La EMA nos interesa

La consumación del ‘brexit’ supondrá que la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) tendrá que abandonar Londres, su actual ubicación. Si no hay cambios en el calendario anunciado, la Unión Europea (UE) tomará la decisión sobre la nueva sede en un Consejo Europeo que tendrá lugar el próximo noviembre. Estos días, muchos estados miembros han puesto en marcha los motores para preparar sus candidaturas con el objetivo de que la Agencia se ubique en una de sus ciudades.

Hace unos meses, España hizo pública la intención de presentar Barcelona como candidata para albergarla. Una candidatura que aúna las voluntades del Gobierno español, la Generalitat de Catalunya y del Ayuntamiento de la ciudad, así como de muchísimos sectores de la sociedad civil catalana y española.

Seguramente muchos se preguntarán qué es, qué hace y por qué nos interesa a los barceloneses, catalanes y españoles que la EMA se instale en Barcelona.

La Agencia es un organismo de la UE creado en 1995, que se ocupa de la protección y promoción de la salud pública y animal, mediante la evaluación y control de los medicamentos de uso humano y veterinario. Su función es coordinar y organizar todo el trabajo científico y administrativo que garantizará que los ciudadanos de la UE tengan a su alcance medicamentos de calidad, seguros y eficaces.
Evaluación científica

La Agencia es responsable de la evaluación científica de las solicitudes de autorización que se presentan en el marco de la UE para comercializar medicamentos de uso humano y veterinario usando el procedimiento denominado “centralizado” y también es responsable de la supervisión de la seguridad y vigilancia del uso de los medicamentos autorizados en la UE, mediante la red del “sistema de farmacovigilancia” para medicamentos, pudiendo tomar medidas si el balance beneficio/riesgo se modifica y aparece algún riesgo para el paciente.

Los medicamentos para uso humano o veterinario podrán ser evaluados en el ámbito de la EMA o de las agencias de los estados miembros, pero los que obligatoriamente deberán presentarse en la EMA para su evaluación son los derivados de la biotecnología y otros procesos de alta tecnología, las terapias avanzadas, los innovadores y los destinados al tratamiento del sida, cáncer, diabetes y enfermedades raras.

La Agencia coordina los recursos científicos y clínicos de los países que integran la UE, el Espacio Económico Europeo (EEE) y la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA), en una red formada por más de 4.000 expertos (investigadores, médicos, veterinarios, informáticos, etc.), muchos de ellos, españoles. Estos profesionales trabajan en comités y grupos de trabajo específicos que abordan la evaluación, el seguimiento y el control de estos medicamentos. Los expertos analizan y evalúan los datos disponibles procedentes de los estudios realizados por las compañías farmacéuticas, los publicados en revistas científicas, los datos que proceden de la práctica clínica y, de acuerdo con la evaluación realizada, si procede, dan su conformidad al nuevo medicamento, proponiendo una ficha técnica en la que se recogerán los datos que posteriormente se resumen en lo que todos conocemos como “prospecto”.
Más de 600 mujeres

La Agencia aglutina a unos 900 profesionales de alto nivel profesional -de los que más de 600 son mujeres y un 12 %, españoles-, que se encargan de coordinar los trabajos, dando apoyo a los comités de expertos. En Londres, una constelación de más de 1.500 compañías le prestan servicios a EMA (bioingenierías, informática, nuevas tecnologías, gabinetes de abogados, etc.), lo que impulsa la creación de muchos puestos de trabajo de alta cualificación. La EMA genera la movilidad internacional de más de 45.000 personas anualmente, lo que conforma, para la ciudad que la alberga, un turismo profesional de calidad.

Barcelona es el emplazamiento idóneo para la EMA, dada su importancia como polo de investigación en el campo de la salud: en su entorno se encuentran presentes 12 universidades con un nivel excelente de investigación, hasta 31 centros de investigación biomédica en diferentes áreas de la salud humana y animal, varios hospitales de primer nivel con institutos de investigación de gran impacto en los que se realizan muchísimos ensayos clínicos, 230 laboratorios y hasta el 50% de la industria farmacéutica española, lo que contribuye a crear una red de “talento” que facilitará el trabajo de calidad que realiza la Agencia.

Por otra parte, la presencia de la EMA en Barcelona atraerá empresas y científicos de áreas vinculadas a la biomedicina, la biotecnología, las ingenierías, la abogacía, etc., y abrirá nuevas oportunidades para los profesionales que se mueven en el entorno de las ciencias de la salud. En definitiva, la EMA puede contribuir en gran manera a consolidar Barcelona como un ‘hub’ biomédico que favorezca muchas innovaciones en el ámbito de la salud de las personas y de los animales, que estimule una actividad económica de gran valor añadido, ofrezca oportunidades de empleo a muchos de nuestros jóvenes inmejorablemente formados y que, en consecuencia, empuje el desarrollo social y económico de nuestra ciudad y nuestro país.

Margarita Arboix, rectora y catedrática de Farmacología de la Universidad Autónoma de Barcelona.

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