Violencia sexual

Niñas de la localidad india de Jammu. Sharon Christina Rørvik (Unsplash)

Resulta difícil imaginar un lugar más terrorífico para una niña que el infame distrito rojo de Kamathipura en Bombay. Sin embargo, hasta los siete años, Priya (nombre figurado) solía pasar día y noche en estas estrechas calles llenas de trabajadoras sexuales y turbios personajes, a menudo casi desnuda en medio del calor abrasador, mientras su madre permanecía en un prostíbulo cercano.

La madre de Priya es una superviviente de explotación sexual, vendida a un burdel por un amigo del pueblo que, tras prometerle un trabajo, la traicionó. La golpearon, la torturaron y la retuvieron. Al final, la forzaron a ejercer la prostitución.…  Seguir leyendo »

La caza de brujos

El Santo Oficio, o sea, la Inquisición, a pesar de su pésima fama y aún peor leyenda, ofrecía a sus reos más garantías que ahora, en nombre del absolutismo feminista, se dan a quienes caen bajo su dedo acusador. En pleno siglo XXI, si eres varón, la presunción de inocencia, el derecho a un juicio justo, el derecho a la defensa y todas esas «bagatelas» por las que la humanidad ha luchado durante siglos no tienen ningún valor. Es más, en nombre de una «causa suprema y superior», el mero hecho de esgrimirlos como tales te sitúa en la lista ya no de sospechosos, sino de apestados, y te hace acreedor a la condena del anatema mayor: ¡Machista!, que es en este terreno el equivalente al otro gran sambenito: ¡Fascista!, ambos en mayúscula y grito, con el cual una persona, un ser humano, pierde tal condición para convertirse en una sabandija repulsiva sin derecho alguno y a quien es no solo aceptable, sino muy recomendable exterminar.…  Seguir leyendo »

Crímenes a favor del medio ambiente

Mi liberada:

Cuando hace unas semanas Plácido Domingo afrontó los testimonios de 17 mujeres -todos anónimos excepto el de Patricia Wulf- incluyó, tras proclamar su inocencia, este párrafo: «Sin embargo, reconozco que las reglas y estándares por los cuales somos, y debemos ser medidos hoy, son muy diferentes de lo que eran en el pasado». Reglas y estándares son palabras algo imprecisas en este contexto. De modo que tal vez pueda darles una interpretación. Una regla, por ejemplo, es no obligar a alguien a hacer lo que no quiere. Un estándar, o mejor, una costumbre, es estrechar la mano; o chocarla, lo que es mucho más higiénico, dadas las más de tres mil bacterias de 150 especies diferentes que, según la Universidad de Colorado, habitan de promedio en las manos.…  Seguir leyendo »

Los hechos son sencillos: el pasado miércoles 28, la presidenta del jurado del Festival de Venecia —la cineasta argentina Lucrecia Martel— declaró que no asistirá a la gala de la película de Roman Polanski por solidaridad con Samantha Geimer, la adolescente víctima de la violación perpetrada por el director en 1977, y declaró abiertamente su incomodidad ante la presencia del director polaco en el festival, aunque no su “veto”, un gesto político no sé si muy compatible con la neutralidad que se debería exigir a la presidenta de un jurado y que reabre el sempiterno debate sobre la distinción entre el artista y su obra, y, más ampliamente, sobre si debemos vetar los contenidos generados por artistas de vida censurable o, más que censurable, delictiva.…  Seguir leyendo »

Los dos intereses de Jeffrey Epstein

Mi liberada:

Las metástasis de la actividad del financiero y delincuente sexual, Jeffrey Epstein, que murió de asfixia en una cárcel de Nueva York donde cumplía prisión preventiva por presunto tráfico sexual de menores, tiene un impacto menos conocido que la política (Bill Clinton, Donald Trump), pero de gran interés. Se trata de la ciencia, y más específicamente, del movimiento de la Tercera Cultura, agrupado en torno a John Brockman, fundador de la célebre página Edge, y agente literario de Richard Dawkins, Steven Pinker o Daniel Kahneman, entre otras decenas de notables escritores de ciencia. El primero en ocuparse con crédito y detalle del asunto fue Daniel Engber en Slate, en su artículo Las chicas siempre estuvieron cerca (Cómo era ser un científico en el círculo de Jeffrey Epstein).…  Seguir leyendo »

