Gibraltar y la seguridad europea

El pasado 4 de octubre el embajador de España ante Naciones Unidas, Román Oyarzun, presentó en la Comisión para Asuntos de Descolonización una propuesta de soberanía conjunta hispano-británica sobre Gibraltar, justificada por las consecuencias que tendrá la salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE), tanto para la propia colonia como para la comarca andaluza colindante. Las ventajas serían múltiples, comenzando por que la economía del Peñón seguiría teniendo libre acceso al mercado común de bienes y servicios, incluso más que ahora, ya que se levantarían las restricciones impuestas por España. La propuesta contempla que el Reino Unido y España asuman conjuntamente las competencias en materia de defensa, relaciones exteriores, control de fronteras e inmigración y asilo de Gibraltar. Aunque Madrid no abandonaría su reclamación de soberanía plena, de aceptarse esta solución se atenuaría un contencioso que dura ya más de trescientos años, desde que, al finalizar la Guerra de Sucesión, España se vio obligada a ceder por el Tratado de Utrecht la soberanía de la plaza y las aguas interiores del puerto, pero no del istmo que la une a tierra (ilegalmente ocupado por el Reino Unido) ni de las aguas que la rodean.

Esta nueva iniciativa no debe valorarse exclusivamente desde un punto de vista socioeconómico, o de las relaciones bilaterales entre ambos países, sino en el marco más amplio de una UE en proceso de reconstrucción tras la crisis, y de un mundo globalizado en el que se agravan día a día los riesgos y amenazas para la seguridad. Puede que sólo bajo ese prisma, y apelando a una decisión pragmática y no sentimental de los habitantes del Peñón, quepa tener alguna esperanza de que la iniciativa prospere.

Y es que, aunque pueda parecer una idea recurrente, la UE se encuentra en un momento decisivo en sus esfuerzos por avanzar hacia una integración efectiva, en especial en lo referente a la Política Exterior y de Seguridad Común (PESC). El pasado mes de junio, la Alta Representante Mogherini presentó ante el Consejo Europeo la Estrategia Global para la PESC, sólo días después de la celebración del referéndum en el Reino Unido sobre la salida de la UE, en el que el 95 por ciento de los gibraltareños votaron a favor de permanecer en la Unión.

Se trata de la primera vez que un Estado miembro quiere abandonar la Unión, lo que abre un periodo de incertidumbre que, sin obviar los riesgos y desafíos implícitos, puede esconder también alguna oportunidad. En concreto, en el ámbito de la Seguridad y Defensa, si por algo se ha caracterizado la posición de Londres es por su bloqueo sistemático de toda medida que acercase a la UE al objetivo de definir una política común.

Esto ocurre en un momento en el que la UE, como afirma la Estrategia Global, se enfrenta a desafíos sin precedentes, como la inestabilidad en el este de Europa, el terrorismo y la violencia en el norte de África y Oriente Próximo, o el subdesarrollo y las presiones demográficas del África subsahariana. La seguridad de la UE depende de que haya paz más allá de sus fronteras, como lo prueba la repercusión de esos fenómenos en nuestro propio territorio, en forma de atentados terroristas o de movimientos migratorios masivos.

Aunque el pleno desarrollo de la Estrategia no esté asegurado, ya que todavía existen visiones de Seguridad muy diversas entre los restantes veintisiete países, no cabe duda de que la autoexpulsión del Reino Unido debería ser un punto a favor del avance hacia una política de Seguridad y Defensa de la UE, si no del todo común sí al menos mucho más coordinada y efectiva de lo que lo ha sido hasta ahora. Para ello será fundamental atajar los intentos de Londres, en sus últimos estertores como miembro de la Unión, de sabotear el proceso e impedir que sus posiciones de bloqueo sean «delegadas» a otros Estados miembros.

El resultado sería una UE más fuerte y cohesionada, capaz no sólo de garantizar su propia seguridad, sino también de proyectar estabilidad, un incentivo añadido al socioeconómico para los gibraltareños de cara a buscar el modo de permanecer en la Unión. Cabe recordar que la defensa territorial de Gibraltar seguiría estando garantizada por la pertenencia del Reino Unido a la OTAN, pero para protegerse de los nuevos riesgos y amenazas, de naturaleza mucho más imprevisible y multidireccional, la UE con toda su panoplia de instrumentos civiles y militares está mejor preparada que la Alianza.

Hasta la fecha, ha sido precisamente la oposición de los habitantes de la Roca la que ha impedido que España recupere su soberanía. Aprovechando la oportunidad de oro que supone el Brexit, puede que finalmente estemos en disposición de vencer esa reticencia.

Luis Cayetano es Almirante; Francisco J. Ruiz es Capitán de Fragata.

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