Itinerarios de la sucesión de Zapatero

La reestructuración gubernamental de octubre, en la que Pérez Rubalcaba acumuló a su cartera de Interior la primera vicepresidencia y la portavocía del Ejecutivo, fue interpretada no solo como un intento de recuperar la iniciativa por parte de Rodríguez Zapatero, sino también como un paso hacia la sucesión, ya que comenzaba a cuajar la idea de que el líder socialista no aspiraría a un nuevo mandato.

Desde entonces, la ubicua e infatigable figura de Rubalcaba ha adquirido eminencia, arropada por el primer multimedios del país e impulsada por González y su potente grupo de presión en el seno del PSOE. Incluso las encuestas de intención de voto publicadas por los medios de comunicación han comenzado a considerar que la contienda en las legislativas será protagonizada por Rajoy y Rubalcaba, y, aunque los resultados son muy dispares, todas ellas llegan a la conclusión que de que el PSOE obtiene mejores resultados -y aun la victoria en algún caso- si el candidato socialista es Rubalcaba.

En este marco, las malas expectativas del PSOE en las próximas autonómicas y municipales de mayo han precipitado el debate sucesorio. Los barones territoriales, temerosos de que la caída de popularidad de Zapatero los arrastre también a ellos, se han parapetado detrás de Ru-

balcaba y han llegado a exigir en algún caso -Fernández Vara, Barreda- que la decisión oficial de Zapatero se anuncie antes de las consultas. Y a finales de enero, el ministro Jáuregui filtraba que la hoja de ruta de la Moncloa incluye el anuncio de la decisión de Zapatero de no presentarse después del verano y la designación de Rubalcaba como sucesor, previsiblemente con poca oposición.

A medida que Ferraz ha ido digiriendo este proceso, se han advertido, sin embargo, resistencias crecientes al proyecto de entronizar a Rubalcaba por aclamación tras la renuncia de Rodríguez Zapatero. De una parte, se advierten nuevas presiones encaminadas a convencer a Zapatero de la conveniencia de que se presente él mismo a las elecciones, ya que la percepción de su obra de gobierno, muy negativa, empieza a cambiar rápidamente. De otra parte, las generaciones más jóvenes y el propio entorno cercano a Zapatero se niegan a que se produzca la regresión generacional que supondría la llegada de un sexagenario a la cabeza del PSOE, una especie de resurrección anacrónica del felipismo. Y cobra cuerpo la candidatura de Carme Chacón, cultivada por el propio Zapatero e impulsada por el grupo mediático nacido a la sombra del líder socialista y con el que Chacón mantiene conocidos lazos incluso familiares. Este martes, un desayuno periodístico permitió a Chacón impulsar con discreción, pero con firmeza, su opción personal, arropada por medio Gobierno y por María Teresa Fernández de la Vega, la gran damnificada por el ascenso de Rubalcaba.

Así las cosas, el desarrollo de este proceso admite diversos itinerarios, confluyentes en las elecciones generales de marzo del 2012.

La primera variable que habrá que despejar es la posición personal de Zapatero, consciente sin duda de su gran desgaste personal en la gestión de la crisis, pero al mismo tiempo convencido de que tiene la obligación de asumir las responsabilidades que se derivan de su ejecutoria. Así, no es descabellado pensar que tan solo se retirará si está convencido de que con este paso atrás otorga al PSOE alguna oportunidad de vencer en las elecciones generales; si el horizonte no se despeja mínimamente, lo más probable es que sea Zapatero quien afronte la derrota en una especie de inmolación que ya ha ido desarrollándose al hilo del ajuste y de las sucesivas reformas impopulares. En cualquier caso, es impensable que Zapatero designe al sucesor, que habrá de surgir de los procesos de selección institucionalizados. De momento, es poco probable que se produzca algún movimiento antes de las elecciones autonómicas y municipales de mayo, que mostrarán la correlación de fuerzas en el conjunto del Estado.

En el supuesto de que el líder socialista decida apartarse de la carrera hacia la presidencia en el 2012, la segunda variable será la fórmula de designación del sucesor. Descartada cualquier heterodoxia procesal, puede realizarse mediante unas elecciones primarias, un congreso ordinario -el anterior se celebró en julio del 2008, por lo que es posible celebrar el siguiente a partir de julio del 2011- o un congreso extraordinario. El ordinario obliga a la elección del secretario general y de la ejecutiva; el extraordinario no incluye este requisito y puede versar sobre cualquier cuestión.

La situación política es muy fluida y, muy tímidamente todavía, comienza a interiorizarse la idea de que, gracias a una durísima terapia muy costosa, este país se encamina hacia el resurgimiento económico, que pronto se hará evidente aunque tengamos que cargar con un desempleo insoportable durante varios años. En esta realidad cambiante, dinámica, inquieta, es muy arriesgado hacer pronósticos rotundos. Máxime cuando el desgaste de la mayoría que está gestionando la crisis no se corresponde con el surgimiento de opciones potentes que inspiren la menor confianza.

Por Antonio Papell, periodista.

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