Es imposible comprender en toda su magnitud la violencia de género si reducimos nuestra mirada al maltrato que sufren no pocas mujeres por parte de los hombres con los que tienen o han tenido una relación de pareja. Desde esa perspectiva para muchas mujeres, entre ellas yo, la violencia de género es algo que sufren otras mujeres. Algo terrible que merece ser erradicado, pero algo que en modo alguno define a nuestra sociedad. Así podemos dejar apartado el problema en nuestra cabeza y mantener una imagen positiva de nuestra sociedad.

Pero si extendemos la mirada a los otros ámbitos en los que se produce la violencia de género, como hace el Convenio de Estambul (ratificado el 18 de marzo de 2014, gobernando Rajoy, que a veces se nos olvida) nos encontramos con que la violencia de género la sufrimos todas en numerosos momentos a lo largo de nuestras vidas.…  Seguir leyendo »

El movimiento #MeToo sirvió para alzar la voz y llamar la atención sobre cómo se trataba a las mujeres en ámbitos profesionales, sobre abusos, situaciones deliberadamente incómodas y otros comportamientos sobre los que se hacía la vista gorda.

El caso Weinstein mostró que las cosas estaban mal -al parecer, todo el mundo sabía cómo se comportaba el productor con las mujeres- y creó un precedente que debería ser excepcional: que la denuncia y el juicio suceda en los medios antes que en los juzgados. Desde que saltó el asunto de Weinstein, tras un artículo de Ronan Farrow que recogía los testimonios de las víctimas, empezó una especie de carrera mediática por contar los otros casos Weinstein.…  Seguir leyendo »

Destruyamos a un hombre. Es muy fácil. Es tremendamente fácil. No hace falta matarlo, ni darle una paliza. Ni siquiera acusarlo formalmente. Tampoco es necesaria una denuncia. Bastará verter sobre su imagen la sospecha de maltratador, acosador o violador. Si añadimos pederasta tendremos pleno al quince. Cualquiera de estas conductas es terrible: terrible en el rescoldo de una intimidad, en el autorretrato ante el espejo de cualquier hombre ético, y ante la alarma pública. Es lo peor que puede ser un hombre. Precisamente por eso, por la gravedad de estos crímenes, hemos llegado a un punto en el que bastará con nombrar cualquiera de ellos y vincularlo a un rostro, a una imagen, a una identidad, para volarla en pedazos, para enlodarla en un fango que se adhiere a la piel con el convencimiento del betún.…  Seguir leyendo »

Jeffrey Epstein me violó cuando yo tenía 15 años

La primera vez que entré a la mansión de Jeffrey Epstein en el Upper East Side, en otoño de 2001, vi las cámaras de seguridad. Era difícil no notarlas. Al lado de la puerta principal tenía televisores pequeños que mostraban en tiempo real lo grabado. Yo era una niña, apenas tenía 14 años. Pero el mensaje era claro: estaba en la casa de alguien importante y me estaban vigilando.

Todavía recuerdo haberme visto a mí misma en las pantallas al caminar dentro de la casa de la persona a la que después conocí como un depredador, un pedófilo, mi violador.

Este miércoles presenté una demanda civil contra el patrimonio de Jeffrey Einstein y sus cómplices, a partir de la Ley de Víctimas Infantiles de Nueva York.…  Seguir leyendo »

En plena ebullición de las secuelas de la noticia del suicidio del pederasta e incitador a la prostitución de menores Jeffrey Epstein -que tanta paz lleve como descanso deja-, por sus relaciones con personalidades o “personajes” tan dispares como Donald Trump o el Príncipe Andrés de Inglaterra, otros acosadores se convierten en protagonistas del entretenimiento.

