La gymkana electoral

A pesar de las turbulencias políticas, creo que en noviembre el resultado electoral seguirá siendo el que definí hace un mes, PP entre el 30% y el 35%, PSOE y Podemos disputándose el segundo puesto entre el 18% y el 22%, Ciudadanos entre el 8% y el 10%, IU entre el 4% y el 6% y UPyD, algo menos, entre el 3% y el 5% de los votos. En un mes el Gobierno ha conseguido prácticamente dejar claro que la recuperación económica es un hecho. La oposición y los medios de comunicación han pasado de negarla a admitirla, en algunos casos a obviarla y, en otros, a resaltar los sufrimientos por los recortes y el precio social pagado por la misma. La clave de la estrategia del Gobierno y del Partido Popular es consolidar esta sensación y conseguir que de una manera u otra, esto se transforme en mejora del bienestar de los ciudadanos. En la medida que consiga esto, esta previsión electoral se cumplirá o no. Los populares empiezan a hacer valer la idea de que es durante su gobierno cuando se están destapando todos los casos de corrupción que implican tanto, y de forma importante, al Partido Popular como al resto de partidos. Y que, lejos de utilizar al Gobierno para parar las investigaciones y los procesos, está actuando como elemento potenciador para el esclarecimiento de los mismos y, en ningún caso, tapando y frenando las investigaciones; como ocurriera en otros tiempos.

Esta idea la están intentando trasladar a la sociedad tímidamente y, aunque es una operación difícil, cualquier esfuerzo en este sentido tendrá su recompensa. No obstante, se debe remarcar que, a los Populares, la divina providencia no les ha llevado por el camino de la buena comunicación y siempre han tenido serias dificultades para transmitir mensajes sociales. Una vez que parece que ya se ha tomado el camino de la reivindicación, absolutamente indispensable, de la recuperación, y de la vuelta a la estabilidad económica el crecimiento y la creación de empleo; al Partido Popular sólo le limita el incremento electoral la regeneración política, la transparencia, la lucha contra la corrupción y la modernización de valores. Conceptos que están lastrados por demasiados e importantes casos de corrupción y que son el centro de las inquietudes sociales de los medios de comunicación. Por lo tanto, si el PP quiere ganar, lo cual es muy probable que suceda, y sobre todo gobernar, que es un poco más difícil, debe seguir reivindicando, como lo está haciendo, el éxito de sus medidas económicas para demostrar cómo son ya una realidad y sobre todo cómo beneficiarán a la sociedad española. Ahora deberán centrarse de forma clara y contundente en la lucha contra la corrupción, y activar en todo lo posible la regeneración democrática y la transparencia para conectar con gran parte de la sociedad, en especial los jóvenes, que demandan una democracia más transparente y real. En este sentido, se pueden remarcar como positivas las actuaciones de Hacienda, con Montoro a la cabeza intentando demostrar que Hacienda somos todos.

La verdadera pugna política, y la más significativa, es la que se está produciendo entre el PSOE y Podemos. La clave final no es otra que tras las elecciones generales seguirá habiendo dos alternativas políticas mayoritarias, una de centro derecha, que claramente seguirá liderada por el PP y otra de izquierda que pudiera seguir estando encabezada por el PSOE o que, tal vez, le sea arrebatada por Podemos. La realidad es que ambos contendientes, seguramente debido al nerviosismo del PSOE y a la inexperiencia de Podemos, llevan una temporada de desaciertos continuos. El PSOE sigue sin saber, o mejor dicho, sigue sin intentar demostrar si es de centro izquierda o de izquierda. Si apoyan al sistema o son antisistema. Pretenden seguir con un discurso que en otro tiempo les funcionó muy bien de decir lo uno y lo contrario, algo así, como cuando defendieron «OTAN, de entrada no», para luego pedir en un referéndum la permanencia. Eso se puede hacer cuando eres un partido con mayoría absoluta y tienes el apoyo social, pero no cuando estás en la cuerda floja y luchas por el segundo y tercer puesto con riesgo de perder el liderazgo de la izquierda, lo que a medio plazo le pudiera llevar a la marginación electoral como les ha ocurrido a algunos de sus colegas europeos, como el PASOK griego.

Por otra parte, al PSOE se le calienta la boca hablando de los casos de corrupción de otros partidos cuando dentro de su casa tiene tanto o más que el PP. Han imputado a sus dos anteriores presidentes del partido y ex presidentes de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán y Manuel Chaves y han anunciado que de momento no van a tomar ninguna medida disciplinaria contra ellos hasta que se abra el proceso judicial. Aplicando claramente dos varas distintas de medir, dependiendo de quién sea el imputado. Tomás Gómez, secretario general de la FSM y candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid ha sido fulminado por Pedro Sánchez sólo ante una presumible imputación.

No cabe duda que los socialistas siguen siendo los reyes del márketing electoral. Y en estos momentos han jugado por enésima vez una de sus mejores bazas: las elecciones andaluzas. Así, en 1982 estas elecciones fueron el preámbulo de su primera y más importante victoria electoral y así dieron también cerrojazo a temas de corrupción del pasado como el caso Juan Guerra. La jugada ha sido estudiada con un interés totalmente electoralista de carácter andaluz y nacional con el objetivo de salir en una fotografía como primera fuerza electoral de cara a la gymkana de 2015, donde su máximo rival, Podemos, quede a gran distancia y en tercer lugar. Dicha fotografía sería utilizada por el PSOE como referencia en las elecciones autonómicas y municipales de mayo, de manera residual en las catalanas, en septiembre, y de forma prioritaria y fundamental en las generales de noviembre.

El resultado previsible de las elecciones andaluzas es el de una victoria del PSOE con un porcentaje de votos en torno al 32%-36%; a no mucha distancia del PP, que lograría en torno a un 28%-34%; a gran distancia de Podemos con un porcentaje entre el 10% y el 15%; el fracaso de IU entre el 6% y el 8%; y la irrupción de Ciudadanos que obtendría entre un 5% y un 7% de los votos. Estas previsiones no se basan en datos actuales sino en proyecciones en función de la situación política actual. Al PSOE le podría ayudar electoralmente darse cuenta de que su éxito electoral se basa en ser el centro izquierda, reivindicar los valores históricos de la socialdemocracia internacional y en la buena defensa de los intereses sociales de los más desprotegidos, así como blandir los valores de modernidad y de los elementos culturales más modernos y vanguardistas.

Podemos es flor de un día al que los errores de los dos grandes partidos y, sobre todo, del PSOE le están dando vida y puede llegar a convertirse en la alternativa de izquierdas. No es demasiado lógico lo que está pasando con Podemos, que un grupo de radicales de izquierda recoja la indignación y el desencanto de una parte importante de la población sin que se analice la consistencia de esta alternativa. Es inaudito que un grupo de profesores políticos que han participado de lleno y con devoción en uno de los peores sistemas políticos del mundo, como es el venezolano, se lleve los votos de la regeneración democrática. El régimen político venezolano es uno de los más corruptos del mundo. No es que no defienda adecuadamente los intereses sociales, es que está condenando a la mayoría de los venezolanos a la escasez de alimentos y productos de necesidades básicas mientras sus dirigentes viven en la opulencia, llenos de millones de dólares que invierten por medio mundo. Los ciudadanos votaron a Podemos en las europeas sin conocerles y han seguido creciendo sin conocerles. Lo sensato es que de aquí a las generales pierdan mucha fuerza. Mejoraría sus expectativas un giro al centro electoral y mejorar la transparencia y claridad de sus propuestas.

IU sigue debilitada por la presencia de Podemos, que le va a hacer mucho daño en las elecciones andaluzas y posiblemente le dé la puntilla en las municipales y autonómicas de mayo. Sólo si Podemos se debilita de cara a las generales, IU podrá recuperarse ligeramente justo antes de la convocatoria de noviembre. Ciudadanos tiene todavía recorrido electoral, puede ser la fuerza que recoja los votos del centro que pudiera perder Podemos en los próximos meses, así como el probable derrumbe de UPyD a lo largo de las contiendas electorales.

Carlos Malo de Molina es presidente de Consultores Internacionales de Marketing Político y de Sigma Dos Internacional.

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