Frenar el cambio climático ya

El cambio climático es, con enorme diferencia, la mayor amenaza que tiene ante sí el planeta Tierra en los próximos 30 años. Desde enero de 2019, las tomas de posición a favor o en contra del calentamiento de los cinco continentes -tres océanos y los polos- han marcado más o menos una posición de 18 a uno. Pero lo que cuenta sobre todo es la calidad de las opiniones: y cada día retroceden más y más quienes no ven peligros verdaderamente amenazadores en la temperatura ascendente del mundo de aquí a 2050, sea en China o Estados Unidos, India o Nigeria, Brasil, Arabia Saudí o el Reino Unido…

Cada día muchas cabezas, entre las más respetadas, advierten a la opinión pública internacional, irresponsablemente dormida. La última de ellas, la de Ban Ki-moon, secretario general de las Naciones Unidas entre 2007 y 2016, y Patrick Verkooijen, presidente ejecutivo del Global Center of Adaptation, que en el «New York Times» del sábado 9 de noviembre advertían al presidente Donald Trump del creciente peligro que su decisión representa para el mundo. Queremos decir, para el mundo entero.

Trump acaba de cumplir su promesa de retirar a Estados Unidos del Acuerdo de París sobre el clima. Nadie, sostiene Ban Ki-moon, comprende cómo los intereses de Estados Unidos pueden ser servidos por tal decisión. Casi 200 naciones, recuerda, han suscrito un acuerdo mundial, que las compromete a intentar la salvación de la humanidad ante los efectos que se originarán en los próximos 10, 20, 30 años: el crecimiento de las temperaturas. Luego, los dos autores añaden, digámonoslo en unos términos que el señor Trump pueda entender; si hacia el final del siglo la temperatura media de la tierra pasa de los 1,8 grados Fahrenheit o incluso los sobrepasa holgadamente, no habrá ganadores en este planeta. Habrá solo perdedores. Según el Banco Mundial, 1,4 millones de habitantes de México y América Central se verían obligados a abandonar sus casas. Los especialistas del Banco en Washington creen que un tercio de todos los empleos en la región harán que estos trabajadores caigan en la precariedad. Huelga decir que el todavía presidente Trump (con seguridad por un año, no quiera el Altísimo que fueran cuatro más) se opone a que su administración defienda una política contra el cambio climático en ésta o en otras regiones del mundo. Pero lo cierto indica que ni las tarifas ni las sanciones de Trump evitarán lo inevitable.

Ante el cambio climático las mejores inversiones que podemos hacer son las que protejan nuestra comida, agua y energía; nuestra sanidad, vivienda y enseñanza. Habremos de invertir en mares que suben de nivel para adaptarse a las altas temperaturas; sin hablar de gigantescas tormentas, agua escasa, fuegos a veces inevitables.

La Comisión Global para la Adaptación cree que invertir 15.000 millones de euros para proteger mejor la resistencia al clima excesivo puede producir en la próxima década 55.000 millones en beneficios netos, como (enorme) retorno a la inversión. En otras palabras podremos obtener un gran resultado; o podremos no hacer nada y pagar más tarde las consecuencias. Creemos que el señor Trump elegirá no hacer nada y dejar que el país pague los platos rotos el día de mañana. Son palabras de Ban Ki-moon. ¿Y cómo pueden pasar a la realidad?

Se ha demostrado una y otra vez que millones de americanos apoyan ese Acuerdo de París sobre el clima aunque no lo apoye la actual administración Trump. El Acuerdo es un proyecto que avanza, quizá el más ambicioso abordado hasta hoy con el respaldo de las naciones. ¿Proyecto perfecto? No. Pero es la única arma de que dispone la humanidad para hacer frente a la emergencia climática que ahora, en menos de cincuenta años, se le ha venido encima.

(Los españoles también ayudaremos a la Europa mediterránea y costa norteafricana a resistir: éste es un problema o una oportunidad, puesto que insistir no es eso, una oportunidad, sino más bien la urgencia de hacerlo con todas nuestras fuerzas: lean, cuando puedan, el artículo que seguirá a éste).

Ese acuerdo está en pie, avanza desde hace cinco años, quiero decir, ha parado bruscamente a Trump. No a Estados Unidos sino Trump (ya hablaremos en noviembre 2020). El Acuerdo de París sobre el clima llegará como pueda pero, llegará, repite Ban Ki-moon. Otro ciudadano distinto a él, Winston Churchill, nacido en 1874, lo repitió un día y lo volvió a repetir: América tiene un pueblo, sus ciudadanos, que acaba por hacer siempre lo que hay que hacer.

Darío Valcárcel es Director de la revista «Política Exterior».

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