La democracia necesita una alianza internacional contra el autoritarismo

Nicolás Maduro y Vladímir Putin, en un encuentro entre autócratas en Moscú. Reuters
Nicolás Maduro y Vladímir Putin, en un encuentro entre autócratas en Moscú. Reuters

Hablar de transiciones y democracia en esta época resulta fundamental, pues hay quienes creemos que la democracia entró en una transición, pero no hacia su consolidación, perfeccionamiento o sublimidad, sino por el contrario, a su deterioro, debilitamiento generalizado e incluso extinción. Es como un proceso de desconsolidación, cuyos síntomas están a la vista de todos y no se limitan a un solo espacio geográfico. Su origen obedece a muchos factores, pero en especial al abandono de la noción del centro político, espectro indispensable para el buen funcionamiento de una democracia.

Hace unos días, presentamos un proyecto en el que llevábamos dos años trabajando. Oficialmente lanzamos el libro Transiciones a la democracia: entre el autoritarismo y la libertad. Esta obra surgió de una serie de conversatorios con expresidentes, líderes de opinión, defensores de derechos humanos y figuras de alto nivel sobre los procesos de cambio político en el mundo y sus lecciones para Venezuela.

En el libro, participamos como coeditores Paola Bautista de Alemán, Juan Miguel Matheus y yo, Julio Borges. El prólogo está a cargo del profesor de la Universidad de Stanford, Larry Diamond, quien es quizás el académico más connotado en el campo del estudio de la democracia.

Esta obra tiene varios vértices importantes. En primer lugar, es un proceso construido con los protagonistas, condensando las ideas y experiencias de expresidentes como Felipe González sobre la transición a la democracia en España; Fernando Henrique Cardoso con el relato sobre el caso de Brasil; Óscar Arias y su liderazgo en el proceso de pacificación de Centroamérica que le valió su Premio Nobel; y Julio María Sanguinetti y su lucha por la transición del régimen militar a la democracia en Uruguay.

Otros destacados expertos ofrecen sus puntos de vista, como Sergio Bittar y Abraham Lowental, quienes a través de sus distintos estudios sobre transiciones nos ponen en perspectiva sobre cuáles son los elementos comunes y divergentes que enmarcan los procesos de cambio político. José Miguel Vivanco, Javier Urbina Paredes, Juan Méndez, Claudio Grossman y Ramiro Orias, conforme a su amplia trayectoria, dan su posición sobre las transiciones y los derechos humanos, un punto sustancial en lo que se refiere a la búsqueda de la verdad y la justicia para las víctimas.

Por si esto fuera poco, Enrique Krauze y otros académicos dan un contexto general acerca de la crisis de la democracia en América Latina y el fenómeno del populismo. Sobre este punto, generamos una reflexión densa sobre la necesidad ineludible de volver al centro político por parte de las élites, como único antídoto a un mundo azotado por el autoritarismo, populismo, polarización y postverdad. El centro político es ese espacio donde las diversas visiones se encuentran y en el que la convivencia democrática se puede dar a plenitud, reconociendo el papel de cada fuerza política para así adelantar reformas que contribuyan a la superación de los grandes desafíos sociales y económicos.

En el centro político es donde el pragmatismo, la tolerancia a la diversidad, los derechos para todos y la economía con enfoque social tienen vida propia. Es donde verdaderamente podemos escucharnos y trazar un proyecto en común, en que blancos, amarillos y rojos pueden hacer vida política con las garantías que otorga la democracia.

En esta obra también asignamos una relevancia suprema a las marcadas diferencias que existen entre las transiciones democráticas del siglo pasado y las transiciones de esta época. Los cambios políticos en el pasado se originaban en un contexto mundial en que la democracia era el sistema de gobierno con mayor aceptación. La mayoría de los países defendían la democracia, sin importar donde estuviera en peligro, en contraste con el contexto actual, donde el autoritarismo ha tomado una fuerza inédita y no todo el mundo está dispuesto a defender la democracia. De acuerdo con The Economist, en el 2023 más de la mitad del planeta vive bajo sistemas autoritarios.

En línea con las diferencias en lo que respecta a las transiciones de esta época, están los ingredientes que tienen que ver con los actores políticos y los propios Estados. Una distinción de esta etapa con la anterior es el surgimiento de Estados fallidos con dinámicas gansteriles que complican en grandes dimensiones los procesos de cambio políticos, dada las variables de narcotráfico y crimen organizado que impregnan el sistema político y erosionan la propia democracia.

Con este proyecto, queremos contribuir al debate mundial sobre la democracia, pero también visibilizar el drama de la lucha venezolana. Lo complejo que resulta no solo luchar contra el régimen de Maduro, sino también con el conjunto de alianzas antidemocráticas que la dictadura mantiene. El proceso de liberación de los venezolanos se suscribe en un mundo donde la democracia ha sido debilitada a nivel global y donde los autoritarismos del planeta han construido un ecosistema para burlar las presiones de la comunidad internacional y conspirar en conjunto contra la libertad.

En tal sentido, los demócratas tienen que ver este asunto cada vez más como un tema internacional más que local y acordar procesos de lucha en equipo para poder promover las ideas de la democracia en cada rincón del planeta.

Julio Borges es uno de los líderes de la oposición venezolana, expresidente de la Asamblea Nacional y coordinador del partido Primero Justicia. El libro se publicará próximamente en español e inglés.

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