Para la casi imposible hazaña de convertir a John Malkovich y Russell Crowe, dos de los hombres más deseados de las últimas décadas, en dos seres babosos y repugnantes, solo se necesitan las historias de dos magnates del espectáculo, como Harvey Weinstein y Roger Ailes.

The Loudest Voice (La voz más alta) es una de las series que triunfan en Movistar.…  Seguir leyendo »

La bautizaron como la Manada de Manresa, pero no tienen ni punto de comparación. Lo hicieron, claro está, con la mejor de las intenciones, para demostrar las similitudes, denunciar el silencio hipócrita y defender a las víctimas (presentes y futuras). Pero la verdad es que, en lo fundamental, que no son los hechos sino sus circunstancias, este caso tiene muy poco que ver con el tristemente célebre de Pamplona.

Lo más evidente y fundamental es la raza, ¡la racialización! de los presuntos agresores, que impide que nuestra izquierda se manifieste por miedo a ser confundida con los racistas. En su defensa hay que decir que es un miedo razonable.…  Seguir leyendo »

Depuis quelques semaines au Sénégal, on assiste à une recrudescence de viols et de meurtres dont les femmes sont les principales victimes. Le 21 mai au soir, le corps de Bineta Camara, 23 ans, a été retrouvé dans la demeure familiale à Tambacounda, dans le centre du pays. La jeune femme a semble-t-il été étranglée après que son agresseur ait tenté de la violer.

Le week-end suivant, le cadavre d’une femme dévêtue a été découvert à Ouakam, une commune de Dakar. Il ne s’agit pas de deux cas isolés. Des affaires similaires se sont enchaînées ces dernières semaines. En plus de cette flambée d’attaques, les violences verbales sexistes et les commentaires désobligeants à l’encontre des femmes pullulent sur les réseaux sociaux, particulièrement sur Facebook.…  Seguir leyendo »

How do you stop — or at least mitigate — the harm done by sexual and gendered violence in humanitarian crises? That’s the topic for this week’s international conference in Oslo, where governments, United Nations agencies and nongovernmental organizations are coming together to discuss commitments and solutions.

One topic that will probably arise — formally or informally — is the recent controversy over U.N. Security Council Resolution 2467, which calls for ending sexual violence in conflict, holding perpetrators accountable and assisting survivors. Until late April, the draft resolution mentioned the importance of sexual and reproductive health services for survivors of sexual violence in conflict.…  Seguir leyendo »

Mi hija de 12 años me preguntó hace poco qué opino sobre el aborto. Llegó a la cocina, se asomó en la nevera y luego volteó y lo dijo de golpe: “No me puedo decidir sobre el aborto. Quiero saber tu opinión”.

Mi hija ve muchas noticias. A diferencia de mí cuando tenía su edad, le interesan  genuinamente las notas políticas: noticias sobre el cambio climático, la justicia racial y de género, al igual que la próxima elección estadounidense. Justo después de que hizo su pregunta me quedó claro que había leído las noticias de que el estado en el que vivimos, Ohio, prohibió el derecho al aborto para prácticamente todos los casos, sin excepciones para violación o incesto.…  Seguir leyendo »

La palabra empezó a oírse a mediados de los años noventa en la Argentina: entonces, hijos de las víctimas de la dictadura militar desesperaban porque los asesinos de sus padres seguían impunes y en la calle. Ante la pasividad cobarde, cómplice del Estado, el colectivo H. I. J. O. S. decidió que al menos los acosaría, intentaría complicarles el uso del espacio público. “Si no hay justicia, hay escrache”, decían, y se acercaban a casas y restoranes donde había represores y hacían ruido y gritaban, informaban sobre su condición. El escrache era, claramente, el recurso de quienes no tenían más recursos para castigar a los asesinos y no querían ser como ellos: nunca cayeron en la trampa o la tentación de la venganza.…  Seguir leyendo »

Una activista se manifestó en San Salvador el Día de la Mujer de 2019. Credit José Cabezas/Reuters

Sin la denuncia de una sola de ellas, sin la acusación que se atrevió a decir la primera de todas, no conoceríamos la verdadera dimensión de la cultura de acoso y abuso en la vida cotidiana de miles de mujeres en el mundo.

