La cultura en la relación de España y Portugal

Resumen:

La relación cultural entre Portugal y España no siempre ha sido sencilla, lastrada por las marcas de siglos de enfrentamientos y prejuicios, y por las condiciones intrínsecas a la vecindad geográfica. La incorporación simultánea de los dos países a la UE y la emergencia de la Comunidad Iberoamericana de Naciones han dado a los dos vecinos ibéricos espacios para encontrarse y reconocerse desde la igualdad ante dos de sus comunidades internacionales de referencia. La profundización de la relación bilateral en materia de lengua y cultura en la última década ha permitido, en particular a partir de los memorandos suscritos en las últimas cumbres bilaterales, potenciar la presencia de manifestaciones culturales en ambos países, promover la colaboración entre instituciones y, sobre todo, expandir la enseñanza del español en Portugal y del portugués en España, que muestran hoy en sus indicadores el creciente interés recíproco que las dos sociedades sienten entre sí.

Introducción:

Podría decirse que el actual marco de la relación cultural entre Portugal y España tiene sus bases en la reconstrucción de su convivencia durante los últimos treinta años, cuando encuentran en la UE un contexto que los dos países sienten como el idóneo para articular una relación bilateral desprovista de los siglos de acercamientos, diferencias y desencuentros entre los dos vecinos ibéricos. En su extensa historia común conviven los frecuentes episodios de enfrentamiento por la hegemonía colonial de la era imperial con el sueño integrador “iberista” de los intelectuales y políticos liberales y socialistas de la segunda mitad del siglo XIX.

El ingreso simultáneo de ambos en la UE los dota de un nuevo escenario más equilibrado, horizontal y simétrico para afrontar la mirada recíproca, marcada en sus vaivenes tanto por las continuidades en la historia de los dos Estados-nación como por los recelos que históricamente ha despertado en Portugal el centralismo castellano y la disputa por la hegemonía ibérica, tanto por las disputas en los territorios peninsulares y ultramarinos como por el recurrente sueño del “iberismo” que habría de devolver a los dos países la importancia que una vez tuvieron en el mundo.

Si bien la UE constituye el contexto básico de redefinición de la relación entre los dos países en términos políticos, en el campo cultural la emergencia formal de la Comunidad Iberoamericana de Naciones desde los años 90 ha contribuido también a que España y Portugal encuentren en su doble identidad europea e iberoamericana una base más para comprender y rediseñar sus vínculos, promoviendo su papel de puente entre los dos espacios geopolíticos e identificando los elementos constitutivos de una cultura común como un territorio de encuentro, el destino último de la balsa de piedra ibérica desgajada del continente que imaginó Saramago.

Portugal, sin embargo, tiene otro espacio de referencia en el campo cultural, la lusofonía, en la que desarrolla un papel central y en la que los aspectos lingüísticos y culturales ocupan un lugar medular. Si la relación cultural entre Portugal y España es tan íntima como compleja, Galicia constituye un caso especial, porque su proximidad cultural, lingüística e identitaria con Portugal requeriría de una reflexión específica. Durante años, el pensamiento nacionalista gallego ha visto en el acercamiento a Portugal una base para reconocer su identidad frente al nacionalismo español. Sin embargo, en los últimos años la atracción lusófona no aparece sólo en el circuito ideológico nacionalista gallego: en 2014 la Iniciativa Legislativa Popular Valentim Paz-Andrade convirtió esta cuestión en un eje estratégico de las políticas públicas de la comunidad autónoma, promoviendo por ley “las relaciones a todos los niveles con los países de lengua oficial portuguesa… un objetivo estratégico del Gobierno gallego”. La iniciativa legislativa fue promovida por varias organizaciones lusófonas gallegas y, tras su presentación en mayo de 2012, recogió 17.000 firmas (2.000 más de las necesarias para su tramitación parlamentaria). Y, lo más significativo: los grupos políticos del parlamento gallego aprobaron el texto de la norma por unanimidad.

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Ángel Badillo, investigador principal, Real Instituto Elcano | @angelbadillo

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