Euskal Herria 2.0

Por Juan Zubillaga Esperanza (EL CORREO DIGITAL, 20/03/07):

Es sabido que Ibarretxe no cesa de hacer planes. Hizo el Plan, el auténtico, el más famoso. Pero luego ha hecho el de Cultura y muchos otros. El último fue el plan para hacer manifestaciones unitarias con resultados cuando menos complicados. Ahora tenemos el plan Euskal Herria 2.0 en el que el lehendakari solicita el apoyo de la blogosfera para lograr superar el escenario de violencia.

El caso es que el lehendakari ha considerado conveniente -ya que de momento no hay referéndum- consultar a la ciudadanía sobre el ‘tema’. Para ello, sus asesores han elaborado un cuestionario que la ciudadanía consciente debe rellenar y que han colocado en ‘konpondu.net’. Siempre se ha dicho que en la filosofía lo importante son las preguntas y no las respuestas. Si lo es para la filosofía, no digamos para encuestas y referenda. El lehendakari en su encuesta/cuestionario no pierde su norte y lo tiene muy en cuenta. Pero va más allá: no sólo manipula las preguntas, también las respuestas. Intentaré contestar a la encuesta. La primera pregunta ya apunta maneras:

‘¿Cree usted que en el contexto actual se debería mantener el diálogo entre las fuerzas políticas?’ Pero, ¿quiénes son las fuerzas políticas? ¿Las fuerzas democráticas o se está hablando del diálogo con Batasuna?. La respuesta no tiene que ser la misma, pero la encuesta las envuelve con la misma piel.

Sin embargo, las opciones que da clarifican la pregunta. Aparte de la respuesta absurda de ‘No, en ningún caso’, incluida para dar apariencia de pluralidad, las otras dos son: ‘Sí, el diálogo debe mantenerse siempre’ y ‘Sí, pero sólo cuando desaparezca definitivamente la violencia’. Estas respuestas sólo tienen sentido si la pregunta hubiera sido: ‘¿Cree usted que en el contexto actual se debería mantener el diálogo de las fuerzas políticas democráticas con Batasuna?’. Pero las respuestas señaladas, aunque definen la pregunta, no describen el abanico real de contestaciones. Diálogo quiere decir hablar, intercambiar opiniones, pero también tomar acuerdos mientras se habla. Estos dos planos del diálogo se emborronan de forma deliberada. Por ejemplo, personalmente pienso que lo que es hablar se puede hablar siempre, caso de que haya tiempo y ganas, pero me parece que resulta difícil acordar nada mientras ETA no sólo utilice la serpiente, sino que tenga bien levantada el hacha.

La segunda pregunta está formulada de manera neutra: ‘¿Qué iniciativas podrían contribuir a crear una nueva oportunidad para la paz?’. Aquí la trampa está en las respuestas que se pide valorar de 1 a 10 y que comento a continuación:

-‘La declaración de una tregua definitiva por parte de ETA’. Tregua y definitiva son conceptos opuestos, de la misma manera que también es un oxímoron ‘muerte provisional’. Se podían haber puesto dos posibilidades: una, ‘La declaración de ETA de abandono de las armas’, y otra ‘La declaración de tregua de ETA’. Bien es cierto que la segunda resultaría de hecho confusa porque, según ETA, ahora estamos en tregua.

-‘La recuperación del diálogo entre el Gobierno y ETA’. Nueva ambigüedad: ¿en qué condiciones? Eso ¿qué quiere decir?: que ETA ha proclamado que su intención es desaparecer y ha demostrado con hechos que eso es verdad, o que el Gobierno debe suplicar a ETA que le reciba. Acordarán conmigo que son dos circunstancias extremas, bastante diferentes.

-‘La legalización de Batasuna’. ¿Qué clase de legalización?: legalizarse después de manifestar su independencia real de ETA o echar pelillos a la mar.

-‘La desaparición de la kale borroka’. ¿Lehendakari, con ésta estoy de acuerdo!

-‘La puesta en marcha de una mesa de partidos políticos’. ¿Cuándo?: con ETA dispuesta a desaparecer y comprobada su disposición, o ahora, para ir preparando las cosas.

-‘El fin de la dispersión de los presos de ETA’. Estoy de acuerdo en considerarlo como una medida pertinente. De hecho, al parecer, los negociadores del Estado algo habían propuesto en ese terreno. Otra cuestión es cuándo sería oportuna

Luego hay un margen para la creatividad en el apartado ‘Otras medidas’. Por supuesto que se me ocurren otras medidas que planteadas en forma de preguntas podrían formularse, por ejemplo, así: ‘¿Deberían los partidos nacionalistas aparcar sus reivindicaciones hasta arreglar el problema de ETA?’, o ‘¿deberían ponerse de acuerdo todos los partidos democráticos en contra de ETA?’. Lo digo porque no me cabe duda de que ambas medidas serían iniciativas muy interesantes para ‘crear una nueva oportunidad para la paz’.

La tercera pregunta. ‘¿Está usted de acuerdo con la siguiente afirmación?: Más allá de la violencia de ETA, en el País Vasco existe un problema político que es necesario resolver mediante el diálogo?’. Aquí la clave está en lo de ‘más allá’. Si se resuelve la violencia terrorista está claro que los problemas que hay se pueden solucionar con diálogo y democracia. El problema es que la violencia de ETA la tenemos ‘más acá’; el problema es que hay bastante gente que mezcla el terrorismo con los conflictos interidentitarios existentes en la sociedad vasca, y de una parte de ésta (la ligada al nacionalismo vasco) con el resto de la sociedad española y con el Estado español. Unos pretenden con su presión violenta ayudar a resolver este problema en su favor; otros, a la manera de receptadores, quieren sacar alguna ventajilla.

Termina la encuesta con una cuarta pregunta: ‘¿Qué papel debe jugar la ciudadanía en este proceso?’. Las respuestas que se proponen son:

-‘Este tema es responsabilidad exclusiva de los partidos políticos, no de la ciudadanía’.

-‘La ciudadanía debería respaldar el trabajo de las fuerzas políticas’.

-‘La ciudadanía ha de tener una implicación muy activa en la construcción de la paz’.

Las respuestas están redactadas de manera que la primera quede prácticamente descartada. Quien toma la decisión de contestar difícilmente va a mantener que ‘es responsabilidad exclusiva de los partidos políticos’. Es obvio que el formato de preguntas y respuestas favorece como respuesta canónica la de la implicación activa de la ciudadanía. Sin duda que la implicación ciudadana es indispensable, pero ¿no suena a chamusquina populista que lo diga un político que tiene un limitado papel en el proceso de arreglo entre el Estado y ETA?

La encuesta, tal como está planteada, no aprobaría ningún examen en la Facultad de Sociología. Espero que quienes hacen las del Gobierno vasco no utilicen los mismos criterios.

Pero no quiero acabar sin comentar un colofón geográfico que tiene nuestra encuesta. Se piden los datos de los rellenantes, se supone que es para que el lehendakari pueda mandarles ‘propaganda institucional’ a sus correos electrónicos. Y en este camino de conseguir información se pregunta por el territorio. Estos son los diferentes items geográficos excluyentes: Álava, Bizkaia, Gipuzkoa, Iparralde, Navarra, Diáspora vasca, Estado español, Otros. Esta pintoresca enumeración pseudogeográfica resulta curiosa viniendo de alguien que no hace mucho se reunió en una cumbre de presidentes autonómicos del Estado español.