La foto de la cesión, la imagen de la ignominia

Por María San Gil, presidenta del Partido Popular del País Vasco (EL CORREO DIGITAL, 11/06/06):

Si hace un año y medio nos cuentan que el PSE de Patxi López iba a mantener una reunión oficial con Batasuna, pese a su ilegalización y a que no ha condenado aún el terrorismo de ETA ni ha mostrado ningún arrepentimiento por el sufrimiento y el dolor que nos ha causado, no lo habríamos creído. Es cierto que desde el acto de Anoeta celebrado por Batasuna en noviembre de 2004 ha llovido mucho y los acontecimientos han ido a toda velocidad, pero nunca habríamos pensado que la foto de López con Otegi se iba a producir tan pronto. Que la foto de la cesión y la sumisión del PSOE a la voluntad de ETA-Batasuna se nos iba a revelar tan inminente.

¿Se ha olvidado Patxi López de quién es Arnaldo Otegi, de lo que Batasuna representa? ¿Hay que recordarle al líder de los socialistas vascos que Batasuna ha sido declarada ilegal por no cumplir los preceptos de la Ley de Partidos promovida por el PP y el PSOE, y aprobada por la abrumadora mayoría del Congreso? ¿Hay que volver a recordar lo básico, que Batasuna está ilegalizada no por su ideología sino por ser parte de ETA y servir a los fines de la organización terrorista? ¿Habrá que advertirle a López de que va a estrechar la mano de quienes no han condenado aún hoy el asesinato de Miguel Ángel Blanco y el de Fernando Buesa?

A pesar de todo esto, la foto de la ignominia se va a producir y será una foto que complete a otras instantáneas previas de un mismo álbum. Me refiero a la foto de UGT y LAB, y a la de la parlamentaria socialista Gema Zabaleta con la batasuna Jone Goirizelaia, considerada por Zapatero como la foto del futuro, en contraposición a la foto de Pilar Elías con Rosa Díez.

La reunión anunciada del PSE con Batasuna, así como todo lo que venga después, como la vuelta casi asegurada de los proetarras a los ayuntamientos vascos y juntas generales, es fruto de una estrategia urdida por el presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, que ha optado irresponsablemente por cambiar la firmeza del Estado de Derecho contra ETA por una política de cesión continuada.

Zapatero ha desmontado la política que él mismo apoyaba y, contra toda lógica, ha renunciado a mantener la línea política marcada por los dos grandes partidos en el Pacto por las Libertades, que había desterrado el mito de la imbatibilidad de ETA y que había dejado a los terroristas y a sus apoyos abatidos, vencidos, superados por una sociedad democrática exigente, segura de su fortaleza y de su dignidad frente al chantaje y el terror de los violentos.

Todo eso se ha venido abajo en dos años y de la firmeza hemos pasado a la cesión y a la debilidad. Que Zapatero ha hecho ya cesiones a ETA lo demuestran datos objetivos: El Pacto por las Libertades ya no funciona, el PCTV, que es Batasuna como todo el mundo sabe, incluido Ibarretxe, que los deja fuera de la ronda de partidos porque Otegi es más ‘representativo’, está en el Parlamento vasco y el fiscal Eduardo Fungairiño, que tanto empeño demostró contra ETA, fue relevado de su puesto en la Audiencia Nacional.

Batasuna ha aprovechado la debilidad de Zapatero para hacerse fuerte. De estar en el ostracismo han pasado a convocar un congreso en el BEC pese a ser una formación ilegalizada, una huelga general, en la que se produjeron graves incidentes públicos, manifestaciones y ruedas de prensa a diario, hasta llegar a lo último, que fue la presentación pública en Pamplona del grupo negociador para la famosa mesa extraparlamentaria de partidos que exige ETA y avalan Zapatero y el PSE de Patxi López.

ETA respondió a las negociaciones del Gobierno y de los socialistas vascos (primero desmentidas y después confirmadas) y a las cesiones hechas por Zapatero con el anuncio de un ‘alto el fuego permanente’, hecho público el 22 de marzo. Así se inició oficialmente el mal llamado proceso de paz. Mal llamado porque lo que se está produciendo es un proceso de negociación política en donde ETA-Batasuna mantiene sus reivindicaciones de presos, autodeterminación y territorialidad.

Si esto fuese de verdad un proceso de paz, estaríamos hablando de cómo proceder a la disolución de la organización terrorista. De dónde ETA entrega las armas, cuándo piden perdón a las víctimas, y de cómo pasan los terroristas a manos de la Justicia. La paz no es compatible tampoco con la extorsión a empresarios, la coacción a cargos públicos y medios de comunicación y los 34 actos de terrorismo callejero producidos desde la tregua. Sin embargo, el Gobierno ha permitido que ETA dirija el proceso y marque los temas de debate, que son la generosidad con los presos, el papel de la Comunidad foral de Navarra y la conformación de una mesa política. Una mesa creada fuera del ámbito democrático y natural como es el Parlamento, y creada para modificar, al gusto de Batasuna y torciendo la legalidad bajo la presión de ETA, el marco de convivencia aprobado por la mayoría de la sociedad como es la Constitución y el Estatuto de Gernika.

Nosotros creemos que el mal llamado proceso de paz es un inmenso error. El Gobierno de Zapatero y el PSOE han sido desleales con el PP desde el principio, desde la negación de las conversaciones con ETA al anuncio de la entrevista entre Otegi y Patxi López. Pero han sido desleales, sobre todo, con una sociedad democrática que aspira a vivir en paz, desde luego, pero, sobre todo, en libertad. El apoyo incondicional del PP al Gobierno es para derrotar a ETA, para librarnos de la tutela inadmisible de una banda criminal que aún hoy mantiene su presión y su amenaza.

La reunión de López con Otegi es, hasta ahora, el máximo exponente de la cesión ante la banda terrorista. ETA clamó, Batasuna advirtió y el PSE cedió, anunciando una entrevista oficial para impulsar la mesa de partidos. La foto que veremos próximamente es la imagen de la ignominia. Una foto que nos aleja cada día más de la derrota del terrorismo y no contribuye en absoluto a lograr la libertad y la convivencia.