La Legión: cien años salvando vidas de los españoles

Conmemoramos ayer el centenario de la fundación de La Legión Española. Una fecha muy importante en la reciente historia de España. Una fecha que nos debe hacer reflexionar sobre la importancia de mantener e intensificar unidades militares tan prestigiosas como es La Legión, no sólo en nuestra nación, sino también fuera de nuestras fronteras, por la vía de reforzar sus tradiciones y sus más sólidos principios y valores. Una unidad militar en la que hemos servido miles de españoles y extranjeros y a la que no hemos dudado en dar parte de nuestra juventud con la contrapartida de recibir de ella un honor y un sentimiento patriótico que nos marcará hasta la muerte.

Son ya cien años desde que la fundara el teniente coronel don José Millán-Astray, un capacitadísimo militar que concibió en su prodigiosa mente un sueño en forma de unidad de combate, necesaria para afrontar los retos más peligrosos de nuestra nación, en aquella época, las crueles guerras del Rif.

Cien años casi desde que La Legión salvó la españolísima ciudad de Melilla. Cien años desde que el comandante Francisco Franco, al frente de sus legionarios, fuera protagonista principal de las páginas más épicas y victoriosas que asombraron al mundo en aquella terrible década de los años 20.

Millán-Astray nos hizo caballeros legionarios y nos entroncó con las glorias militares de los siglos de Oro españoles que marcaron al mundo. Hizo de forma magistral borrar de un plumazo siglos y siglos de dolorosas derrotas y humillaciones históricas. Consiguió revivir la inmortal raza hispánica y la encumbró de nuevo en el olimpo de la historia que debe ocupar siempre España.

Nos entroncó con los Tercios de Flandes, los conquistadores de América, con los almogávares de la Reconquista, con nuestros hermanos de la gloriosa Legión Francesa y con los samuráis del Japón, por medio de la adaptación del código Bushido a la peculiaridad hispánica.

Pero lo más importante, más allá de sus acciones, lo representan los miles y miles de vidas españolas que ha salvado la Legión en su historia. Lo dijo Millán-Astray; por cada legionario instruido, se licenciarán dos soldados forzosos de Marruecos. Con los primeros quinientos legionarios combatientes, se licenciaron mil soldados forzosos de reemplazo de forma inmediata. Así, de esta manera tan generosa, al Rif ya no iban jóvenes españoles forzosos a morir; en su lugar iban voluntarios, tanto españoles como extranjeros, motivadísimos, a redimir sus vidas y a dar glorias a España.

Por cada legionario alistado, dos españoles pudieron vivir pacíficamente en la Península Ibérica; y de esta manera podríamos hacer proyecciones de los miles y miles de vidas de humildes españoles que ha ahorrado La Legión a la patria, y así hasta llegar a los 10.000 muertos que ha dado generosamente La Legión.

Por eso, cuando se critica a La Legión o se la ofende, no sólo se ofende a sus muertos, también se ofende a las vidas que fueron salvadas por semejante sacrificio; cuando desde los platós televisivos o desde cómodas redacciones o politburós políticos se insulta a La Legión, se omite este importante detalle; que La Legión se creó, entre otras razones, para salvar vidas de españoles humildes.

Así lo ideó Millán-Astray y así debe de continuar. Y por eso a La Legión se la quiere tanto y se la ovaciona de esa manera, especialmente entre las capas más pobres de la sociedad; porque han visto en ella a los que acuden a los lugares de mayor peligro en nombre de ellos.

Por eso es fundamental que se consuma, con su otorgamiento, el expediente de concesión de la Laureada de San Fernando a La Legión española por su heroica participación en las campañas de pacificación del Rif (1921-1927). Es un acto de justicia y de gratitud, porque lo reclaman los caídos de La Legión, pero sobre todo ese pueblo doliente y sacrificado que iba a morir a África sin comprender las razones ni los motivos. Lo reclama el pueblo español, que ha sido salvado y que nutre sus filas de forma entusiasta, generación tras generación, durante ya cien años.

Guillermo Rocafort es Veterano Legionario y escritor.

3 comentarios


  1. Pues cuando entraron en Badajoz en el 36 no salvaron muchas vidas de españoles presisamente...

    Unos 2000 fusilados...

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  2. La columna de la muerte, legionarios y moros al mando del sanguinario Yagüe atravesaron Extremadura. Queréis historia?, preguntad por donde pasaron.☠️ Y las vidas que "salvaron".

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