La interdependencia energética ruso-europea

Por Antonio Sánchez Andrés, departamento de Economía Aplicada, Universidad de Valencia (REAL INSTITUTO ELCANO, 08/06/07).

Resumen:

El sostenimiento del crecimiento económico en la UE requiere un abastecimiento continuo y creciente de energía. Sin embargo, esta zona geopolítica no dispone de unas fuentes propias. Uno de los principales suministradores de energía de la UE es Rusia, que cubre una parte considerable de sus importaciones. Por este motivo, existe cada vez más debate en torno a la vulnerabilidad energética de la UE respecto a Rusia. En este trabajo se analizarán diversos contenidos de tal dependencia. Se estudiaran los aspectos relacionados con la producción en Rusia y las exportaciones a la UE tanto de gas como de petróleo y se analiza la posible creación de un cártel gasista. Finalmente, se abordan los problemas vinculados a terceros países por los que pasa el suministro de hidrocarburos entre Rusia y la UE.

La UE –y, en general, Europa– se encuentra en un proceso de crecimiento económico sostenido, que necesita ser alimentado por unas aportaciones energéticas continuas. Sin embargo, en la actualidad Europa presenta una carencia de fuentes de energía autónomas, que la sitúa en una posición de dependencia energética que, con frecuencia, conduce a una vulnerabilidad en este ámbito. Una de las zonas de aprovisionamiento de energía de Europa ha sido tradicionalmente la Unión Soviética, cuyo papel ha sido heredado, incluso de manera creciente, por Rusia.

Con frecuencia se alude a la vulnerabilidad energética de Europa, que se asocia a la dependencia de los recursos energéticos producidos en Rusia. Sin embargo, aún asumiendo que existe tal vulnerabilidad, ésta debería matizarse, al menos, destacando dos factores. En primer lugar, Rusia no limita con Europa, sino que entre ambas zonas geográficas se encuentra parte del espacio postsoviético (Bielorrusia y Ucrania) que condiciona la llegada de los flujos energéticos a Europa y, por tanto, influye sobre su vulnerabilidad en este ámbito. En segundo lugar, existen ciertas fuentes de energía en otras zonas del espacio postsoviético, como las riquezas de hidrocarburos en el Mar Caspio y en Asia Central (Kazajstán y Turkmenistán), que pueden llegar a Europa. Estas áreas podrían diversificar las fuentes de abastecimiento, con lo que se reduciría la dependencia energética europea de Rusia. Parte de estos recursos se podrían canalizar a través de Rusia, un elemento que vuelve a poner a este país en una posición estratégica en la dependencia energética europea.

Los aspectos relacionados con la vulnerabilidad o dependencia de la UE deberían distinguir, al menos, entre la situación que afecta al petróleo y al gas. Sobre este último hidrocarburo cabe señalar que se está utilizando de forma creciente y que Rusia posee una posición privilegiada. En particular, Rusia constituye el principal productor de este hidrocarburo y como el número de productores relevantes es relativamente pequeño, la constitución de un cártel de gas podría significar un acrecentamiento en la vulnerabilidad europea, en especial, si Rusia se incorpora a tal asociación y se comprometen en tal asociación países como Argelia o Qatar.

En este trabajo se analizará la interdependencia energética de la UE y Rusia. Para analizar tales relaciones energéticas se pondrán de manifiesto alguno de los aspectos relevantes que acaban de apuntarse. En primer lugar, se estudiará la producción y exportación de hidrocarburos de Rusia. En segundo lugar, se indicarán las posibilidades y consecuencias de la creación de un cártel gasista, discusión que recientemente ha adquirido gran repercusión. En tercer lugar, se pondrá de manifiesto el problema de los países de tránsito, es decir, el transporte de tales flujos de energía desde Rusia a Europa, que subraya otra dimensión de la vulnerabilidad de Europa en términos energéticos, pero no vinculada al origen de generación de los recursos de hidrocarburos.

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