La crisis, una cuestión de ciclos

Diversos economistas han explicado las causas y mecanismos financieros de la actual crisis. Otros menos lúcidos han creído o querido ver en ella el fín del sistema capitalista. Al hilo de un artículo de Immanuel Wallerstein quiero recordar unas cuantas cosas de manual escritas por Schumpeter a propósito de la crisis del 29.

La primera de todas es que los ciclos son un proceso inherente al sistema capitalista que, lejos de amenazarlo, lo depuran. Un ciclo, que es una onda, tiene un pico y un fondo, una bonanza y una depresión, un boom y una crisis. La economía capitalista no se mantiene en una línea recta de crecimiento, sino en una línea sinusoidal, ondulante, como la vida misma. «C’est quelque chose d’ondoyant, l’home», escribió Montaigne, que las acertaba todas. Pues «ondoyant» es la economía.

Según Schumpeter, que los sistematizó, hay tres clases de ciclos: el largo de Kondatriev, que dura unos 60 años, el de Juglar, que dura 10, y los de Kitchin, de tres años y medio. Esos ciclos se incluyen unos a otros de modo que Kondatriev contiene 10 Juglars y éste tres Kitchins.

Lo más interesante de la teoría de Schumpeter es que explica la causa de los ciclos en la aparición de innovaciones. Los ciclos no son consecuencia del mal funcionamiento del sistema capitalista sino de su propia esencia, que es la destrucción creativa o innovación: descartar lo antigüo para reemplazarlo por tecnologías cada vez más eficientes. Naturalmente, el motor de todo ello es el incentivo de beneficio y su sujeto activo, el empresario innovador, eje de toda la teoría de Schumpeter.

Para éste, los periodos de contracción son la consecuencia lógica e inevitable de los de expansión. El capitalismo está sometido a oscilaciones periódicas de coyuntura a cuatro tiempos: prosperidad, recesión, depresión y recuperación. El sistema no sólo no ha sido jamás estable, sino que nunca lo podrá ser. Por eso decía a sus alumnos de Harward en 1930: «Señores, están ustedes preocupados por la depresión; no deberían, porque para el capitalismo, la depresión es una buena ducha fría».

El primer ciclo largo fue de 1780 a 1840, causado por la innovación del vapor aplicado a la industria; el segundo, de 1840 a 1897, causado por el ferrocarril y el acero; el tercero, de 1897 a 1945, debido a la electricidad y la química. Muerto Schumpeter en 1950, debemos añadir el último ciclo largo de 1945 a 2005 causado por la cibernética y la informática. El auge del ciclo serían los 30 años entre 1945 y 1975, su caída otras tres décadas, entre 1975 y 2005, o 2007, para ser exactos. El alza del ciclo Kondatriev se debe a los beneficios de la producción generados por las innovaciones, su bajada se debe a la especulación y las finanzas.

Clement Juglar, que en 1862 fue el primero en escribir sobre «las crisis comerciales y su recurrencia periódica», aduce como causa «la desorganización periódica del crédito y el papel de la especulación. Los síntomas que preceden las crisis son los signos de una gran prosperidad: aparecen empresas y especulaciones de todo tipo, alzas de precios de todos los productos, tierras, casas, la baja de tipos de interés. Un lujo creciente conlleva gastos excesivos, basados no en los ingresos, sino sobre los valores efectivos del capital a la alza». Clavado a lo que acaba de ocurrir.

Culpar al capitalismo de crear la crisis como están diciendo algunos políticos españoles es ignorar la teoría económica, materia que, por cierto, no se puede aprender en dos tardes. Y vaticinar el fín del capitalismo es andar atrasado de noticias porque desde que Keynes introdujo el Estado del Bienestar en 1945, el capitalismo ya no existe porque se fusionó con el socialismo y ahora es un sistema mixto social-capitalista o capital-socialista que se llama en Europa social democracia.

No se vislumbra otro sistema que pueda reemplazar al capitalismo. ¿Daremos con él dentro del nuevo ciclo que ahora comenzará? Como no me imagino la sociedad sin democracia y sin mercado, lo nuevo será la relación de poder económico entre EEUU, la UE y China. Habrá un capitalismo globalizado que sustituirá a los capitalismos mercantil, industrial y financiero que se han sucedido desde el siglo XVI.

¿Cuáles pueden ser las innovaciones que propulsen el nuevo ciclo largo durante los próximos 60 años? Algo parecido al coche y al ordenador, es decir, bienes de consumo o de servicios que se puedan vender a cada familia. Por ejemplo, un artículo similar al ordenador por su alcance de ventas puede ser la asistenta del hogar cibernética: un robot que limpie y cocine, cual Woodie Allen en El Dormilón. Por supuesto, la bioingeniería y todos los derivados de lo orgánico generarán una serie de innovaciones análogas a lo que las máquinas fueron para la revolución industrial.

En cuanto al futuro del capitalismo, ya ha sucedido. No la caída especulada por Marx, que no supo explicar cómo sería el sistema comunista -que explicado por Stalin se pudrió en el Gulag-, pero que tuvo el talento de lanzar la idea humanista: «De cada uno seguir sus capacidades a cada uno según sus necesidades». Todos concordamos en este principio, pero su materialización no se consiguió con la economía planificada ni con el gobierno de las burocracias comunistas. Creo que se puede conseguir en este sistema mixto que consolidó Keynes con el Welfare State inglés de los años 40, adoptado enseguida por los países escandinavos y cuyo modelo es el sistema mixto capital-socialista que caracteriza a Europa. Un sistema como la democracia, es el menos malo de los sistemas. El nuevo capitalismo se llama Democracia + Mercado + Asistencia Social.

Luis Racionero, escritor y economista.