiempo de Aquiles y Homero.…  Seguir leyendo »

Fue un caso particularmente inicuo de perversión del lenguaje. Ocurrió en noviembre de 1978. ETA había subido dos meses antes varios peldaños en la escalada de terror iniciada tras la promulgación de la Ley de amnistía por el primer Parlamento elegido tras 40 años de dictadura. El horror que provocó aquella serie de asesinatos a mansalva movió a los obispos titular y auxiliar de San Sebastián, Jacinto Argaya y José María Setién, junto al administrador apostólico de Bilbao, Juan María Uriarte, con la colaboración del consejo de vicarios de la diócesis de Vizcaya, a publicar una carta pastoral en la que, tras una defensa genérica de “la vida del hombre”, contemplaban al pueblo vasco luchando, entre la esperanza y la frustración, por conseguir las fórmulas jurídico constitucionales que le permitieran “sobrevivir como tal pueblo”.…  Seguir leyendo »

Para las víctimas nunca hay tiempos buenos. Podrían llegar esos tiempos si se les dieran garantías de que el futuro político de la sociedad en la que viven no se asentará sobre algo parecido al proyecto que sirvió para asesinar a sus familiares. Mientras tanto casi todo lo que sucede se les vuelve en contra, o al menos sólo sirve para profundizar su tristeza.

En una civilización que ha hecho de la absolutización del presente y en ese presente todo lo ha convertido en espectáculo, poco o nada tienen que ofrecer, al parecer, las víctimas. A la sociedad actual le sucede algo parecido a los enfermos de Alzheimer en los comienzos de su enfermedad: pueden recordar con detalle sucesos de los tiempos en los que eran niños o jóvenes, pero no pueden recordar lo que acaba de sucederles, quién les acaba de visitar.…  Seguir leyendo »

EL 14 de febrero de 1996, mediada la mañana, cuando más animada estaba la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid, un pistolero penetraba en el despacho del profesor don Francisco Tomás y Valiente, que se encontraba ante su mesa de trabajo, y sin más le disparó, privándole de la vida.

Una ola de consternación se expandió por toda España. Resultó impresionante la manifestación que se celebró en Madrid a los pocos días, con riadas y riadas de gente de toda clase y condición. Fue, ante todo, un horrible crimen de Estado, vinculado como estaba Valiente al Consejo de Estado, y, sobre todo, fresca la memoria de su destacado papel como presidente del Tribunal Constitucional, es decir, la quinta autoridad del Estado.…  Seguir leyendo »

Hace veinte años, con rabia, salimos a la calle por el dolor de la muerte de Francisco Tomás y Valiente. Hace veinte años segaron su vida unos disparos visibles y homicidas.

A modo de sincero y sentido homenaje he querido recordarle con su mirada viva y llena de futuro, con el eco de las palabras del Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades de 2002, Hans Magnus Enzensberger: “Hemos de hacer frente al futuro que llevamos a nuestras espaldas”. Yo quiero tenerle presente cada día, en cada acción cotidiana que conlleva una ética cívica.

Sus valores son y serán parte del ideario esencial y del fundamento de nuestra acción diaria, de nuestra ética personal y social.…  Seguir leyendo »