Juana está en casa de todas

El padre de los hijos de Juana Rivas está haciendo una gira televisiva. Las televisiones le están dando voz a un maltratador condenado que dice que “su mujer era una borracha” y viene a afirmar, más o menos, que por eso merecía que la pegara. Asco, pena y vergüenza ajena. Ese señor fue condenado a tres meses de cárcel y un año de alejamiento por agredir a su mujer. Con lesiones importantes

Un año más tarde Juana, como tantas mujeres maltratadas, creyó que su marido “había cambiado” y regresó con él. Se fueron a vivir a una isla en Cerdeña, en la que Juana vivía sin contacto social, a tres horas del juzgado más próximo. En esas condiciones, Juana no podía denunciar lo que vivía y huyó de Italia con sus hijos.

Juana fue obligada por una resolución judicial a entregar sus dos hijos, de 3 y 11 años, a su padre. A pesar de que el mayor declaró que su padre les pegaba. Juana desobedeció la orden y está en paradero desconocido.

El abogado del padre, Adolfo Alonso, considera que “lo importante en este momento no es si ha ocurrido algo entre el padre y la madre, sino si ha ocurrido algo entre el padre y los niños. Y no lo ha habido”. Textual.

Imaginemos que un hombre entra a robar mi casa y que, delante de mí, le pega una paliza a mi pareja. Cuando ese hombre sale de la cárcel se presenta cada tarde en la puerta de mi trabajo. ¿Me iba a negar el Estado una orden de alejamiento arguyendo que el tipo agredió a mi pareja pero no a mí?

Pero ese abogado sabe que el Estado español no protege a los menores.

Un ejemplo: Ángela González había presentado 51 denuncias contra su exmarido. Las denuncias se consideraron falsas, pero los informes del equipo de servicios sociales informaron de que el padre era peligroso. Así que al padre le concedieron visitas tuteladas, en un punto de encuentro. Los informes del equipo que supervisó estas visitas ratificaron que el padre era violento. Aun así, la jueza (sí, una jueza, mujer) decidió dejar que él pudiera llevarse a la niña. Felipe Rascón asesinó a su hija a tiros. Tanto la Audiencia Nacional como el Tribunal Supremo rechazaron que el Estado tuviera responsabilidad en el caso. No quisieron indemnizar a Ángela.

En España se cree que un hombre que ha maltratado a su mujer tiene derecho a ver a sus hijos. Que sus hijos no son víctimas de su carácter, solo su pareja. Pero según el Convenio de Estambul, “el niño se considera víctima de violencia de género solo por haber sido testigo de esa misma violencia, sin necesidad de padecerla en primera persona” Y la Convención sobre los Derechos del Niño de la ONU indica que en todo fallo judicial, ante la duda, se tendría que hacer valer los derechos de los niños antes que los de los adultos

En España olvidamos que los hijos e hijas que presencian malos tratos hacia su madre padecen estrés postraumático… Que son víctimas. Infinidad de estudios prueban que las hijas de mujeres maltratadas tienden a repetir el comportamiento de su madre y los hijos el de su padre. Que las hijas de mujeres maltratadas se convertirán en mujeres maltratadas y los hijos en maltratadores, en un problema que se va repitiendo y autoreproduciendo a sí mismo generación tras generación.

(Evidentemente, no todos los hijos o hijas de mujeres maltratadas repiten este patrón. La resiliencia existe. La resiliencia es la capacidad que tiene una persona para recuperarse frente a la adversidad, para seguir proyectando el futuro, para aprender de las experiencias y no formar parte de una simple estadística en un estudio.)

Pero el tal Adolfo Alonso sabe que es muy probable que la justicia hará prevalecer los derechos del padre, por encima de los de sus hijos

Ahora la ONU ha condenado al Estado español por no protegerle a Ángela ni a su hija, por no castigar al maltratador. Y por maltratar por segunda vez a Ángela. A Ángela la maltrató primero su marido y después el Estado español. Tal cual lo dice el dictamen de la ONU, que asegura que en España hay graves fallos en la protección a las mujeres maltratadas y a sus hijos

La próxima vez que alguien os cuente el bulo de las denuncias falsas le contáis esta historia. De paso, habladle de los seis niños que han sido asesinados por sus padres maltratadores este año durante el régimen de visitas. De los ocho asesinados el año pasado. De los miles que han sido golpeados, insultados, amenazados, pero de esos no hay estadística. De que los jueces solo suspenden el régimen de visitas en el 3% de los casos de violencia de género.

Decidle que Juana está en casa de todas.

Lucía Etxebarria, escritora.

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