La batalla de los templos

Las escaramuzas militares entre Tailandia y Camboya, que desde febrero se han cobrado más de dos decenas de vidas, causaron numerosos heridos y desplazaron a decenas de miles de personas se pueden atribuir principalmente a la política interna en ambos países. Con raíces en antiguas enemistades y el legado de la época colonial, la lucha está perjudicando a toda la región. Tan virulenta es la controversia que incluso una solución a corto plazo requerirá la mediación de terceros. Una paz segura dependerá principalmente de cuál sea el desenlace de la crisis política interna de Tailandia en los próximos meses y de la voluntad de Camboya de mantenerse al margen de este proceso.

El conflicto gira en torno a 4,6 kilómetros cuadrados que lindan con un milenario templo hindú conocido como «Preah Vihear» por los camboyanos y «Phra Viharn» por los tailandeses. Camboya insiste en que la tierra en disputa ha estado bajo su soberanía territorial, desde un caso de delimitación territorial decidido por la Corte Internacional de Justicia en 1962. En su veredicto de votos 9 contra 3, la Corte Internacional de Justicia dictaminó que el mapa de Camboya, elaborado por peritos franceses en 1904-1907, dictaminó que el área del templo se encontraba dentro de Camboya y que Tailandia (conocida como Siam hasta 1939) no se había opuesto anteriormente. Durante las audiencias, Camboya pidió a la Corte Internacional de Justicia que se pronunciase sobre los terrenos colindantes, pero los jueces limitaron su decisión sólo al templo, como Camboya solicitara originalmente.

El mapa creado por los franceses se ​​convirtió en el núcleo de la controversia, porque manipuló divisiones geográficas naturales. Tailandia rechaza el mapa, que va en contra de un acuerdo franco-siamés de 1904 que establece una demarcación a lo largo de una línea divisoria de aguas que separa los dos países. Más aún, la iniciativa cartográfica francesa tuvo lugar apenas una década después de que Siam cediera un puñado de territorios -la mayor parte de lo que es hoy Camboya occidental- a Francia, que en ese entonces pendía sobre Indochina como amo colonial. En ese momento, un vulnerable Siam se vio obligado a firmar una serie de injustos tratados con las potencias europeas a cambio de mantener su independencia.

Hasta hace poco, los reclamos en conflicto sobre los 4,6 kilómetros cuadrados no eran un problema grave. Pobladores y comerciantes de ambas partes comerciaban activamente y los negocios fronterizos no sufrían restricciones por parte las autoridades. Las tensiones bilaterales estallaron cuando la política tailandesa se recalentó después del golpe de estado militar de septiembre de 2006 que derrocó al primer ministro elegido democráticamente, Thaksin Shinawatra, acusado de corrupción y deslealtad a la monarquía.

En 2008, después de que la fuerza que representaba al autoexiliado Thaksin, el Partido del Poder Popular, asumiera el poder tras una victoria electoral, el gobierno de Tailandia firmó un comunicado conjunto de aceptación de la inclusión del Templo de Preah Vihear como sitio de Patrimonio Mundial de la UNESCO en Camboya. El comunicado se convirtió en una bandera de combate para los opositores de Thaksin, encabezados por la Alianza del Pueblo para la Democracia (PAD, por sus siglas en inglés).

El PAD denunció el registro de Preah Vihear por la UNESCO como una traición a la soberanía de Tailandia y lo utilizó para desestabilizar al gobierno pro-Thaksin. Cuando el PAD tomó el control de la Casa de Gobierno y los dos aeropuertos de Bangkok, los líderes de la protesta insultaron al primer ministro camboyano, Hun Sen, y le compararon con un hooligan. Para agravar las cosas, el miembro del PAD que cometió el insulto se convirtió en ministro de Relaciones Exteriores de Tailandia después de que los opositores de Thaksin recuperaran el poder en diciembre de 2008, encabezados por el Primer Ministro Abhisit Vejjajiva y apoyados por el ejército.

En ese punto, las tensiones con Camboya se convirtieron en inevitables. Hun Sen tenía cuentas que saldar con la coalición anti-Thaksin formada por el Partido Demócrata, el PAD y el ejército. En 2009, Hun Sen designó a Thaksin como asesor económico del gobierno de Camboya y lo invitó a pronunciar un discurso público de alto perfil en Phnom Penh. La relación bilateral ha sido inestable desde entonces, alternando entre períodos de fricción y conciliación.

La serie de enfrentamientos armados en la frontera este año se origina en las provocaciones del PAD. Aunque algunos de sus miembros entraron en el gabinete de Abhisit, los líderes del PAD se sintieron traicionados y abandonados por él y algunos de sus poderosos valedores. Los seguidores del PAD, que visten camisas amarillas, regresaron a las calles, esta vez bajo la bandera del ultranacionalismo sobre Preah Vihear y una campaña nacional contra la corrupción. El PAD ha llamado abiertamente a un golpe militar para limpiar la política tailandesa.

Inicialmente, el PAD encontró poco apoyo. El ejército tailandés se mantuvo fuera de la controversia de Preah Vihear y el gobierno de Abhisit restó importancia a sus maquinaciones. Pero, cuando los «camisas rojas» anti-sistema y pro-Thaksin «camisas rojas» realizaron enormes protestas contra la represión por parte del ejército a sus compañeros manifestantes en abril-mayo del año pasado, los uniformados comenzaron a agitarse. Un punto de inflexión importante puede haber sido la alusión de los dirigentes «camisas rojas» al notorio silencio real ante la violenta represión del ejército, lo cual agravó los temores del ejército de una amenaza clara y presente a la monarquía.

El ejército tailandés abandonó su postura neutral y se volvió cada vez más beligerante. Descartó unilateralmente la presencia de observadores regionales en la frontera entre Tailandia y Camboya, un acuerdo mediado por el canciller indonesio Marty Natalegawa en febrero. El gobierno de Abhisit, congénitamente en deuda con el ejército, comprendió la señal que se le enviaba y renegó de la iniciativa de paz mediada por Indonesia. Fue un duro golpe no sólo para Indonesia, que ejerce la presidencia de la Asociación de Naciones del Sudeste de Asia este año, sino también para la propia ASEAN, especialmente teniendo en cuenta la intención de la organización de convertirse en una Comunidad ASEAN para el año 2015.

Si se permite a la ASEAN un papel de mediación, la disputa entre Tailandia y Camboya puede terminar de regreso en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que había delegado el tema en la ASEAN tras fuertes presiones de Camboya y Tailandia. Camboya quiere multilateralizar el conflicto fronterizo tanto como Tailandia intenta limitarlo a negociaciones bilaterales.

Aunque las batallas fronterizas entre Tailandia y Camboya han involucrado a tanques y artillería pesada, es poco probable que degenere en una guerra abierta y a gran escala. El marco de la ASEAN actúa como una red de seguridad y los intereses comerciales mutuos prevalecerán en última instancia. Pero continuarán los disparos esporádicos y el antagonismo verbal entre ambos bandos, a medida que los poderes fácticos de Tailandia cierren filas en giro a la derecha hacia los símbolos y las instituciones de la realeza, enmarañando a Hun Sen, que debería haberse quedado al margen, en el final del juego que se desarrolla en Bangkok.

Por Thitinan Pongsudhirak, profesor y director del Instituto de Estudios Internacionales y de Seguridad de la Universidad de Chulalongkorn en Bangkok. Es además profesor visitante en la Escuela de Estudios Avanzados de las Universidad Johns Hopkins en Washington. DC. Traducido del inglés por David Meléndez Tormen.

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