«Jamás descarté una alteración»

En la entrevista de Casimiro García-Abadillo del 7 de marzo de 2014 a Javier Gómez Bermúdez, este señor me atribuye algo que no es cierto: haber contestado afirmativamente en el juicio del 11-M a determinada pregunta que nos hizo a los peritos en relación con el dibutilftalato. Para dar mi réplica a esta afirmación debo referirme a la situación que sigue:

1. En la tarde del 6 de febrero de 2007, analizando una pieza (muestra M-6-12-D) procedente del foco de explosión (foco nº 3 de la Estación de El Pozo) mediante cromatografía de gases acoplada a masas, el dinitrotolueno, DNT, fue detectado por un químico del laboratorio de la Policía Científica, Andrés de la Rosa, perito oficial, y por mí. Esta sustancia no forma parte de la Goma 2 ECO, que propugnaba la Fiscalía, y sí del Titadyn. Lo que contrarió al jefe de la pericia, Alfonso Vega y a los otros tres peritos oficiales. Vean las grabaciones de la macropericia en el laboratorio realizadas por orden de Gómez Bermúdez.

2. Esa misma noche se produjo un misterioso apagón en las instalaciones. A continuación, comienzan a aparecer trazas de este compuesto en muestras de Goma 2 ECO intacta que habían sido analizadas en la mañana del 11 de marzo de 2004 sin que fuera detectado. Pretendían con ello los peritos oficiales que el DNT detectado en los focos provenía no del explosivo distinto de la Goma 2 ECO, sino de una contaminación.

Este hecho planteó el interrogante de cuál podía haber sido el origen de la aparición de aquellas trazas: si accidental (contaminación espontánea) o provocada. Durante la vista había expuesto que, en mi criterio, y de acuerdo con consideraciones de Química Física, no se podía haber producido una contaminación aérea espontánea de las muestras. Después, lo expliqué detalladamente en mi libro Titadyn, prologado por García-Abadillo.

3. Gómez Bermúdez planteó en la vista oral a los peritos si estábamos de acuerdo en que no se había producido alteración de las muestras intencional, humana, voluntaria.

A esta pregunta no se podía responder en la vista oral con un sí o un no; Ignacio López Bru la califica de «trampa saducea» (Las cloacas del 11-M, 2013, página 156). Reitero que no afirmé jamás que descartara una alteración de tales características: intencional, humana, voluntaria.

No dije sí, como el señor Gómez Bermúdez me atribuye en la entrevista, pues no respondí a esa pregunta, permaneciendo en silencio, como se puede comprobar en la grabación de la vista oral.

4. Por otro lado, no es cierto que esta pregunta se planteara respecto al dibutilftalato, DBF, sino al referido origen de las trazas de dinitrotolueno, DNT, aparecidas después del apagón. Es fundamental tener en cuenta esta precisión para no salirnos de contexto.

Respecto al dibutiftalato, DBF, y ya que Gómez Bermúdez lo ha sacado a colación, reitero que carece de carácter de diferenciador específico entre Goma 2 ECO y Titadyn, pues las dos gomas, además de otras muchas sustancias, contienen este componente. La no especificidad del dibutilftalato sí se debatió en la vista oral, pero reitero que no fue el objeto de la pregunta del ponente a los peritos. Me remito al capítulo página 422 de Titadyn, Esfera de los Libros, 2009. Ver también las grabaciones de la macropericia realizadas por orden de Gómez Bermúdez, desaparecidas durante dos años y finalmente publicadas por EL MUNDO.

Antonio Iglesias fue uno de los peritos que analizaron los explosivos del atentando del 11-M.

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