III Informe sobre el estado de la Unión: La ciudadanía en tiempo de crisis

Este tercer Informe sobre el estado de la Unión Europea 2013-2014, que la Fundación Alternativas elabora conjuntamente con la Fundación Friedrich Ebert, se titula "La ciudadanía europea en tiempo de crisis". El título trae causa en que las instituciones europeas declararon el año 2013 Año Europeo de los Ciudadanos. Toda una paradoja si tenemos en cuenta que en una unión de países democráticos no debería existir "un año" de los ciudadanos, por la sencilla razón de que todos los años deberían estar dedicados o centrados en la ciudadanía, pues en ella reside el poder y el fundamento de dicha democracia. Por otra parte, deberíamos reconocer que, como ha ocurrido en otros momentos de la historia, los tiempos de grandes crisis no son buenos para la ciudadanía. Porque si, como se suele decir, la información veraz es la primera víctima de las guerras, de igual manera puede sostenerse que el ciudadano de a pie es la primera víctima de las crisis: en una tan terrible y duradera como la actual, los sacrificados se cuentan por millones a lo largo y ancho del conjunto de la Unión Europea. Por esta razón hemos querido centrar el Informe en los ciudadanos europeos y no tanto, como en años anteriores, en las magnitudes macroeconómicas o en las instituciones.

Así pues, abordamos aquí cómo ha evolucionado el incipiente demos europeo, cuál ha sido la participación de los ciudadanos europeos en los procesos electorales del año transcurrido, centrándonos en las últimas elecciones federales en Alemania, por la influencia que puedan tener en el futuro de la Unión. Igualmente, analizaremos si el malestar y la desafección de los europeos hacia cómo se está construyendo y funcionando la Unión es profunda o meramente coyuntural y, sobre todo, qué significado tiene el inquietante ascenso, por lo menos en las encuestas, de los partidos y movimientos populistas, xenófobos, nacionalistas y antieuropeos.

También hemos creído conveniente dedicar un análisis a cómo la Unión Europea ha incidido, con sus normas y decisiones, en la vida cotidiana de los europeos, aspecto sobre el que no hay suficiente información objetiva, pues los Gobiernos suelen endosar a la Unión las malas noticias y apuntarse las buenas aunque las haya tomado aquella. De igual forma, consideramos relevante saber cómo ha evolucionado la opinión pública, la labor de los medios de comunicación y el gran impacto que está teniendo, en este ámbito, el paso de lo analógico a lo digital. No podíamos olvidarnos, en un Informe de estas características, el abordar cómo se ha movido la Unión en la creciente globalización de los procesos económicos y políticos, qué papel ha jugado en la defensa y extensión de los derechos humanos y la democracia, cuál ha sido su contribución en la lucha contra la pobreza, una de las grandes lacras de la humanidad. En fin, tras la tragedia de Lampedusa o la guerra de Siria, tratar de políticas europeas de inmigración y asilo era una asignatura obligatoria para este Informe.

Es evidente que no podíamos dejar al margen una reflexión sobre la evolución de la unión económica y monetaria y sus efectos en las economías nacionales, origen del malestar y la protesta ciudadana. Porque de esta profunda crisis está saliendo maltrecho, en mayor o menos grado, el Estado de Bienestar que fuimos capaces de construir al salir de la Segunda Guerra Mundial. No tenemos más que leer lo que en este Informe se constata sobre la negativa evolución del empleo, con un 11% de parados, la caída de los sueldos y salarios, la reducción de las pensiones y los recortes en la protección social. En una palabra, desciende el nivel de vida y de bienestar social de la mayoría de los europeos, mientras aumenta la desigualdad y los pudientes se hacen cada vez más ricos. El lector encontrará igualmente un análisis de las luchas sindicales y de los movimientos sociales contra las medidas de austeridad en una serie de países europeos.

El último capítulo de este tercer Informe propone una reflexión sobre el camino hacia el futuro. Dentro de poco se celebrarán unas elecciones cruciales al Parlamento Europeo. En ellas se determinará, entre otras cuestiones, si las fuerzas europeístas avanzan o ganan la partida aquellos que, de una u otra forma, pretenden regresar al pasado de un nacionalismo trasnochado; si son los partidos progresistas los que obtienen la mayoría en la Cámara europea o continúan dominando el escenario los partidos conservadores, defensores de políticas de austeridad a ultranza. Las consecuencias de uno u otro resultado serán muy relevantes para nuestro futuro, pues ese Parlamento, con crecientes competencias, tendrá que decidir cómo salimos de la crisis, si recomponemos o no los destrozos causados, si nos estancamos en la actual situación o, por el contrario, damos pasos decisivos hacia una Europa federal en la que los ciudadanos y sus representantes llevemos la voz cantante y no los mercados, los poderes financieros o instituciones que nadie ha elegido. Tendremos la oportunidad, por primera vez, de elegir a un presidente de la Comisión progresista o conservador, de derecha o de izquierda, con la importancia que ello tiene para la dirección de las políticas de la Unión que tanto nos afectan. Nuestra apuesta, como se comprueba en el Informe, es por una unión económica, social y política de tipo federal que desarrolle medidas progresistas, de mayor democracia, igualdad y solidaridad.

Solo nos cabe, para terminar, agradecer una vez más y en nombre de las dos fundaciones a los autores, por su esfuerzo y competencia a la hora de elaborar unos trabajos de gran calidad. Por supuesto, también al director, a la coordinadora y al Consejo de Asuntos Europeos de la Fundación Alternativas (CAE) por el trabajo realizado de orientación, coordinación y asesoramiento. Igualmente al Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación (MAEC) por el apoyo prestado para la realización del Informe dentro del marco del programa "Hablamos de Europa".

Leer Informe completo (formato PDF).

Nicolás Sartorius, Vicepresidente Ejecutivo Delegado en España. Michael Ehrke, Fundación Alternativas Friedrich-Ebert-Stiftung.

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