Hacia un mundo más sostenible

Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) incluidos en la Agenda 2030 de Naciones Unidas, con sus 169 metas y 230 indicadores, constituyen la primera hoja de ruta global de la historia para transformar el mundo mediante un plan de acción común en favor de las personas, el planeta y la prosperidad, propiciando sociedades pacíficas, justas e inclusivas.

Los ODS fueron aprobados tras la mayor consulta pública mundial jamás registrada, en la que participaron nueve millones de personas de 193 Estados que respondieron a la pregunta de la ONU sobre qué mundo querían para sus pueblos. Por primera vez se definieron unos objetivos universales, cuya estrecha interrelación obliga a adoptar un enfoque multidimensional para trazar las metas a lograr. Y requiere, sobre todo, impulsar alianzas estratégicas para conseguir la máxima implicación de los gobiernos, las administraciones locales y regionales, las organizaciones multilaterales, las empresas privadas, las instituciones y la sociedad civil.

Hacia un mundo más sostenibleDesde ese planteamiento de colaboración público-privada abierta a todos los agentes, hoy comienza en Salamanca la Conferencia Iberoamericana sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible, impulsada por la Universidad de Salamanca, la Politécnica de Madrid e Iberdrola, con el apoyo del Gobierno de España, la Secretaría General Iberoamericana y la Junta de Castilla y León. Durante tres días, decenas de prestigiosos ponentes que son referentes internacionales en sus ámbitos de actividad van a reflexionar, intercambiar experiencias y compartir conocimiento sobre las transformaciones necesarias para el desarrollo sostenible de Iberoamérica. La conferencia se estructura en torno a cuatro ejes que servirán de hilo conductor para abordar el conjunto de los ODS: educación para la transformación, medio ambiente y energía, innovación para el desarrollo y alianzas «multiactor».

Uno de los principales temas para el debate será el papel que el sector privado, y más concretamente las empresas, deben desempeñar en la materialización de esta Agenda 2030, ejerciendo su indudable capacidad de transformación sin olvidar el impacto que su actividad tiene sobre la vida de las personas y el conjunto de la sociedad.

Algunos de los objetivos se refieren de forma directa al fin que debe tener toda actividad empresarial, como los ODS 8 (Trabajo decente y crecimiento económico) y 12 (Producción y consumo responsables), mientras que la aportación de la empresa a la sociedad está más relacionada con sectores productivos concretos (este es el caso de los ODS 6 –Agua limpia y saneamiento–, 7 –Energía asequible y no contaminante, 9 –Industria, innovación e infraestructura y 11 –Ciudades y comunidades sostenibles). En ciertos casos, los ODS se refieren a las condiciones en las que la actividad empresarial debe desarrollarse (por ejemplo, el ODS 5 –Igualdad de género–) o al impacto que toda actividad humana o empresarial tiene en el entorno (como es el caso del objetivo 13 –Acción por el clima–, y los números 14 y 15 –Vida submarina y de los ecosistemas terrestres). Además, se considera que la generación de riqueza que produce la actividad económica y empresarial debe ser un instrumento efectivo para la consecución de los ODS 1 –Reducción de la pobreza– 2 –Hambre cero–, 3 –Salud y bienestar–, 4 –Educación de calidad–, 10 –Reducción de las desigualdades– y 16 –Paz, justicia e instituciones sólidas–. La empresa, por último, debe ser un actor clave para entablar alianzas con el fin de lograr los objetivos (de ello se ocupa el ODS 17).

Queda clara pues la íntima relación que existe entre la actividad empresarial y el desarrollo sostenible. Y es precisamente este vínculo el que está llevando a muchas compañías a mostrar públicamente su compromiso con los ODS. En Iberdrola hemos querido ir más allá acuñando el concepto de dividendo social, que está consagrado en nuestros estatutos del mismo modo que el dividendo económico, y que agrupa el abanico de actuaciones con las que contribuimos a la creación de valor sostenible en nuestro entorno. Este dividendo social tiene su reflejo directo en todos los campos: en nuestra misión, visión y valores, en nuestra estrategia y en el resto de las políticas que guían todas y cada una de nuestras actividades. Todas las actuaciones desarrolladas en este ámbito se incluyen anualmente en nuestro Informe de Sostenibilidad que aprueba la junta general de accionistas.

Con estas premisas en mente, en Iberdrola centramos nuestros esfuerzos principalmente en los ODS relacionados con el suministro de energía y la lucha contra el cambio climático (ODS 7 y 13). Y estamos orgullosos de que este compromiso sea firme y sus resultados sean palpables. Un botón de muestra: nuestras emisiones son hoy un 72% inferiores a las del resto del sector eléctrico español y nuestra ambición es rebajar esta cota un 50% más para el año 2030. Además, nuestro programa Electricidad para Todos ha conseguido, felizmente, suministrar energía a cerca de 4 millones de personas en varios países de África y Latinoamérica.

Pero nuestros esfuerzos no acaban aquí. Contribuimos de forma decisiva a crear una educación de calidad gracias al Programa Internacional de Becas –muchas de ellas a estudiantes iberoamericanos– o a mejorar la formación de nuestros empleados, que supera las 42 horas por empleado al año, muy por encima de la media de las empresas europeas. Del mismo modo generamos empleo de calidad, directa o indirectamente, para más de 400.000 personas en todo el mundo gracias a nuestras compras por valor de 20.000 millones de euros anuales y somos una de las cuatro compañías eléctricas del mundo que más recursos dedican a la innovación. Y por lo tanto que más explora la búsqueda de soluciones innovadoras para potenciar el desarrollo sostenible y garantizar un futuro mejor para las generaciones venideras.

Asimismo, estamos volcados en potenciar la igualdad de género (objetivo 5), sentando las bases necesarias para que la mujer pueda ocupar la posición de liderazgo que le corresponde en el entorno laboral e impulsando paralelamente el deporte femenino, del que se benefician 20.000 deportistas de 15 federaciones. Un ejemplo de ello es que nuestra vicepresidenta es una mujer. Por último, desarrollamos también numerosas actividades internas y externas encaminadas al fomento del resto de los objetivos, especialmente la protección de la biodiversidad, de la salud y el bienestar y la reducción de las desigualdades y, como no podía ser de otra manera, impulsamos el objetivo 17 –Alianzas para lograr los objetivos– con iniciativas señeras como la que inauguramos hoy en Salamanca.

A lo largo de los últimos veinte años, Iberdrola ha demostrado que esta apuesta integral y valiente es plenamente compatible con un modelo de negocio rentable. El cuidado del planeta no está reñido con la actividad empresarial. Por eso, la hoja de ruta que trazan los Objetivos de Desarrollo Sostenible es un gran acierto colectivo que alumbra el camino por el que todos debemos transitar, los gobiernos, la sociedad civil, las organizaciones y, por supuesto, también la empresas. Ese compromiso con la sostenibilidad económica, social y medioambiental a lo largo de los años ha impulsado el crecimiento internacional de Iberdrola hasta auparla desde la vigésima posición a la quinta en el ranking mundial de las eléctricas, y la ha convertido en la tercera mayor empresa de España de todos los sectores.

Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola.

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