Irlanda: hoja de ruta para la recuperación

Por fuertes que sean los cimientos de nuestra economía -con sus crecientes niveles de exportación e inversión-, Irlanda se encuentra hoy donde pocos países quisieran estar. Después de años de depender de préstamos del exterior, que facilitaron el boom de la construcción, los bancos irlandeses se volvieron vulnerables a las reacciones de los mercados. La crisis de Lehman Brothers fue el detonante que hizo caer a los bancos y, de paso, dejar un agujero en las finanzas públicas de Irlanda.

Reaccionamos con urgencia para estabilizar nuestras finanzas. Tomamos unas medidas fiscales difíciles, que ayudaron a estabilizar la economía tras una contracción muy severa. Nuestro superávit comercial en 2009 representó más de 39.000 millones de euros como prueba de la mejora de nuestra competitividad. La producción ha aumentado e Irlanda se ha convertido en un lugar más económico para hacer negocios con importantes caídas en los alquileres, el coste de la mano de obra y los precios al consumo.

También logramos importantes avances en la reparación de nuestro sistema bancario. Se creó una agencia especial, NAMA, que está a punto de lograr su objetivo de transferir los activos más tóxicos de los balances de los bancos. Se ha reformado el sistema de regulación financiera de acuerdo con los mejores estándares internacionales y se han impuesto requisitos de capital muy exigentes a los bancos.

Pero en las últimas semanas ha habido crecientes expectativas por parte de los mercados acerca de la capitalización de los bancos, a nivel global, no solo en Irlanda. Como consecuencia, los problemas de nuestros bancos han crecido tanto que no podemos asumirlos nosotros solos.

Irlanda es plenamente consciente del impacto de la incertidumbre actual sobre otros países de la eurozona, incluyendo España. En todo momento hemos estado empeñados en que cualquier decisión tomada por Irlanda reflejaría nuestra solidaridad con los socios de la eurozona. La decisión de Irlanda de solicitar la ayuda económica de la UE y de los países de la eurozona, con el apoyo también del FMI, se basó tanto en nuestras propias necesidades como en el deseo de salvaguardar la estabilidad financiera en Europa. El programa que se está negociando con la UE/FMI fortalecerá las medidas que ya hemos tomado para reconstruir nuestro sector bancario. Implicará una reestructuración del sistema bancario que estará mejor equipado para responder a las necesidades de la economía irlandesa.

El plan cuatrienal del Gobierno publicado ayer tiene su enfoque en la estabilidad fiscal y elcrecimiento económico. Los ambiciosos ajustes presupuestarios y las reformas estructurales del plan crearán la base sobre la cual, junto con el paquete de ayuda de la UE/IMF, podamos afrontar los desafíos de la economía.

El plan establece un camino creíble para la reducción de nuestro déficit al 3% del PIB para 2014, ya que la diferencia entre ingresos y gastos -19.000 millones de euros este año- es insostenible. Durante los últimos dos años hemos hecho ajustes fiscales por el valor de casi 15.000 millones de euros. A lo largo de este plan cuatrienal habrá ajustes adicionales por un valor de 15.000 millones de euros más, de esta cantidad 10.000 millones de euros en recortes del gasto y 5.000 millones de euros en aumentos en la recaudación. Los amplios parámetros de estas medidas fiscales han sido bien recibidos por mis colegas en el Eurogrupo y por otros ministros de Finanzas.

Los ajustes en el gasto incluirán reducciones en los costes de los salarios y las pensiones del sector público, como también en el gasto social. Se va a reducir el sueldo mínimo. Se eliminarán 24.750 empleos del sector público. Aumentará la contribución por parte del estudiante para su formación universitaria. Se ampliará la base impositiva, se subirán los impuestos sobre ventas, se introducirán nuevos impuestos y se abolirán una serie de desgravaciones fiscales.

El año que viene nuestro balance de pagos volverá al superávit y esperamos un crecimiento anual del PIB real de una media de 2,75% durante los próximos cuatro años. Irlanda tiene que crecer para salir del lugar donde se encuentra hoy. El plan publicado ayer identifica los sectores de la economía que dotarán al país de crecimiento y empleo durante el periodo de recuperación. En su análisis del impacto de los impuestos sobre el crecimiento económico, la OCDE concluyó que aumentar el impuesto sobre sociedades frenaría el crecimiento. Puesto que la base de nuestro plan es lograr el crecimiento de la economía, no habrá cambios en el tipo actual del impuesto sobre sociedades, es decir el 12,5%.

No se puede negar que Irlanda en los últimos meses ha sufrido un duro golpe a su reputación. No obstante, hay que acordarse de que el Banco Mundial coloca a Irlanda dentro de los 10 primeros países del mundo en lo que a facilitar los negocios se refiere. Irlanda es el segundo país de Europa en el ranking de productividad y flexibilidad. De hecho, Irlanda esta en quinto lugar mundial en el índice para 2010 del PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo), prueba de nuestra calidad de vida.

Ser socio de la Unión Europea ha transformado nuestro país. Apreciamos profundamente la solidaridad que ha mostrado Europa hacia nosotros durante esta crisis financiera. Irlanda ha sido consciente en todo momento de su responsabilidad como miembro de la eurozona. No hubo ni indecisión ni demora en pedir ayuda externa. Se necesitaba tiempo para entender bien el problema y hallar la mejor solución. Estábamos convencidos de que la solución adecuada iba a ser tanto en interés de Irlanda como en interés de la eurozona.

Nos agrada el apoyo y la amistad de nuestros socios en todo el mundo. Aun siendo afortunados por tener estos amigos, la tarea de reconstruir la economía es nuestra. Irlanda saldrá a flote. Las medidas detalladas en el Plan Cuatrienal fortalecerán nuestros puntos fuertes, estableciendo un camino convincente hacia la recuperación. Nos enseñara cómo llegar desde donde estamos hasta donde queremos estar. Se trata de una hoja de ruta detallada que refleja las palabras de Abraham Lincoln: “Sabiendo primero donde estamos, y hacia dónde vamos, entonces podemos decidir mejor qué hacer y cómo hacerlo”.

Brian Lenihan, ministro de Finanzas de Irlanda.