La escolarización sin aprendizaje de África

Al comenzar el año escolar en septiembre, el cerca de medio millón de estudiantes ghaneses que ingresaba a la secundaria recibió buenas noticias: el presidente Nana Akufo-Addo cumplió su promesa electoral de educación secundaria gratuita para todos los niños del país. No solo prometió eliminar las tasas de admisión, sino también proporcionar comida y libros de texto gratuitos, cuyos costes seguían representando un obstáculo para los estudiantes más pobres.

Ghana adoptó la educación obligatoria gratuita para los niveles de primaria y secundaria en 1995, pero su implementación resultó penosamente lenta, y los sueños educativos de los estudiantes solían interrumpirse antes de llegar a la secundaria. Incluso en 2014, debido a las altas tarifas solo el 37% de los estudiantes del país estaba matriculado en la educación secundaria. Por lo tanto, la medida del presidente es un ejemplo inspirador que los vecinos de Ghana deberían seguir.

Pese a reformas progresistas como estas, lamentablemente estudiantes de toda África siguen enfrentando otras importantes trabas para tener una educación verdaderamente completa. Por ejemplo, en Ghana difícilmente los niños pobres y los del medio rural obtendrán todos los beneficios del nuevo acceso a la educación secundaria.

Probablemente la situación es peor en otras partes del continente. El problema no es solo la falta de acceso a las escuelas, sino también la falta de buenas escuelas. Un alarmante nuevo informe del Instituto de Estadística de la UNESCO revela que seis de cada diez niños y adolescentes de todo el mundo (600 millones en total) no logra habilidades básicas en matemáticas y lectura. Se estima que en África subsahariana el 88% de los niños y adolescentes llegarán a la edad adulta sin una alfabetización básica.

Lo anterior representa una crisis moral y de desarrollo que exige una acción inmediata. Por mi experiencia personal tras haber sido jefe del departamento de educación ga-dangme en la Universidad de Educación de Winneba, sé que uno de los principales problemas es la falta de educación y ausentismo entre los mismos profesores. El Banco Mundial corroboró mi parecer: en un nuevo informe también planteó la cuestión de la “escolarización sin aprendizaje”.

Para solucionar este problema se requiere invertir más en universidades para profesores, promover la docencia como la carrera de quienes construyen la nación y fomentar que aspiren a esta carrera los mejores y más brillantes estudiantes. No podemos pretender que los alumnos aprendan de profesores mal formados y mal pagados. También debemos invertir más en recursos para las escuelas y el aprendizaje en general, desde becas para estudiantes pobres hasta nuevas bibliotecas y equipamientos para las aulas.

Como tantos gobiernos africanos fracasan en brindar a sus ciudadanos un acceso a la educación igualitario y de alta calidad, no se trata de un desafío que puedan asumir por sí solos. A medida que aumenta la población del continente (se espera que de él provenga la mitad del crecimiento de la población mundial entre 2017 y 2050), sus jefes de Estado deberán trabajar estrechamente con los principales aliados y organizaciones multilaterales para obtener fondos y compartir conocimientos.

Afortunadamente, tras el informe de la UNESCO varios socios ya han dado un paso adelante. Tal vez el más prominente entre aquellos que se han comprometido a dar una alta prioridad a las inversiones en educación en África es el presidente francés Emmanuel Macron.

La propia UNESCO, al ser la principal entidad educativa y cultural de la ONU, desempeñará un papel clave en la promoción de iniciativas para brindar educación gratuita y de alta calidad a estudiantes de todo el continente. Y quien pase a ser su nuevo director general, después de la elección del próximo mes, tendrá la oportunidad de facilitar o no la elaboración de la agenda correcta para afrontar este desafío. Actualmente, la entidad está inmersa en una crisis financiera y en conflictos internos, y necesitará un líder que tenga la visión para resolver tanto los problemas internos como los externos.

En particular, la candidata de Francia y exministra de Cultura y Comunicación, Audrey Azoulay, ha puesto en el centro de su agenda la crisis interna de la UNESCO y la educación. La crisis financiera es para ella la mayor amenaza que enfrenta la entidad, y ha subrayado la necesidad de un mayor diálogo con los miembros que acumulan pagos atrasados, como Estados Unidos.

En sus cargos gubernamentales anteriores, Azoulay ayudó a lanzar un plan global para la diversidad cultural a través de libros y adoptó programas para proteger el patrimonio cultural en zonas en conflicto. También pidió a la UNESCO que considere la educación como un catalizador para el desarrollo y la igualdad de género y como la mejor manera de ayudar a combatir la “radicalización mental”. De ser elegida, prometió situar el Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 (educación universal de calidad) en el centro de la misión de la entidad, con especial atención en África.

El preámbulo de la Constitución de la UNESCO declara: “Puesto que las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz”. Desafortunadamente, en África sabemos muy bien lo que sucede cuando los esfuerzos para construir las defensas de la paz en definitiva fallan.

Los insurgentes islamistas siguen constituyendo una amenaza para Malí, donde en 2013 incendiaron una biblioteca con miles de invaluables manuscritos históricos en el antiguo centro cultural de Tombuctú. El incidente no fue solamente un golpe devastador al patrimonio mundial; también fue un recordatorio de la historia de África como centro de intercambio cultural, alfabetización y aprendizaje, y un llamado a la acción.

Lo que está en juego en África es mucho. Nuestros niños peligran no solo por la falta de acceso a las escuelas, sino también por la falta de oportunidades de aprendizaje y la pérdida de fragmentos irremplazables de su rica historia. Debemos esperar que más gobiernos sigan el ejemplo de Ghana, que más aliados como Francia aumenten su apoyo y que el nuevo director general dé una alta prioridad a las misiones de la UNESCO en África, que resultan más cruciales que nunca.

Atukwei Okai, an award-winning poet, is Secretary-General of the Pan African Writers’ Association. His latest publications are The Anthill In The Sea, A Slim Queen In A Palanquin, and A Pawpaw on a Mango Tree. Traducido del inglés por David Meléndez Tormen

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *