La histeria, la Historia y el ‘Brexit’

El asesinato de una diputada laborista favorable a la continuación del Reino Unido en la Unión Europea subraya cómo el debate del referéndum se ha convertido y deteriorado alrededor de una pavorosa histeria pública. Los sucesos de la Eurocopa han confirmado que los británicos tienen una reputación poco envidiable en cuestiones de fútbol. Pero la conducta del debate sobre el referéndum también demuestra cómo los políticos, liderados por populistas como Johnson y Farage, han tenido la irresponsabilidad de querer excitar la opinión. Día y noche, por radio y televisión, y a través de visitas puerta a puerta y reuniones de grupos, los políticos favorables a quedarse (Remain) o de marcharse (Leave) han hecho un esfuerzo desesperado para comunicar su mensaje a los votantes.

Han tocado -innecesariamente- todos los aspectos de la vida pública y privada del Reino Unido, exagerando sus argumentos e incluso a veces engañando deliberadamente al público con información falsa. Boris Johnson ha llegado a afirmar que un rechazo de Europa estaría en la línea de la gran tradición de Churchill. Nada podría ser más falso. Churchill fue uno de los pioneros de la idea europea. ‘Si fuera 10 años más joven’ -le dijo a su esposa poco después de la guerra- ‘podría ser el primer presidente de los Estados Unidos de Europa’.

la-histeria-la-historia-y-el-brexitEl debate público, por la evidencia que tenemos hasta hoy, ha llegado al punto del absurdo. El absurdo es aún mayor debido a que el tema que más preocupa a la mayoría de la gente es el de la inmigración. Sin embargo, pocos desean hablar de este asunto directamente por temor a ser acusados de racismo. El aumento de un posible voto Leave surge, sobre todo, del miedo a la inmigración incontrolada. Aquellos que apuestan por el Brexit dicen que salir de Europa les permitiría limitar la inmigración. En cambio, en ningún momento han sido capaces de demostrar que esto es posible. Aquellos que desean Remain sugieren que los controles están funcionando, pero todo el mundo sabe que eso es falso. En otras palabras, en cuestiones clave como la de la inmigración, ninguna de las partes puede ofrecer política alguna viable. No es de extrañar que el público se confunda.

Mientras tanto, los políticos están luchando entre sí como animales salvajes en una jaula. El Partido Laborista está por los suelos, y los conservadores se enfrentan esta semana a una revuelta de la facción interna que tiene como objetivo destituir a Cameron como líder. Ambas partes son responsables de su propia situación dramática, y no merecen ninguna simpatía. Fuera de la batalla política, afortunadamente, existía hasta el asesinato de Jo Cox una considerable tranquilidad. Personajes destacados que representan intereses económicos y sociales específicos han emitido declaraciones expresando su punto de vista. Sorprendentemente, estas declaraciones, -casi sin excepción- han favorecido la política de Remain. La mayoría de las opiniones profesionales, incluyendo a economistas y científicos, se han mostrado a favor de continuar dentro de la UE. Hace unos días, 150 miembros de la prestigiosa Royal Society, entre ellos Stephen Hawking, firmaron una carta en el Times para expresar con firmeza su oposición al Brexit. Hawking declaró en una entrevista: ‘han desaparecido los días en que podíamos valernos por nosotros mismos, contra el mundo. Necesitamos ser parte de un grupo más grande de naciones, tanto para nuestra seguridad como para nuestro comercio’.

Entre los colectivos que opinan sobre este asunto figuran de manera destacada los historiadores. Pero, ¿qué derecho tienen los historiadores para expresar una opinión? En España nunca ha habido interés real por las opiniones de los historiadores. Y, curiosamente, aquellos en España cuyos puntos de vista políticos podrían beneficiarse del apoyo histórico, tales como los separatistas regionales, son los que evitan deliberadamente cualquier contacto con los historiadores. Sin embargo, éstos tienen una perspectiva equilibrada sobre la evolución del Reino Unido, y piensan que su opinión es al menos digna de atención. Un historiador profesional, capacitado para analizar y evaluar los diversos factores que determinan el éxito y el fracaso de la historia nacional, se encuentra en una posición idónea para estar bien informado.

Al igual que en cualquier otra profesión, hay por supuesto entre los historiadores británicos una diversidad de puntos de vista sobre todos los asuntos, aunque la mayoría se muestra a favor de quedarse dentro de la Unión Europea. Hace dos semanas, más de 300 destacados historiadores advirtieron a los votantes de que si deciden abandonar la Unión Europea el 23 de junio van a condenar a Gran Bretaña a la irrelevancia. En una misiva publicada por The Guardian, argumentan que el referéndum ofrece la oportunidad de ampliar la función que Gran Bretaña ha desempeñado y debe seguir desempeñando en la historia de Europa. ‘Como historiadores de la Gran Bretaña y de Europa creemos que nuestro país ha tenido en el pasado y tendrá en el futuro un papel insustituible en Europa’, sostiene en la carta. ‘El 23 de junio nos enfrentamos a una elección: para echarnos a la deriva, condenándonos a la irrelevancia y Europa a la división y debilidad; o bien para reafirmar nuestro compromiso con la UE y endurecer la cohesión de nuestro continente en un mundo peligroso’.

En su reciente libro, La Europa de Gran Bretaña, el historiador de la Universidad de Cambridge Brendan Simms argumenta que el país debe su propia existencia, y todos sus grandes logros, a la relación con Europa. Fueron los sajones inmigrantes quienes crearon la Inglaterra sajona, y los normandos inmigrantes los que crearon la Inglaterra normanda. Simms cita a Edmund Burke, filósofo y estadista del siglo XVIII, quien dijo que Gran Bretaña, lejos de ser una isla, fue siempre parte de Europa. Y fue Gran Bretaña la nación que estuvo en la primera línea de defensa para detener a cualquier personaje que pretendiera dominar el continente, ya fuera Felipe II, Napoleón o Hitler. En otras palabras, el carácter y el papel de Gran Bretaña siempre estuvo definido por su relación con otros países. Sobre este particular, cabe subrayar más detalles respecto a España. Fueron los británicos los primeros en apoyar el movimiento nacional catalán a principios del siglo XVIII, de la misma forma que los británicos de Wellington ayudaron en el siglo XIX a expulsar los ejércitos franceses de España. De esta forma, contribuyeron a crear la primera nación española.

Tengo la esperanza de que, pese a las enormes distorsiones informativas que veo a diario en la prensa británica, los votantes serán capaces de discernir entre tanta confusión. Y que la histeria que ha provocado el asesinato de la diputada laborista no sea general. En un artículo publicado en The Guardian, un historiador británico que también escribe en la prensa española como yo, Timothy Garton Ash, sostiene sobre el Brexit: ‘Una nueva batalla de Gran Bretaña ha comenzado. De su resultado dependerá el destino de las dos comunidades: el Reino Unido y la Unión Europea. Si los ingleses votan por salir de la UE, los escoceses votarán por abandonar el Reino Unido. Así que Gran Bretaña dejará de existir. Mientras tanto, el choque del Brexit en un continente ya tambaleándose bajo muchas crisis podría significar el principio del fin de la Unión Europea’. Su pesimismo es acertado. Pero sospecho que, como yo, Timothy Garton Ash espera un resultado positivo.

Henry Kamen, historiador.

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