La España de los homenajes a ETA

El terrorista Otegui nos dice con su arrogancia habitual que hay 250 presos y que habrá 250 homenajes. Aclara que las víctimas deben ir acostumbrándose a esos recibimientos que, mientras él considera normales, yo considero, no sólo una humillación, sino un delito de enaltecimiento del terrorismo. En esta España del todo vale es imposible que cesen los homenajes cuando los pactos políticos, como el acordado en Navarra por el PSOE, se hacen con la bendición de Bildu, impulsor no sólo de los humillantes recibimientos a terroristas, sino de las continuas ofensas a las víctimas. ¿Acaso alguien cree que esos homenajes son espontáneos? Son actos políticos con fotos de los terroristas y proclamas sobre la pertencia a ETA de los homenajeados, que son vitoreados en plazas públicas por haber asesinado a inocentes.

Ante tanto escarnio me dirijo a los jueces y fiscales, pero también al presidente en funciones porque es quien debería amparar a las víctimas y ordenar actuaciones para que estos actos, que tanto dolor causan, no sólo a quienes hemos padecido de cerca la crueldad de ETA, sino a todos los españoles que han sufrido con nosotros la amenaza terrorista, cesen de inmediato y que la Ley 29/2011 de Reconocimiento y Protección Integral a las Víctimas del Terrorismo no se convierta en papel mojado. Uno de sus artículos establece que el Estado «asume la defensa de la dignidad de las víctimas». Y la pregunta obligada es: ¿qué se entiende hoy en España por dignidad? ¿Qué entiende Sánchez por dignidad cuando da vía libre a Chivite para alzarse con el Gobierno foral mediante el voto indispensable de Bildu, que equipara a víctimas y verdugos?

Si alguien ha olvidado lo que es la dignidad, les diría que es lo contrario a brindar por alguien que ha asesinado a un joven matrimonio y ha dejado huérfanos a tres niños, por ejemplo. Y en este país nuestro, por primera vez, un presidente ha sido capaz de cruzar todas las líneas rojas, alcanzando el poder a lomos de la peor ralea, representada por independentistas, etarras y otros partidos que comulgan con ellos. Las víctimas de ETA se han convertido en un obstáculo y deben ser silenciadas porque sus testimonios recuerdan los motivos por los que fueron asesinados sus familiares: la defensa de la unidad de España, la democracia, la libertad y la igualdad de todos los españoles. Tantas vidas sacrificadas por unos valores con los que este Gobierno ha mercadeado sin pudor en Navarra. Y que nadie se llame a engaño y compre la excusa de que el PP y Cs no le dejan otra salida. Siempre la hay cuando no se está cegado por la ambición de poder.

Existe una fuerte corriente política cuyo objetivo es borrar décadas de terrorismo. Quienes no nos rendimos y seguimos en el duro camino del recuerdo, estamos sufriendo un bombardeo de humillaciones, no sólo de los Oteguis, sino incluso de personajes como el humorista Dani Mateo, quien escribió hace unos días lo siguiente: «Cuando se habla de Franco, dicen que no hay que andar removiendo el pasado, pero con ETA... ¡Oye! Que no pase un día sin avivarla, no se nos vaya a morir». Yo no le veo la gracia. ¿Le han matado a usted a su hermano, a su padre o a un hijo? Mi voz es la única arma que tengo contra ETA y nadie va a conseguir que enmudezca para complacer a quienes pretenden que perdamos la memoria y la dignidad. Ha logrado hacer saltar a mi sobrino Alberto, quien le ha dicho que hasta el último día de su vida va a recordar a sus padres, asesinados por ETA, para que tipos como él no ganen la batalla de la memoria. Mejor dicho imposible.

Como ven, estamos viviendo tiempos difíciles pero por fortuna somos muchos más y mejores. Los diputados del PP hemos tramitado una proposición de ley para ampliar el delito de convocatoria de actos de homenajes a terroristas, para evitar que esos 250 recibimientos que dice Otegui que están por venir se hagan realidad, ante la impotencia de sus víctimas, que no tienen por qué sufrir una segunda victimización, viendo cómo reciben a los asesinos de sus seres queridos con cohetes y bailando. Yo voy a resistir en mi batalla porque el día en que se normalice la indignidad de homenajear a ETA, los españoles no seremos dignos de la nación en la que hemos nacido.

Teresa Jiménez Becerril, diputada del PP en el Congreso por Sevilla.

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