Sin esas acusaciones no sabríamos que el productor de cine Harvey Weinstein, el médico de las gimnastas olímpicas estadounidenses Larry Nassar o el coreógrafo peruano Guillermo Castrillón se habían estado conduciendo como depredadores sexuales, aprovechando sus posiciones de poder. Sin Rose, sin Rachel, sin Eva, sin sus voces que contagiaron a otras mujeres, esos agresores podrían haber seguido perpetrando sus crímenes cobijados por el silencio.…  Seguir leyendo »

Lénaïg Bredoux, 2011. Hermance Triay

In 2011, when Dominique Strauss-Kahn, then the managing director of the International Monetary Fund, was arrested in a Manhattan hotel on rape charges, Lénaïg Bredoux, a Paris-based reporter, watched the reporting in dismay. At the time, the French media largely devoted itself to criticizing the American judicial system instead of investigating allegations that had dogged Strauss-Kahn for years. Moved to action, she contacted the French journalist Tristane Banon, who, in 2007, publicly accused him of sexually assaulting her in 2003 and that is how Bredoux uncovered a culture of silence inside the French Socialist Party.

Since then, Bredoux, who is now the chief political correspondent for the independent news organization Mediapart, has covered sexual misconduct allegations against politicians and other prominent figures, including the director and screenwriter Luc Besson.…  Seguir leyendo »

Las formas de persecución y violencia en contextos de conflicto no son neutras en función del género. Tampoco lo es la respuesta del entorno. Lo que sobre ellos se considera un crimen de guerra, sobre ellas se percibe a menudo como un crimen individual o incluso como motivo de vergüenza o culpa de la víctima. Son esas formas específicas de violencia y la aceptación o connivencia del entorno lo que convierte a las mujeres refugiadas en doblemente vulnerables.

Se puede ser refugiada por ser mujer. La violencia de género, el matrimonio forzado, la mutilación genital, el feminicidio, la esterilización y el aborto selectivo, los crímenes de honor o la trata de personas con fines de explotación sexual son algunos de los motivos de persecución de las personas refugiadas por razones de género.…  Seguir leyendo »

Ni una furtiva lágrima se nos cae cuando contemplamos las estadísticas horripilantes de guerras y desastres. Las desdichas de desconocidos resultan soportables. Todos los días veo periódicos llenos de reportajes de injusticias: de crímenes sin castigos o castigos con venganza; de desigualdades desenfrenadas en la sociedad y fraudes en la vida política y económica; de niños que mueren por hambre o crueldad; de trabajadores arruinados por empleadores despiadados;de odio entre vecinos;de insensibilidad burocrática;de la miseria de los pobres de la tierra, condenados a una especie de esclavitud por la imposibilidad de disponer libremente de su mano de obra. Paso un momento indignado.…  Seguir leyendo »

Recientes pronunciamientos judiciales relativos a conductas que afectan a la libertad sexual han estimulado el público debate, que se extiende a la legislación y las sentencias que recaen sobre este tipo de asuntos. Una reflexión plenamente legítima, mientras no derive hacia descalificaciones personales o infundadas, que exceden del ámbito de la libertad de crítica.

La sociedad española puede confiar en su actual legislación penal, ciertamente minuciosa, porque es altamente técnica y a veces de cierta complejidad, pero siempre a la altura de la prudencia de los juristas competentes que la han elaborado. Puede confiar en ella en orden a prevenir y sancionar adecuadamente los delitos contra la indemnidad sexual.…  Seguir leyendo »