La alianza Suzuki

El nombre Suzuki es el apellido más popular en Japón y la marca de coches más popular en India. Suzuki tiene una cuota de mercado del 55,6% en el mercado de los vehículos compactos y medianos de India, cuya población de clase media con capacidad de compra de autos representa unos 200 o 300 millones de los 1.150 millones de habitantes del país.

Durante mucho tiempo, los indios han utilizado rickshaws – carritos de dos ruedas tirados por bicicletas o por motos-para el transporte diario. La palabra inglesa rickshaw tiene su origen en el término japonés jinrikisha,que literalmente significa “vehículo a tracción humana”. El hecho de que Suzuki hoy sea prácticamente sinónimo de automóvil en India sugiere lo estrecha que puede ser la relación entre los dos países.

A decir verdad, India y Japón son aliados naturales. Sus intereses estratégicos están alineados de manera casi perfecta, y ambos comparten el deseo de estabilizar y preservar el equilibrio de poder en Asia. De manera que no debe sorprender que Japón esté presionando para establecer lazos económicos y estratégicos más estrechos con India.

Suzuki Motor Corporation fue la primera en ingresar en el mercado indio en 1982, cuando inició una sociedad conjunta con Maruti Udyog, una empresa estatal india. A pesar de muchos altibajos – yde una competencia feroz por parte de otros fabricantes de automóviles importantes, entre ellos el gigante indio Tata Motors-,Suzuki logró establecer su marca como el “coche de la gente” en India.

Hoy en día, Maruti Suzuki India Limited tiene más de cuatro mil empleados y una red de ventas a escala nacional de 337 concesionarios y 8.600 vendedores. La compañía tiene planes de construir una nueva fábrica en el 2011, con una capacidad de producción de 300.000 autos por año para un mercado que, se espera, alcanzará los dos millones de ventas este año.

La razón por la que Suzuki entró en el mercado indio es clara. Suzuki eligió un mercado no explorado, mientras que las grandes automovilísticas de Japón – Toyota, Nissan y Honda-se embarcaron en una competencia feroz dentro de Japón. Osamu Suzuki, máximo responsable ejecutivo y máximo responsable de gestión de la empresa, es un hombre creativo a la hora de tomar decisiones, un inconformista que se considera un “hombre viejo en la compañía de mamá y papá” que concentró la mayor parte de sus recursos en producir motocicletas y vehículos de motor liviano. Sin embargo, cuando decidió diversificarse y concentrar sus esfuerzos en India, muchos lo criticaron acusándolo de imprudente, porque India no era en absoluto familiar para las compañías japonesas. De hecho, si bien hoy hay más de 19.000 firmas japonesas en el mercado chino, sólo hay unas 260 en India.

La decisión de Suzuki de entrar en el mercado indio resultó ser una elección extraordinariamente inteligente. La población de Japón alcanzó un pico en el 2004 y ahora está decayendo, al mismo tiempo que sus generaciones más jóvenes muestran cada vez menos interés por los automóviles. En el pasado, los japoneses jóvenes estaban orgullosos de sus conocimientos sobre autos, y todo varón adolescente sabía qué modelo atraería a más chicas. Hoy, en cambio, las autoescuelas japonesas sufren una caída en la cantidad de inscritos, algo que no se puede explicar exclusivamente por la caída de la población.

La población de India, por otra parte, crece espectacularmente en ausencia de una política de un solo hijo, como existe en China. Es sensato, entonces, que las empresas japonesas se dirijan al mercado indio en expansión.

Es más, eso también tiene un sentido geoestratégico, en vistas de que, cada vez más, los sucesivos gobiernos japoneses ven a India como un socio diplomático y político vital. Por ejemplo, en agosto del 2007, el entonces primer ministro Shinzo Abe encabezó una delegación importante a India, seguida de una visita oficial en diciembre del 2009 realizada por el actual primer ministro japonés, Yukio Hatoyama.

La Sociedad Estratégica y Global entre Japón e India, establecida en el 2006, se basa en el reconocimiento de que Japón e India comparten valores e intereses comunes, a la vez que son los dos países democráticos importantes más afianzados de Asia. Estos valores compartidos distinguen la relación entre Japón e India de la relación de Japón con China. La creciente congruencia de los intereses estratégicos llevó al acuerdo de seguridad entre Japón e India del 2008, un hito significativo en la construcción de un orden geopolítico estable en Asia.

Una constelación de democracias asiáticas vinculadas entre sí por intereses comunes y de cooperación estratégica se está volviendo crucial para asegurar el equilibrio en un momento en que los desafíos de seguridad de Asia aumentan debido al giro en el poder económico y político global de Occidente hacia el este. La emergente sociedad entre Japón e India tiene el aire de un cimiento necesario para la seguridad panasiática en el siglo XXI.

El punto clave hoy es que los gobiernos tanto en India como en Japón son entusiastas a la hora de desarrollar un consenso estratégico entre ambos sobre el futuro de Asia, un hecho subrayado por las muchas discusiones bilaterales que están teniendo lugar entre funcionarios de Defensa y militares de los dos países. Estas discusiones incluyen iniciativas conjuntas sobre seguridad marítima, contraterrorismo, proliferación de armamentos, prevención y gestión de desastres y seguridad energética.

Esto no es suficiente. India y Japón, por ejemplo, deberían desarrollar conjuntamente nuevas capacidades de defensa. Hoy, India y Japón cooperan en el campo de la defensa de misiles en sociedad con Israel y Estados Unidos. También deberían iniciarse esfuerzos bilaterales para desarrollar otras tecnologías de defensa. La sociedad de riesgo compartido de Suzuki en India sugiere que la cooperación en fabricación de alta tecnología es eminentemente posible.

El éxito de Suzuki es un poderoso antecedente no sólo para otras empresas japonesas que tienen los ojos puestos en el mercado indio, sino también para una cooperación cada vez más profunda entre los dos países. Osamu Suzuki tal vez no quiera compartir todos los secretos de su éxito con sus competidores, pero tanto ellos como los diplomáticos japoneses ya deberían estar estudiando el método Suzuki. La economía de Japón y la seguridad de Asia dependen de que su estrategia se repita.

Yuriko Koike, ex ministra de Defensa y ex ministra de Medio Ambiente de Japón. Fue la primera consejera de Seguridad Nacional del país © Project Syndicate, 2010. Traducción: Claudia Martínez