La fiel infantería

Celebra hoy, 8 de diciembre, su gran día. Viene festejándolo desde hace 431 años para conmemorar un suceso acaecido en el Flandes español cuando el Tercio Viejo de Francisco de Bobadilla se hallaba defendiendo el Fuerte de la Isla de Bommel, frente a la poderosa escuadra del almirante Holak. Estaba la infantería española aislada, sin ayudas, sin municiones ni víveres, en situación de auténtica derrota, cuando un soldado encontró en una trinchera una tabla con la imagen de la Virgen Inmaculada. El soldado, considerándolo un milagro, lo comunica a sus compañeros, que se enardecen y transforman la derrota en una brillante victoria; una victoria más de aquellos increíbles Tercios que fueron reconocidos, respetados y temidos en toda Europa y de los que Calderón de la Barca, soldado en ellos, escribió: «Estos son españoles […] Nunca la sombra vil vieron del miedo y aunque soberbios son, son reportados. Todo lo sufren en cualquier asalto. Sólo no sufren que les hablen alto». Esta es la infantería española que a lo largo de muchos siglos ha llevado el nombre de España por cuatro continentes, más veces con victorias y otras con derrotas, pero siempre con honor. Hoy sigue presente como alma de las Fuerzas Armadas españolas en tres continentes con catorce misiones internacionales, entre las que destacan las de Irak, Afganistán, Líbano, Bosnia, Malí, Somalia y República Centroafricana.

Una infantería, alma del Ejército, calificada de Fiel por su amor y dedicación a España. Un amor y una dedicación que lo hace a diario con su sacrifico callado y eficaz esfuerzo, no siempre reconocido; y lo hace en silencio, porque es su deber, pese a vivir en una España que le duele por la corrupción generalizada que sufre, el paro endémico, con una juventud sin horizontes ni ilusiones y una deuda exterior superior al Producto Interior Bruto. Una España descontenta que favorece la aparición de unos insólitos «salvadores de la patria», llamados populistas, que vienen con el puño en alto y predicando odio y violencia; odio a la «casta» y violencia para asaltar el cielo y la calle, y que traen un programa de gobierno que es una franquicia de la hoz y el martillo.

La democracia exige el gobierno de los mejores y es evidente que en España este principio no se cumple. Nuestros políticos no son ni los más sabios, ni los más prudentes ni los más honestos. Después de dos elecciones, los candidatos que más votos obtuvieron de los ciudadanos no han podido gobernar porque el resto de candidatos, los perdedores, se lo han impedido y han mantenido bloqueada durante casi un año a una nación de 46 millones y medio de personas. Y, por último, estamos viendo cómo políticos regionales se niegan públicamente a cumplir las leyes y desobedecen las sentencias del Tribunal Constitucional; políticos que con descaro y chulería publican su «hoja de ruta» para destruir España, tratando de marginar e incluso prohibir el uso de la lengua española, hermosísima lengua hablada en el mundo por más de quinientos millones de personas y lengua oficial en veintitrés naciones. Patético.

Nos consuela que la nación más antigua y con más historia de Europa sigue teniendo después de tantos siglos a su Fiel Infantería. Una Infantería que no es solo la integrada por los que visten uniforme, porque en caso de darse circunstancias excepcionales, como podría ser la ruptura de España, cientos de miles e incluso millones de españoles se pondrían con entusiasmo a marcar el paso al compás de los tambores.

Hoy, 8 de diciembre, día de su Patrona, la Infantería cantará su precioso himno con entusiasmo y lágrimas en los ojos en multitud de rincones de España y lugares del mundo donde cumple su misión. Le dirá a España lo de «amor patrio henchido el corazón, de los que amor y vida te consagran». También le dirán que «por verte temida y honrada contentos tus hijos irán a la muerte». Y esto no es ningún tópico. El que firma este escrito ha tenido el honor y el dolor de perder a numerosos compañeros en la ya lejana Ifni, alguno incluso en sus brazos. Y lo hicieron, como dice nuestro himno, contentos por dar su vida por el honor de España.

Sabemos que estas ideas van a ser controvertidas y criticadas por los de siempre, pero a ellos y a todos les recordamos que hoy, 8 de diciembre, la Infantería, la Fiel Infantería, cantará su himno con emoción y lágrimas en los ojos. Y lo terminará prometiéndole a España serle fiel a su Historia y dignos de su honor y de su gloria.

Ezequiel Moro Cárdenas, General de Infantería en la Reserva.

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