La dignidad de la Justicia

La tregua orquestada por la izquierda abertzale, con Batasuna y la banda asesina ETA como beneficiarios e inspiradores, que un «iluminado» Zapatero acogió en el 2005, y que termino el 30 de diciembre del 2007 con el atentado de la T-4 de aeropuerto de Barajas, está volviendo a reproducirse con la finalidad de que los proetarras y congéneres puedan participar en los procesos electorales que se avecinan. Cualquier intento de tregua, el de 2005 o el ya iniciado, necesita de dos requisitos previos y fundamentales: el político o gubernamental y el judicial. El primero lo consuma, antes y ahora, Zapatero, lo que le falló en su primer mandato fueron los jueces, o algunos jueces, de la Audiencia Nacional. Recordemos dos significativos ejemplos. De Juana Chaos, con una condena acumulada de 2.665 años de prisión por sus asesinatos como miembro de ETA, que en el juicio celebrado en la Audiencia Nacional el 27 de octubre de 2006 por los delitos de pertenencia a la banda criminal y seis más por amenazas terroristas, para los que previamente el Fiscal había pedido 96 años de prisión, fue condenado a 12 años y 7 meses, entre otras razones porque, según el Fiscal, no estaba demostrada su pertenencia a ETA. El Fiscal que pidió la pena de 96 años fue sustituido (¿destituido?), para el acto del juicio por otro compañero siguiendo instrucciones del Fiscal General Conde-Pumpido. De Juana Chaos, enfadado porque no se le había absuelto «según lo prometido» huyó de España. Y hasta hoy.

El otro es sobre Otegi. El Tribunal de Justicia del País Vasco le absolvió del delito de injurias al Rey (sentencia de 18 de marzo de 2005) y el Tribunal Supremo revisó el caso condenándole a un año de prisión (sentencia de 31 de octubre de 2005). Después el Tribunal del País Vasco suspendería la ejecución de la pena. Condenado por enaltecimiento del terrorismo, a un año y tres meses de prisión el 27 de abril de 2006, el Fiscal pidió que no ingresara en prisión (entonces tenía cinco causas más abiertas en la Audiencia Nacional). A partir de esas fechas se inicia un largo y penoso proceso dirigido ante los tribunales por determinados Fiscales de la Audiencia Nacional para proteger a Otegi y demás compañeros de fechorías, con evidente desprecio de la Justicia y de las víctimas y sus familiares. Tiempo después, cuando volvió a ser detenido, preguntó a los agentes ¿sabe esto Pumpido?

Y volvemos a la realidad. El pasado 11 de noviembre, Otegi era juzgado en la Audiencia Nacional por enaltecimiento del terrorismo y absuelto por sentencia de 9 de diciembre. En esta misma fecha se juzgaba, también ante el mismo Tribunal, a Balbino Sáenz Olarra por el delito de estragos terroristas al participar en el atentado del 22 de marzo de 2002 contra la sede de Repsol en Madrid, la pena solicitada por el Fiscal era de 21 años. Al día siguiente se conocía la sentencia absolutoria. El pasado día 17, del actual diciembre, se hacía pública la concesión de beneficios penitenciarios a tres etarras condenados por delitos de sangre, Koldo Martín Carmona, José García Corporales y José Manuel Fernández Pérez.

En la anterior tregua el presidente Zapatero con la ayuda del Fiscal General, no pudo doblegar al Poder Judicial en su conjunto; ahora el vicepresidente Rubalcaba está en ello, comidas de confraternización aparte.

Teodoro González Ballesteros, catedrático de Derecho Constitucional.

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