La competencia UE-Rusia en Europa Oriental. El caso de Gagauzia

A día de hoy, seguimos con mucha cautela y atención los acontecimientos en Ucrania, muestras palpables del ya mencionado pulso entre la UE y Rusia, por la expansión-contención de las fronteras y sus respectivas zonas de influencia.

Se debe tener en consideración geopolítica que tanto Bielorrusia como Ucrania son dos países, Estados-colchón, dentro de la lógica defensiva rusa. En el caso de Ucrania, este país ofrece una defensa en profundidad a Rusia que siempre ha intentado llevar sus fronteras con Occidente lo más al Oeste posible. De ahí que ésta se ha asegurado, de la forma y maneras a las que hemos podido asistir en las últimas semanas no sin cierta perplejidad, la península de Crimea; que le garantiza su grado de control en el mar Negro, en competencia con el interés de los EEUU al construir una base militar cerca de Constanza, Rumanía, dentro del Sistema de Defensa Antimisiles; así como su influencia sobre la rica zona Este de Ucrania.

Aceptando la idea de que la política exterior rusa pivota sobre la idea de expansión de su influencia a través de sus antiguos países de la órbita soviética, y que coadyuvando con esta intención de dicho actor, el factor étnico ruso adquiere una importancia indudable y sorpresiva para una gran parte de la opinión pública en la Unión Europea, vamos a proceder a una breve aproximación a un territorio singular: Gagauzia.

Ésta es considerada como una Unidad Territorial de carácter autónomo dentro de la República de Moldavia a la que también se llama “Moldova”. Habitada por diferentes grupos étnicos, como rumanos, rusos, búlgaros y ucranianos, sin duda el más numeroso es el propio gagauzo, de origen incierto aunque perteneciente a las denominadas “etnias túrquicas”.

Este territorio, que basa su economía principalmente en la agricultura, tiene a la ciudad de Komrat como capital del mismo, y en las últimas décadas del siglo XX conoció el desarrollo de un movimiento nacionalista conocido como el “pueblo gagauzo”, el cual ha estado siempre en contra del acercamiento de la República de Moldavia a la Unión Europea y a favor de hacerlo con Rusia.

En los años noventa, se conocieron diversas posturas gubernamentales acerca de la concesión de una mayor o menor autonomía a Gagauzia, que fue conseguida en el año 1994, así como la concesión, por parte del Parlamento de Moldova, de derecho de la “libre determinación externa”, y el día 23 de diciembre del mismo año se dio un paso más al aprobarse la “Ley de la condición jurídica especial de Gagauzia”, que le confería la condición de Unidad Territorial-Nacional Autónoma dentro de la República de Moldavia, y en la que se reconocían tres lenguas oficiales: el gagauzo, el rumano y el ruso.

Pero lo más significativo de todo es el hecho de que el día 2 de febrero de 2014 se celebró un referéndum en Gagauzia donde se consultaba sobre del acercamiento a Rusia o bien a la UE. El resultado fue que cerca del 97, 2% votó en contra de la última opción mientras que el 98,4% quería una integración en la Unión Aduanera con Rusia. Ello significó una clara llamada de atención al gobierno de la capital moldava, Chisinau, acerca de la postura mayoritaria de la población gagauza, cuyo territorio recibe el apoyo en diversos campos de Turquía.

Este es otro ejemplo más, a la vez que interesante, de lo complicado del proceso de expansión de las fronteras de la Unión Europea, en clara competencia con el aún real grado de influencia de Rusia en la zona.

Jorge Garris Mozota, Comandante de Ingenieros. Doctor en Historia. Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología.

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