José Calvo Sotelo, el ‘ministro bolchevique’

El cadáver de Calvo Sotelo, tal y como fue encontrado en la mañana del 14 de julio de 1936
El cadáver de Calvo Sotelo, tal y como fue encontrado en la mañana del 14 de julio de 1936

Sí, no se sorprendan, así es como se llegó a conocer a José Calvo Sotelo, ministro de Hacienda del gobierno de Primo de Rivera entre 1925 y 1930. Durante esde periodo, uno de sus principales cometidos fue combatir el fraude fiscal. Por ello protagonizó una verdadera persecución a los propietarios de terrenos rústicos y urbanos, obligándoles a declarar el valor verdadero de esos terrenos bajo amenaza de expropiación, si se detectaba engaño al Estado en la información facilitada.

Por aquella voracidad fiscal que demostraba poco respeto a la institución de la propiedad privada se apodó a Calvo Sotelo “el Ministro Bolchevique”. Esta anécdota nos recuerda lo mucho que, al menos durante buena parte del siglo pasado, se pareció en sus planteamientos económicamente antiliberales y estatistas gran parte de la derecha y la izquierda españolas.

Pocas cosas generan más incomodidad en la izquierda contemporánea que constatar las enormes similitudes que en materia económica mantiene con una parte muy significativa de la derecha, particularmente la de raigambre más próxima al falangismo. Esa vocación fuertemente anticapitalista, antiliberal y estatista la  representan hoy, como mínimo, todos los partidos ubicados a la izquierda del PSOE.

La rígida legislación laboral que está en el origen de las altas tasas de desempleo que padecemos y que defienden los autodenominados progresistas en España tiene su origen en el franquismo. Las viviendas sociales también fueron una creación de la rama falangista del franquismo y fue el franquismo el que potenció de forma muy significativa la Seguridad Social. Si hoy rescatásemos los discursos en materia económica de los falangistas Arrese o Girón de Velasco tendríamos dificultades para distinguir muchos pasajes de los de un marxista.

Unos días antes del estallido de la Guerra Civil, Calvo Sotelo fue secuestrado en su domicilio madrileño y asesinado por unos pistoleros de adscripción socialista. Después de la guerra se le dedicaron numerosas calles en muchas ciudades de España. Es evidente que para el franquismo se convirtió en una especie de mártir y su figura fue utilizada por el régimen con fines políticos, pero no se puede olvidar que cuando fue asesinado era un diputado en ejercicio de un Parlamento democrático.

Durante mi periodo como alcalde de Tui, localidad natal de Calvo Sotelo, llegaron dos cartas relacionadas con él. Una procedente del Senado, impulsada por un senador de Compromís y firmada por el presidente de la institución, exigiendo, en cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica, la retirada inmediata del Paseo que tiene dedicado en la ciudad. Unos meses después llegó una carta de la Dirección General de la Memoria Histórica exigiendo el cumplimiento de esa retirada bajo amenaza de represalias económicas al Ayuntamiento, pero sin concretar nada de en qué punto se estaba incumpliendo la ley.

El hecho de que Calvo Sotelo fuera asesinado antes de la Guerra Civil lo ubica fuera de la aplicación de la ley, pero es que además hay algo que desenmascara el fuerte ánimo revanchista y sectario en todo lo que rodea a la Memoria Histórica, porque Calvo Sotelo es una víctima. Lo que sí quise hacer como alcalde fue retirarle el paseo al general Mola y ponerle, por acuerdo unánime del pleno, el nombre de una familia que perdió a su padre asesinado por las derechas en 1936, la familia Álvarez Blázquez.

Y es por eso que un alcalde liberal se opuso a que el «Ministro Bolchevique» dejase de tener una calle en Tui y actuó para que una víctima de las derechas y su familia también fuesen reconocidos. Eso es de lo que se trata cuando se persigue la concordia: reconocer a las víctimas de ambos bandos.

Carlos Vázquez Padín es licenciado en Ciencias Políticas y ex alcalde de Tui (Pontevedra).

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