La credibilidad de las encuestas

Por Walter Laqueur, director del Instituto de Estudios Estratégicos de Washington. Traducción: José María Puig de la Bellacasa (LA VANGUARDIA, 30/07/06):

Los sondeos de opinión han entrado a formar parte de nuestra vida diaria: viviendo en Estados Unidos, pocas comidas pueden hacerse sin al menos un par de interrupciones: llamadas telefónicas sobre intención de voto, puntos de vista políticos o una nueva marca de sopa. En cualquier caso, la credibilidad de las encuestas depende de determinados requisitos y condiciones y no puede generalizarse, por lo que debe procederse con gran prudencia. Desde un principio se constató claramente que las respuestas dependen en gran medida de la forma de formular las preguntas. Existen otros problemas, como se echa de ver en el caso del reciente informe de la Pew Foundation acerca de los puntos de vista que sostienen occidentales y musulmanes sobre sus respectivas sociedades y culturas. Según este informe, más de la mitad de los encuestados en el mundo árabe y Turquía expresó su convicción de que los atentados perpetrados en Nueva York y Washington hace cinco años no fueron obra de árabes sino del Mosad israelí. Similares convicciones fueron expuestas por comunidades musulmanas en Europa. Ello significaría que Osama Bin Laden – que no ocultó que su gente llevó a cabo los atentados- es un mentiroso y que el Mosad israelí se compone de héroes dado que se atrevió a atacar al enemigo del islam. Un 46% de los turcos afirmó en el 2002 que los árabes llevaron a cabo los atentados, proporción que ha descendido a sólo un 16% en la actualidad. ¿Qué les ha hecho cambiar de opinión? Tal vez ésa no sea un auténtica opinión. La razón puede radicar o bien en que los encuestados no sabían a qué atenerse o bien en que realmente creían que Al Qaeda había realizado los atentados, pero no querían reconocerlo.

Un 60-70% de los europeos (alemanes, franceses, españoles, británicos) considera que las relaciones entre occidentales y musulmanes son malas, cifra similar sobre la misma cuestión en el mundo musulmán. No obstante, hay excepciones; las cifras en el caso de Rusia son algo más bajas (52%), y en el caso de pakistaníes y musulmanes en España, mucho más bajas (25% y 23%): crece notablemente el optimismo. El 82% de los musulmanes que viven en España expresa puntos de vista positivos sobre los cristianos, con diferencia respecto a cualquier otro país europeo. Sin embargo, ¿responde ello a la realidad?

Los buenos conocedores de la opinión pública en Rusia señalan que en aquel país se advierte un mayor grado de hostilidad y suspicacia hacia los musulmanes; lo propio ocurre en el caso de Pakistán con relación a Occidente.

Según el mismo informe, un 70% de los musulmanes franceses opina positivamente de los judíos franceses, lo cual, desde el punto de vista de la convivencia, resultaría una noticia muy positiva para la paz y armonía social en Francia si así fuera efectivamente. Por otra parte, las opiniones recogidas pueden responder a la realidad en el momento en que son recogidas… El notable apoyo al islamismo militante perceptible en Jordania ha disminuido desde que en los atentados de Ammán murieron numerosos musulmanes. No sabemos por cuánto tiempo se registrará esta tendencia. Las distintas encuestas de opinión suelen arrojar resultados diferentes. Según un sondeo realizado en Gran Bretaña, un 26% de los musulmanes británicos no experimenta en absoluto un sentimiento de lealtad hacia Gran Bretaña; según otros sondeos, tal porcentaje se limita al 6-8%.

Algunos sondeos coinciden sobre ciertas cuestiones: un 13-16% de los musulmanes británicos considera que existe justificación en el caso de los atentados terroristas antioccidentales; podría ser muy bien que la cifra real fuera incluso mayor dado que los encuestados pueden haberse mostrado renuentes a revelar sus auténticas simpatías por si tal actitud pudiera resultar en su detención por la policía.

¿Qué se desprende es todo esto? Que los sondeos de opinión en países donde no hay libertad de expresión son problemáticos y discutibles y que, por otras razones, los sondeos entre la población inmigrante en Europa han de tomarse con extraordinaria cautela. Se añaden otras dificultades: que los encuestados no entiendan adecuadamente la pregunta, y, en cualquier caso, su mentalidad diferirá probablemente del encuestador, formulador o ideador de la pregunta. Algunos pueden optar por expresar los puntos de vista que los encuestadores desean oír…

Todo ello no significa que no haya que tomar debidamente en consideración los informes y los análisis de opinión, como el tan mencionado de la Pew Foundation. Y ello es, indudablemente, de pertinente e interesante aplicación en el caso de las tensiones existentes entre las comunidades musulmanas en Europa y el resto de la población. Sin embargo, para constatarlo tampoco es menester preguntar a tantos miles de personas…

Se publican ahora bastantes libros escritos por autores occidentales sobre los musulmanes en Europa basados principalmente en entrevistas con sus elites. Pero ¿hasta qué punto representan los puntos de vista de toda la comunidad? ¿Cuál es el grado de peso e influencia de estas elites laicas? Únicamente pueden responderse estas y otras preguntas si quienes preguntan poseen cierto conocimiento de la lengua de los encuestados, ya sea árabe, urdu o persa. Y aún pesan más el nivel cultural y la mentalidad.

En conclusión, hacer una trasposición de formas occidentales de pensar a gente que vive – al menos, espiritualmente- en otro mundo no es muy constructivo y podría dar lugar a manifiestos y notorios malentendidos.