Gibraltar

En un artículo anterior sobre el mismo tema, en el año 2011, después de examinar los antecedentes desde su conquista por los ingleses, terminaba manifestando que había dos maneras de recuperar Gibraltar, una utilizando la coacción necesaria para obligar a los ingleses a negociar sobre el traspaso de su soberanía; y la segunda, ofrecer ventajas a la población de Gibraltar como impositivas, de suministros y demás a fin de que los gibraltareños miren favorablemente las exposiciones españolas. Como dice Paul Preston, que los gibraltareños reconozcan una ganga cuando está a su alcance. Y esta segunda opción, después de los años transcurridos sin el avance en el traspaso de la soberanía, estimaba que no es viable ya que, a pesar de las facilidades de servicios de telecomunicaciones, espacio aéreo, etc., y contemplaciones realizados por el Estado español, no dan ningún resultado, por lo que la única solución, en un plazo razonable, es apretar la presión sobre Gibraltar.

El Consejo de la Unión Europea en las instrucciones aprobadas por las negociaciones para la salida del Reino Unido de la UE, del Brexit, dejó en manos del Estado español el futuro de la Colonia que solo puede ser fruto de un acuerdo bilateral entre España y el Reino Unido, quedando la cuestión gibraltareña fuera de las negociaciones del Brexit; ocasionando el consiguiente disgusto de los gibraltareños y el recelo de los ingleses; y no como pretenden los ingleses, que los acuerdos sobre los derechos de los ciudadanos comunitarios se apliquen también a Gibraltar; en cambio, la posición de la UE, respaldada por la propia Eurocámara, es la que debemos utilizar para la restitución de la soberanía sobre Gibraltar.

La primera ministra británica, Theresa May, amenazó a la primera ministra de Escocia, Nicola Sturgeon, que España nunca permitiría la independencia de Escocia, equiparando las situaciones de Escocia y Cataluña.

Pero en unas declaraciones del ministro español de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, manifestando que España no bloqueará la entrada a una Escocia independiente en el UE, aunque no es partidario de ningún proceso de fragmentación en Europa; y las declaraciones del ministro español fueron acertadas porque son totalmente diferentes la situación de Escocia y de Cataluña, histórica y jurídicamente. Y España no debe ser utilizada en ese sentido por la primera ministra británica y conservar su independencia al respecto. En cambio, en lo que no estamos de acuerdo, y no son de recibo, son otras declaraciones posteriores del ministro español de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, que descartaba que España bloquease el acuerdo para la salida del Reino Unido de la Unión Europea, por desavenencias sobre Gibraltar, y que la discusiones sobre el territorio gibraltareño, debe ser bilateral entre el Reino Unido y España.

Está demostrado históricamente que nunca se lograrán, en unas conversaciones con el Reino Unido, conseguir la soberanía sobre Gibraltar, todas las promesas al respecto por parte del Reino Unido nunca se cumplieron, y siempre encontraron una excusa para no continuar las conversaciones.

España ya no debió entrar en la OTAN sin que se hubiese solucionado antes el problema sobre Gibraltar, y que continúe considerando el Reino Unido la Roca como un símbolo del antiguo Imperio Británico que ya desapareció; es incompresible y ultrajoso que haya una colonia en una nación de la Unión Europea entre dos Estados que pertenecen ambos a la UE y a la OTAN, y con unas relaciones bilaterales muy intensas; y no como dijo un diputado del Parlamento británico, que un aliado en la Unión Europea y en la OTAN «esté golpeando la economía de un territorio británico de ultramar»; y los controles realizados por España en la Verja, que la UE encontró adecuados y legales; y después de que Naciones Unidas acordaran que Gibraltar es una colonia y que prevalece el derecho de unión, de retorno a España y no la autodeterminación de los gibraltareños, conversaciones recomendadas por las Naciones Unidas entre ambas partes y que nunca llegaron a buen término a celebrarse, y en otras por el Acuerdo de Lisboa entre España y Gran Bretaña del año 1984 de encontrar una solución en conversaciones bilaterales, y que no se llegó, y nunca se llegará, por ese camino a la restitución del Peñón a pesar del ofrecimiento español de estar abierto a conversaciones para solucionar el conflicto.

España ya hizo suficiente ofreciendo la cosoberanía entre el Reino Unido y España de Gibraltar para resolver el problema, y solucionar las cuestiones de las aguas territoriales, las de los trabajadores españoles en Gibraltar, etc., y las cuestiones que les pueda afectar a los gibraltareños.

De lo contrario, lo que nos queda, es una viñeta publicada en ABC del día 24 de julio de 2009, del dibujante Máximo, en que se ve al fondo el dibujo del Peñón y dos personas contemplándolo, y manifestando uno de ellos: «Yo les daría la nacionalidad española sin pedir nada a cambio y esperaría sin prisas un número indeterminado de años».

José Ramón Rodríguez-Sabugo, abogado.

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