¿Ha llegado demasiado lejos el puritanismo de izquierdas? 31 razones que demuestran que sí

1. ¿Qué tienen en común… Woody Allen, Lolita, Camille Paglia, Los Rolling Stones, J.K. Rowling, El humor incorrecto, Sam Harris, Las miradas lascivas, OnlyFans, Louis C.K., Los Conguitos, Roman Polanski, Loquillo, Luis Alberto de Cuenca, Los piropos, La libertad de cátedra, Michel Houllebecq, Lo que el viento se llevó, La presunción de inocencia, Steven Pinker, La conquista de América, El porno, Graceland, Jane Austen, La revista Quillette, El club de la lucha, Donald Trump, Occidente, Bret Easton Ellis, Winston Churchill, o Quentin Tarantino?

2. Nada, salvo el hecho de haber sido escogidos por el progresismo, más conocido como «la izquierda», en uno u otro momento 100% aleatorio y en base a razones tan caprichosas como insensatas, como símbolo de todo aquello que está mal del viejo mundo y que debe ser incinerado en la pira de la opinión pública como ritual de purificación en su camino hacia la nueva moral.

3. Juicios sumarísimos sin garantías legales para delitos inexistentes. El arte y el artista como chivos expiatorios. Pensamiento de manada. Linchamientos públicos. Entronización del hombre-masa del que hablaba José Ortega y Gasset en La rebelión de las masas. Propaganda y simplificación de los mensajes. Autocensura. Veneración de la colectividad, de lo público y del Estado.

4. No hace tanto, a esto lo llamábamos fascismo. Hoy en día, lo llamamos progresismo.

5. Sólo un ejemplo, a cuenta del nuevo libro del filósofo político estadounidense Michael Sandel:

6. Traducido: «¿Es la meritocracia un mito, o siquiera algo deseable? En su nuevo libro, Michael Sandel defiende que [la meritocracia] ‘es corrosiva para el bien común porque conduce a a aquellos que tienen éxito a creer que su éxito es mérito propio y, en consecuencia, a creer que aquellos que no lo tienen se merecen su destino».

7. Hay tantas asunciones delirantes, cuando no llanamente estúpidas, en la tesis anterior que resulta difícil saber por cuál de ellas empezar. ¿Cómo explicar con una sola frase el funcionamiento de la realidad a gente que parece ignorarlo todo sobre ella?

8. ¿Tan deslumbrantes son las formas de la nueva moral que nos impiden juntar las piezas del puzzle que muestran su verdadera imagen?

9. «La izquierda está viviendo una decadencia intelectual acelerada. Los viejos izquierdistas libertarios de los años 60 y 70 habrían abominado de la nueva izquierda. Lo de hoy ya no es izquierda. Es otra cosa».

10. Eso dicen algunos. Parecen tener mejores intenciones que memoria.

11. La izquierda verdadera no es esa izquierda idealizada, mítica, que los liberales de hoy creen recordar. Jamás ha existido esa izquierda libertaria, epicúrea, liberal y de costumbres relajadas con que añoran algunos. Y si lo fue en algún momento no lo fue desde luego por izquierdista, sino por contemporánea a su época. La única izquierda verdadera es la realmente existente hoy. Intrusiva, fanática, mojigata, sentimental e irracional.

12. Pero, sobre todo, profunda, pétrea e inflexiblemente iliberal.

13. La gran paradoja, no carente de ironía, es que ha sido la extrema izquierda la que ha resucitado en la España de 2020 la moral represiva de la Sección Femenina franquista.

14. Dice el viejo tópico que el franquismo ganó la guerra militar a corto plazo, pero perdió la guerra cultural del largo plazo frente a la izquierda. Gracias a Podemos y el PSOE, el franquismo ha acabado ganando también la guerra cultural en España.

15. Quién le iba a decir a Franco que su victoria sería total cuarenta años después de su muerte gracias a Pedro Sánchez, Pablo Iglesias e Irene Montero.

16. Quizá la cosa ha ocurrido por ósmosis. ¡A ver si se les ha pegado la mojigatería de tanto toquetear el féretro!

17. ¿»Miradas lascivas» consideradas como «violencia contra la mujer»? ¿Por un Gobierno supuestamente de izquierdas? Sólo hay que imaginar la afirmación en boca de Pitita Ridruejo para entender el alcance de tamaño trompetazo intelectual.

18. ¡Si al menos ese camino hacia la Nueva Normalidad fuera optativo! Pero no parece serlo. No queda espacio en la Nueva Normalidad para Ernst Jünger.

19. ¿Cuál es el objetivo final? ¿Adónde conduce esta sima en la que se ha introducido la única izquierda realmente existente?

20. ¿Conduce a un nuevo mundo donde el progresismo habrá depurado el planeta de elementos indeseables, discrepantes, incomprensibles o simplemente incómodos?

21. ¿A un mundo en el que, alcanzado el estadio final del progresismo, este podrá reinar por fin de forma absoluta sobre una masa sumisa, ortodoxa, colectivista y, sobre todo, casta?

22. Sin estatuas disonantes, artistas heterodoxos o columnas de opinión insoportables. Sin historia ni futuro y sólo con presente. Como la foto fija de una estampita mariana.

23. Un mundo no ya en blanco y negro y sin grises ni colores, sino en blanco nuclear.

23. [Hasta el momento exacto en que las modas morales del progresismo cambien de nuevo y se haga necesario un nuevo genocidio de elementos discordantes que restaure el orden primigenio].

23. Esta semana se conocía la noticia de que las películas que pretendan optar a los Oscar deberán cumplir una serie de normas relativas a la diversidad y la contratación de minorías. Es decir, normas políticas.

24. «¿Os imagináis que alguien le hubiera dicho a Picasso lo que tenía que pintar en sus putos cuadros?» ha tuiteado la actriz Kirstie Alley.

25. La misma izquierda que se escandalizaba en los años 90 cuanto Tipper Gore, la mojigata esposa del vicepresidente Al Gore, censuraba discos de hip hop y rock’n’roll aplaude hoy la imposición de normas rocambolescas cuya relación con la búsqueda de la excelencia artística es nula.

26. El mensaje es claro. No importa la calidad de las obras –vuelvan a leer el punto 6, directamente relacionado con este– sino su adecuación a los nuevos criterios de pureza moral.

27. «No importa la calidad, sino la pureza moral. Y si tu trabajo es un éxito, no te alegres por él o sientas orgullo alguno, porque el mérito no es tuyo, sino de la colectividad, del Estado o de tus privilegios».

28. Vuelvo a repetirlo. ¿De verdad las formas del nuevo fascismo son tan deslumbrantes, tan atractivas, tan irresistibles, que nos impiden comprender su verdadera naturaleza?

29. «Están presionando a los artistas para que incluyan en sus películas a la gente ‘correcta’ y narren las historias ‘correctas’. Es una especie de tiranía woke» ha escrito el periodista Brendan O’Neill en la revista británica The Spectator.

30. «En el pasado, ser comunista hacía que te incluyeran en la lista negra de Hollywood. Ahora, ser lo insuficientemente diverso o woke o políticamente correcto, de acuerdo a lo definido con todo detalle por la maquinaria de los Oscars, te puede llevar a ser excluido de los premios más importantes. Los Joe McCarthys woke se han apoderado de la Academia» añade luego O’Neill en el mismo artículo.

31. ¿Ha llegado demasiado lejos la izquierda del refajo? Ojalá lo hubiera hecho. La que ha llegado lejos es Pilar Primo de Rivera. Su éxito ha sido clamoroso.

Cristian Campos

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