Inmigración: última propuesta de Cameron

“Nuestro sistema de bienestar debería ser como una especie de club de escala nacional. Se nutre de las aportaciones de contribuyentes británicos que trabajan duro. Millones de personas que hacen lo que deben cotizando de generación en generación. No puede ser justo que un emigrante pueda exigir todos los derechos en este club desde el principio”. Estas fueron las palabras del primer ministro británico David Cameron durante su discurso el pasado 28 de noviembre. A tan solo cinco meses de las elecciones generales, el premier quiere replantear un tema del que lleva hablando desde hace años: la inmigración. Hace tres años y medio, Cameron prometió reducir la migración neta al Reino Unido a menos de 100.000 personas. Sin embargo, los datos oficiales publicados recientemente muestran que la cifra ha aumentado hasta 260.000 personas durante el periodo de doce meses que concluyó en junio de 2014. Por si fuera poco, la creciente popularidad del partido euroescéptico UKIP, liderado por Nigel Farage, ha puesto al premier entre la espada y la pared. Pero, ¿cuál es el verdadero impacto de los inmigrantes en la economía del Reino Unido?

El plan de Cameron parte de la base de que los inmigrantes viajan al Reino Unido con la intención de beneficiarse de sus prestaciones sociales. El propósito de este proyecto sería bloquear el acceso de los inmigrantes tanto a las exenciones fiscales como a los beneficios sociales durante sus primeros cuatro años de estancia. Visto que a Cameron parecen preocuparle especialmente los inmigrantes procedentes de los países de la UE, el premier les concede un máximo de seis meses para encontrar trabajo. Además, aquellos inmigrantes que tengan derecho a recibir subsidios por hijos a cargo no podrán hacerlos llegar a los hijos que vivan en el extranjero. En total, se calcula que esta propuesta afectaría a 300.000 inmigrantes.

A pesar del discurso de Cameron y de la creciente preocupación de algunos ciudadanos, no hay pruebas de que los inmigrantes viajen al Reino Unido para beneficiarse del estado. El Centro de Investigación y Análisis de Migración de la UCL (CReAM en inglés) de Londres ha publicado un estudio que demuestra que la inmigración procedente de la UE tiene un impacto económico positivo en el Reino Unido. El análisis, escrito por dos investigadores especializados en las repercusiones de la migración en la economía, destaca que los inmigrantes europeos contribuyeron entre 2001 y 2011 con más de 20.000 millones de libras (unos 25.000 millones de euros) a las finanzas públicas. Con respecto al tema de la inmigración y los beneficios estatales, la publicación destaca que los inmigrantes que llegaron desde el año 2000 tienen un 43% menos de posibilidades que los nativos de recibir beneficios sociales y exenciones fiscales. Sus posibilidades de acceder a viviendas sociales son también menores en un 7%. El estudio también demuestra que desde el año 2000, la media de los inmigrantes procedentes de los estados miembros está más preparada que los nativos: el 62% de los inmigrantes de los originales 15 países de la UE tiene un título universitario frente al 24% de los británicos. También los inmigrantes procedentes de Europa central y del este (Bulgaria, República Checa, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Polonia, Eslovaquia, Eslovenia y Rumanía) están ligeramente más capacitados que los nativos, ya que un 25% ha terminado la universidad.

También es errónea la percepción de que la inmigración está en alza por la llegada de ciudadanos de otros países miembros porque la migración neta procedente de fuera de la UE creció hasta 168.000 personas. Esto significa que Cameron no habría podido cumplir en ningún caso su promesa de reducir la migración neta durante el periodo de doce meses que concluyó en junio de 2014.

El número de inmigrantes da pie a un debate razonable sobre la inmigración, pero no queda claro qué es lo que está tratando de hacer el premier británico con este plan. Los datos apuntan a que el Reino Unido se ha beneficiado económicamente de la inmigración procedente de la UE, por lo menos desde 2001. Además de no asegurar la reducción de la inmigración, la propuesta crearía problemas para los británicos que no residan en el país y tengan derecho a prestaciones.

Todo apunta a que Cameron está tratando de ganar terreno con respecto a UKIP. De ser este el caso, no parece que el plan vaya a ser exitoso ya que el partido euroescéptico siempre le llevará la delantera en este tipo de asuntos. Muchas de las suposiciones con respecto a la inmigración en el Reino Unido son falsas y UKIP seguirá siendo el partido para aquellos que quieran acabar con ella. Es improbable que Cameron gane las elecciones con este proyecto aunque es muy posible que consiga perderlas.

Ana Martínez, experta colaboradora de Opex (Fundación Alternativas).

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