La Agenda de Guadalajara

Los países iberoamericanos han experimentado en la última década altas tasas de crecimiento económico que han venido acompañadas de un fuerte desarrollo social. Así, las Naciones Unidas estiman que el número de pobres en Latinoamérica disminuyó cerca del 17% entre 2002 y 2007. España, por su parte, ha crecido entre 2000 y 2007 a una media superior al 3% del PIB. Además, la educación universitaria se ha extendido hasta 14 millones de iberoamericanos.

Sin embargo, la crisis económica nos ha revelado nuevos retos. En el caso de España, la situación está siendo dramática, con una cifra de desempleados que supera los 4 millones. Los países latinoamericanos están viviendo la crisis de una manera distinta, pues en general han salido bien parados de las actuales turbulencias.

Aunque Iberoamérica viva situaciones diversas, todos nos encontramos en un momento clave para tomar decisiones que nos permitan protagonizar una nueva forma de inserción en la economía y la política del mundo. Toda Iberoamérica debe cambiar el modelo productivo. España debe pasar de una economía especulativa a otra asentada en la creación de productos y servicios en los que el conocimiento suponga la base de su valor. Los países latinoamericanos aspiran a superar su condición de exportadores de materias primas y a solucionar el problema de la falta de cohesión social, para embarcarse en la misma economía del conocimiento que persigue España.

La necesidad de disponer de una Iberoamérica articulada en torno al conocimiento centra todas las miradas en la universidad. Las universidades aceptan ese reto y han unido sus fortalezas para ser más competitivas en su función social de promover el desarrollo. Esta visión reunió en el II Encuentro de Rectores Universia, celebrado el pasado 31 de mayo en Guadalajara (México), a 1.009 máximos responsables de universidades iberoamericanas y 44 rectores de otros países. Nunca antes se habían reunido tantos altos representantes de la universidad con la misión de aprovechar la oportunidad que nos ofrece el momento actual.

Los presentes en Guadalajara afirmamos que la universidad que contribuya a hacer realidad esta visión ha de ser comprometida, internacional, de calidad, eficiente, creativa y emprendedora. Caminar hacia la meta de una Iberoamérica impulsada por la ciencia y la cultura requiere que las universidades tomen medidas concretas para el desarrollo del Espacio Iberoamericano del Conocimiento. Los representantes de las universidades firmamos la Agenda de Guadalajara, que constituye una declaración de intenciones y las medidas concretas que pondremos en marcha con el horizonte de la década que ahora se inicia para alcanzar el objetivo común. Estas medidas son la creación de un amplio programa de movilidad e intercambio estudiantil y de profesionales; el desarrollo de un proceso de convergencia y reconocimiento de estudios, titulaciones y profesiones; la formalización de un sistema de evaluación y acreditación de la calidad que garantice la mutua confianza; y la concepción de un programa para el impulso de las redes universitarias de investigación para el desarrollo de proyectos, la formación de profesores y doctores y la transferencia del conocimiento.

Los 600 millones de euros comprometidos por Emilio Botín son un importante estímulo para implementar esta agenda. Gobiernos, instituciones, empresas y organizaciones deben invertir en la educación superior, la investigación y la innovación para construir una sociedad que sea activa y autónoma en la toma de decisiones globales. Nada es posible sin el aval de la sociedad.

Iberoamérica sufre enormes desigualdades, tanto en aspectos económicos como de desarrollo social. Lo mismo puede decirse sobre la desigualdad que se observa en la distancia que debemos recorrer para alcanzar la sociedad basada en el conocimiento a la que todos aspiramos. No obstante, es mucho lo que nos une: varias culturas entrelazadas, dos idiomas y una historia común.

Los españoles, al estar presentes tanto en el Espacio Europeo del Conocimiento como en el Iberoamericano, podemos ser útiles como nodo de conexión entre ambas regiones globales, de manera que esta función mediadora, a la par que generadora, represente un importante valor añadido para nuestra sociedad. La comunicación que propicia España entre Latinoamérica y Europa se extenderá, desde las universidades, a otros ámbitos de desarrollo social, económico y político.

Los que asistimos al Encuentro de Rectores nos quedamos con la sensación de que se generó un “espíritu de Guadalajara” que ha permitió coincidir en inquietudes y proyectos, estimular la cooperación en iniciativas y objetivos de futuro. Este ambiente positivo y visionario nos llevará a que las universidades iberoamericanas ejecutemos las tareas firmadas en la Agenda de Guadalajara. Estamos en el camino de construir la universidad creadora de oportunidades de integración y transformación social, así como de espacio de liderazgo cultural, de difusión y creación de ideas, de revulsivo intelectual, de pensamiento crítico y de generación y transmisión del bien más preciado de nuestros tiempos, la única materia prima inagotable: el conocimiento.

Federico Gutiérrez-Solana Salcedo, presidente de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE) y rector de la Universidad de Cantabria.