Homenaje a un bilbaíno universal

EL fallecimiento de Iñaki Azkuna, alcalde de Bilbao, es un infeliz y tristísimo acontecimiento. Licenciado en Medicina cumlaude por la Universidad de Salamanca, Iñaki Azkuna no podía ser sino lo que era: un vasco unamuniano, un hombre culto, noble e inteligente que trascendió las siglas de los partidos políticos para convertirse en patrimonio de la capital de Vizcaya, cuyos ciudadanos le proporcionaron en las elecciones del 2 2 de mayo de 2011 la merecida recompensa de elegirle primer edil del municipio por mayoría absoluta, hecho sin precedente en la democracia bilbaína. Se la había ga nado a pul s o des de 1 9 9 9 , cuando se sentó por primera vez en el consistorio bilbaíno y comenzó a desarrollar una enorme labor de transformación de la ciudad que atraviesa ahora por uno de los períodos más brillantes de su dilatada historia.

La presencia y el arraigo de Iberdrola en Bilbao, y en la economía vasca, no se entendería segura mente sin la cali dez y perspicacia de Iñaki Azkuna, cuya abierta y entusiasta colaboración permitió que el proyecto de la Torre Iberdrola, el edificio más alto de la ciudad, sea una realidad que campea en la urbe asentada sobre el borde de la ría del Nervión cuyas márgenes paseaba incansablemente y, mientras pudo, casi a diario. Azkuna siempre estaba ahí, en ese momento y en ese lugar en el que los intereses de Bilbao se dilucidaban, pues fue un político que entendió la alcaldía bilbaína como un servicio a la ciudadanía sin otras subordinaciones que no fueran el interés general.. Por eso distinguió de continuo a Iberdrola con una sincera deferencia que él escenificaba con la visita anual a la Torre, sede de la compañía, en los días previos a la Junta General de Accionistas. Este año le echaremos de menos porque se ha ido en esos prolegómenos –la Junta General se celebrará el día 28–, cuando Iberdrola se mimetiza con la ciudad.

En estos tiempos convulsos y de increencias, hay que subrayar que Iñaki Azkuna ennobleció el ejercicio de la política tanto por su honradez personal como por su integridad moral; igualmente por su capacidad de integración y por su perspicacia para detectar los motores del desarrollo y bienestar en beneficio de la ciudad y de sus habitantes. Fue, además, un espíritu libre, acaso porque era un durangués de nacimiento enamorado de Bilbao que conocía al dedillo la vida y la obra de Miguel de Unamuno, cuya figura reivindicó con una amplitud de miras y una apertura intelectual que honraron al inolvidable rector de la Universidad de Salamanca pero que subrayaron al mismo tiempo la sensibilidad y los valores del gran alcalde. No creo exagerar ni un ápice si afirmó que Iñaki Azkuna ha pasado a la historia de Bilbao y de Vizcaya como una de sus más grandes personalidades de las últimas décadas.

Desde una empresa como Iberdrola, de matriz e identidad bilbaína, Azkuna merece un homenaje emocionado y sincero, así como el reconocimiento a su aliento que nos acompañó siempre y, de modo especial, cuando desde Bilbao la empresa se lanzó a una internacionalización que le enorgullecía porque los hombres inteligentes como él lo era tienen las raíces en la tierra y el espíritu en todas partes. Entendió la trayectoria de nuestra empresa como nosotros en Iberdrola entendimos su estatura política y personal. Iñaki Azkuna hizo buena la frase de Unamuno según la cual «soy hombre y a ningún hombre estimo extraño». En esa capacidad de empatía, en esa generosa entrega, en ese deseo de encuentro y comprensión recordaremos siempre a la señera figura del gran alcalde de Bilbao.

Ignacio Sánchez Galán, presidente de IBERDOLA.

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