IV Informe sobre el estado de la Unión Europea: nueva legislatura: 11 desafíos de Europa

Este es el cuarto informe sobre el estado de la Unión Europea que la Fundación Alternativas y la Fundación Friedrich Ebert elaboramos conjuntamente y que hemos titulado en esta ocasión Nueva legislatura: 11 desafíos de Europa. El motivo de haber elegido este título radica en el hecho de que recientemente se han celebrado las elecciones al Parlamento Europeo, se ha elegido una nueva Comisión, y nuevos presidentes de esta última institución y del Consejo Europeo. Estamos pues ante una nueva legislatura y con ella iniciamos una nueva fase en el devenir de la Unión en un momento decisivo del proceso de construcción de nuestra querida Europa.

Ante esta nueva fase hemos identificado lo que entendemos que son los 11 grandes retos a los que la Unión Europea (UE) tiene que hacer frente durante este 2015 y los próximos años, con referencia a los avances y retrocesos del difícil año 2014. El primer reto que deberemos abordar es, sin duda, el que plantea el dejar atrás la recesión y la política de austeridad a todo trance -que calificamos hace dos años de política fracasada- y pasar a otra fase que se caracterice por el impulso al crecimiento, a la inversión y la creación de empleo. En una palabra, medidas contundentes para salir de la larga crisis que permita recuperar la confianza en nuestro proyecto colectivo. Relacionado con lo anterior, hemos visto como las consecuencias más perversas de las políticas llevadas a cabo han sido el crecimiento de la desigualdad hasta niveles insoportables y el consiguiente deterioro del Estado de bienestar, auténtica seña de identidad de la UE. Recomponer estas dos quebraduras es tarea prioritaria para la inmensa mayoría de los ciudadanos. En tercer lugar, y también ligado con los dos retos anteriores, abordamos la cuestión de la evasión y elusión fiscales junto con la armonización del sistema tributario. Sin un justo, eficiente y suficiente sistema fiscal no hay igualdad, ni Estado de bienestar ni, nos atrevemos a decir, democracia de calidad. La evasión fiscal, los paraísos fiscales, son un auténtico cáncer del sistema político y en su erradicación está una de las llaves para la solución de nuestros problemas.

Ahora bien, el crecimiento económico debe ser sostenible y, en esta dirección, la lucha contra el cambio climático, su relación con la competi-tividad industrial, la creación de un mercado europeo de la energía, que garantice la seguridad, interconexión y diversificación de la misma, debe ocupar un lugar prioritario en el futuro. Pero si el mercado energético es una prioridad no lo es menos el mercado único digital. La lógica digital es otro paradigma que está transformando nuestras formas de producir, de consumir, de comunicarnos y la Unión Europea no debe quedarse a la zaga de esta gran transformación, incidiendo en sus posibilidades y evitando sus deformaciones.

La crisis tuvo su origen en las especulaciones y malformaciones de la industria financiera antes de extenderse como una metástasis a la economía productiva, al cuerpo social y a las instituciones políticas. Si no queremos que se repita la misma trágica historia hay que abordar y culminar una profunda reforma del sistema financiero que mediante un eficaz sistema de supervisión y control conduzca a las finanzas hacia su auténtica misión de facilitar el crédito a las familias y a las empresas. A ello dedicamos un capítulo de este informe.

Dentro de los temas sociales y económicos hemos entendido que merece capítulo aparte la negociación del importante Tratado de Libre comercio entre la UE y los EE. UU. Ambos bloques forman la mayor parte de las transacciones comerciales mundiales y la conclusión satisfactoria del mismo es determinante para el futuro de ambas partes, aunque no a cualquier precio: no acertar en su contenido puede ser muy negativo para ese mismo futuro.

En otro orden de problemas, es evidente que la UE no tiene resuelta la gran cuestión de las migraciones, ya sean económicas o políticas. El que el mar Mediterráneo se haya convertido en un inmenso cementerio es uno de los mayores fracasos de nuestra época y prueba de que no hemos sabido abordar este inmenso drama. A él dedicamos el capítulo VIII de este informe desde una perspectiva mediterránea.

No creemos que exista, en la actualidad una amenaza mayor a nuestra seguridad que aquella que tiene su origen en el yihadismo radical que se extiende desde el Sahel hasta Oriente Medio y cuyo epicentro es el llamado Estado Islámico. Los asesinatos de Charlie Hebdo en París, o de rehenes de diferentes países, los centenares de muertos todos los días en Siria, Irak o Libia por actos terroristas indican la magnitud del problema. La UE necesita una política de seguridad propia para hacer frente a este desafío letal, en alianza con sus socios y con los países del mundo árabe, igualmente amenazados. Hemos creído necesario dedicar un artículo de este informe a tan trascendental cuestión.

Se ha dicho que el fantasma de la guerra fría vuelve a planear sobre la vieja Europa. Quizá se trate de una exageración, pero si no se aborda y resuelve con prudencia e inteligencia el conflicto de Ucrania, puede acabar siendo verdad esa premonición e incluso acabar -ya lo es en parte- en guerra caliente. Ucrania y Rusia son Europa y su enfrentamiento en esa área puede desestabilizar al conjunto del continente. Es imprescindible encontrar una solución política negociada que tenga en cuenta los intereses estratégicos de todas las partes. Las guerras entre los "grandes" siempre han comenzado por el enfrentamiento de "personas interpuestas", es decir adversarios menores con aliados fuertes. A analizar las causas de cómo se ha llegado a esta situación y las posibles salidas se dedica el capítulo IX del informe.

Por último, pero no lo menos importante, el Informe aborda la cuestión de la unión política y los avances o retrocesos de la legitimidad democrática de la Unión. Y lo aborda en una doble dimensión. De un lado, la nueva configuración de las instituciones comunitarias, el Parlamento y la Comisión. De otro, analizando cuál es el estado de la cuestión del proceso hacia la Europa federal, esa permanente aspiración de los europeístas, y la reforma de los tratados.

En el tratamiento acertado de estos retos radica el futuro de la UE y de todos nosotros. Los ciudadanos europeos debemos ser conscientes de que es en Europa y a través de la Unión como podemos avanzar hacia una sociedad más democrática y más justa. Toda pasividad es negativa para este propósito. Solo en la participación de los ciudadanos está el progreso futuro.

Para acabar, quisiéramos agradecer una vez más, en nombre de ambas fundaciones, a los autores, por sus trabajos de gran calidad. Agradecimiento que hacemos extensivo al director, coordinadora y al Consejo Asesor de la Fundación Alternativas (CAE-FA) por su orientación y asesoramiento, así como al Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación (MAEC), quien, desde el programa "Hablamos de Europa", nos apoya para la realización del informe.

Leer artículo completo en formato PDF (enlace alternativo).

Dirección: Diego López Garrido.
Codirección: Michael Ehrke y Nicolás Sartorius
Coordinación: María Pallares
FUNDACIÓN ALTERNATIVAS Y FRIEDRICH-EBERT-STIFTUNG

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