Irán. Puede haber guerra. O paz

Tras la reelección de Barack Obama, el problema de Irán ha evolucionado deprisa. Varios duros, civiles o militares del equipo demócrata, consideran nuevas sanciones económicas, sanciones diplomáticas, incursiones aéreas. El Líder Supremo, Ayatolah Ali Jameini, cree que es la fuerza militar, y solo ella, la que da seguridad a una nación.

Las elecciones en Irán se han convocado para junio de 2013. El deterioro de los últimos dos años se ha agudizado. Siempre sobrevive sobre el papel la excepción Food&Drugs, pero las medicinas siguen sin llegar. En casos oncológicos hay carencias graves. No hay un solo banco occidental capaz de pagar o cobrar. La importación de medicinas y alimentos no está prohibida pero los medios de pago sí. Es un embargo de hecho.

Enriquecer uranio entre 0 y 20 por ciento es ya mucho para Estados Unidos. Es necesario llegar hasta el 90 por ciento para que el uranio, devenido plutonio, pueda ser útil para lograr el arma nuclear. Pero pasar del 20 por ciento es ya una altísima provocación.

Hay fórmulas que permiten salir con dignidad a las dos partes. Para lograrlo hace falta un primer ingrediente, la voluntad política. Cinco años antes de ser depuesto, en 1979, el Sha lo afirmó. ¿Tendrá un día Irán armas nucleares?, preguntaba un periodista francés. Respuesta: Sí, y antes de lo que se piensa.

El arma nuclear no es un arma táctica sino política. No es imaginable un intercambio de misiles nucleares en un marco táctico. Este mutuo suicidio sería la negación del concepto de defensa. El arma nuclear proyecta disuasión, incertidumbre. La puedo usar si quiero, la puedo no usar si no quiero. El destinatario de la amenaza está a mi merced. Ocurre en la relación Israel-Irán. Si los dos tuvieran el arma atómica, neutralizarían sus respectivas tentaciones. Irán por otra parte está condicionado por la vecindad de los misiles de Rusia, Paquistán, India, Israel, China… Sin contar con los sistemas de armas americanos a bordo de la Quinta Flota, en el golfo, o en Incirlik, frontera turco-siria.

Irán sabe que no puede hacer en la clandestinidad un programa militar-nuclear. Hoy su juego necesitaría luz y taquígrafos. Irán no puede estar cada día en la primera página de los periódicos. Busca su capacidad nuclear, como la buscan Japón y Brasil. No lo hace solo por prestigio.

Esta era la estrategia mantenida hasta 2003 por el Líder Supremo. A su lado, cuenta poco el presidente, Mahmud Ahmadinejad, de futuro incierto ante las próximas elecciones. Menos aún pesa el Consejo de Guardianes, 12 miembros, o los 290 diputados del Parlamento, o los 86 clérigos de la Asamblea de Expertos. No olvidemos al candidato Mohamed Jatami, presidente desde 1997 a 2005. Jatami firmó preacuerdos con Estados Unidos y la UE en 2003 y 2004. Se había comprometido a firmar un convenido complementario que forzara a Irán a aceptar inspecciones intrusivas del OEIA, Organismo internacional de energía atómica, dependiente de Naciones Unidas. Washington exigía en 2004 el enriquecimiento cero.

¿Por qué duda Estados Unidos? Porque la operación militar es muy-muy-muy difícil.

Zbigniew Brzezinski, consejero de seguridad nacional con Jimmy Carter, el hombre que en 1977-81 tuvo por almohada el maletín nuclear, suele hablar claro: «No creo que sea una obligación implícita de Estados Unidos seguir como una mula estúpida los movimientos israelíes, sean cuales fueren». Y antes: «Estados Unidos tiene derecho a mantener su propia política de seguridad nacional». Hoy este gran asesor cree que un ataque a Irán podría incendiar la región. ¿Y qué se entiende por la región? Turquía, Siria, Líbano, Israel, Egipto, Jordania, Irak, Kuwait, Qatar, Arabia Saudí…

Los cazabombarderos israelíes F-16 pueden volar bajo para eludir radares: la pérdida de velocidad aumenta la vulnerabilidad. Además, al adaptarse al vuelo del avión cisterna gastan más queroseno. Los centros de mando, control y comunicación (C-3I) y la inteligencia israelí (inseparable) tienen hoy demasiado trabajo. Los cazas y radares iraníes han de ser previamente neutralizados. Los objetivos nucleares parecen ser más de 60. ¿Puede atacar Israel? Quizá no. «No estaríamos ante una operación quirúrgica, apunta Leopoldo Stampa, exembajador español en Irán. Sería un acto formal de guerra». La Quinta Flota americana navega hoy en aguas del golfo. Irán es un endiablado problema enlazado al de Oriente Próximo. La ofensiva israelí sobre Gaza fue detenida por la heroica Hillary Clinton y por el Dr. Morsi. Israel reflexiona. Washington no pone paños calientes. El Egipto de hoy, señala la secretaria de Estado, no es el de hace dos años. Vayamos con tiento, no abramos más puertas al polvorín.

Un raid de pocas horas tendría consecuencias limitadas pero una serie de ataques americanos prolongada en el tiempo es otra cosa. Irán obtendría ante una parte de la sociedad internacional un apoyo del que hoy carece. Pero recordemos el compromiso. Hoy no es imposible un ataque americano. Barack Obama: Mientras yo sea presidente, Irán no tendrá el arma nuclear.

Darío Valcárcel

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