La ayuda europea a sus vecinos

Los tiempos difíciles plantean retos que exigen nuevas ideas. Ideas con visión de futuro que impulsen nuestro crecimiento y mejoren la vida de nuestros ciudadanos. En un momento de crecientes necesidades y escasez de recursos, la Unión Europea (UE) ha buscado nuevas vías para que la financiación pública dé más de sí. El Plan de Inversiones para Europa (o ‘plan Juncker’, como se le suele conocer) y el Fondo Europeo para Inversiones Estratégicas (FEIE) han sido un punto de inflexión en nuestra respuesta colectiva a la crisis económica.

En el pasado ya utilizamos instrumentos financieros, aunque se trataba más bien de un primer tanteo. Ahora hemos hecho las cosas a gran escala: una garantía de 16.000 millones de euros con cargo al presupuesto de la Unión Europea, a la que se añaden 5.000 millones de capital del Banco Europeo de Inversiones, con el fin de generar más de 315.000 millones de inversión en Europa.

El plan ha demostrado ser un éxito. En solo un año se calcula que beneficiará a más de 200.000 pymes. Se trata de una forma inteligente de invertir nuestros fondos y por eso nos hemos comprometido a duplicar la duración y la capacidad del FEIE dentro de Europa. Proponemos movilizar al menos 500.000 millones en cinco años, poniendo un mayor énfasis en proyectos transfronterizos e inversiones sostenibles. Podríamos incluso llegar a los 630.000 millones de euros si los Estados miembros contribuyen.

Además, vamos a aplicar el mismo principio fuera de la UE con la puesta en marcha de un Plan de Inversión Exterior destinado a impulsar el crecimiento y la estabilidad en nuestro entorno inmediato y en África.

En la vecindad de Europa existen regiones con un gran potencial que se ven constreñidas por la guerra, la pobreza, la falta de infraestructuras y una gobernanza débil. Millones de jóvenes buscan mejores oportunidades. Muchos arriesgan sus vidas embarcándose en peligrosos viajes para intentar allegar a Europa, mientras que otros se convierten en blancos fáciles para la propaganda de los grupos terroristas.

Desde la Unión Europea podemos contribuir a detener esta evolución negativa estimulando el crecimiento y la creación de empleo en nuestra zona de influencia. Las empresas europeas emplean a cientos de miles de personas en todo el mundo, facilitan a muchas otras la oportunidad de prosperar en su país de origen y contribuyen a abordar una de las causas profundas de la migración.

Estas inversiones constituyen un sólido elemento de política exterior. Pero para que las empresas privadas se desplacen a un nuevo país o amplíen sus actividades necesitan seguridad y protección frente a los riesgos financieros y jurídicos y a la inestabilidad.

Aquí es donde entra en acción el Plan de Inversión Exterior. Sobre la base de una garantía de 1.500 millones del presupuesto de la UE, su objetivo es movilizar más de 44.000 millones en inversiones en los países de nuestro entorno. Y podría duplicarse si nuestros Estados miembros igualan la contribución de la Unión Europea.

El Fondo Europeo de Desarrollo Sostenible (FEDS) protegerá a los inversores privados al iniciar una actividad empresarial en los países en desarrollo. Esta garantía promoverá no solo proyectos sino también más oportunidades de inversión en regiones o sectores estratégicos.

Un sistema de ‘ventanilla única’ animará a los inversores, tanto de la UE como de los países socios, a canalizar sus propuestas. El Plan de Inversión Exterior ha de aportar asistencia técnica y la Comisión Europea, el Banco Europeo de Inversiones y otras instituciones financieras internacionales van a trabajar codo con codo para lograr una selección de proyectos rápida y orientada a las empresas. La inversión irá acompañada de diálogos políticos y actividades de capacitación. Será una acción coordinada y colectiva, en línea con nuestra estrategia de política exterior y seguridad.

El Plan de Inversión Exterior confiere otra dimensión a nuestras políticas de ayuda. A medida que intensifiquemos el compromiso financiero en pro del desarrollo sostenible, necesitaremos que el sector privado participe. Junto con nuestros socios de África y de los países vecinos podemos ayudar a los jóvenes a desplegar todo su potencial a la vez que creamos oportunidades para las empresas europeas.

Un nuevo capítulo en la política europea de desarrollo acaba de empezar, como parte de un mayor esfuerzo por hacer el mejor uso de los fondos de la Unión Europea tanto a escala nacional como internacional.

Federica Mogherini, Jefa de la diplomacia europea.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *