La letanía del verano

Por Zoe Valdés, escritora cubana, exiliada en París (EL MUNDO, 01/09/04):

Como cantarían los Mojinos Escozíos, «me juego los dedos chicos de la mano» a que éste no será el artículo del verano, ni de ninguna temporada; ya voy acostumbrándome a que cuando expreso mis ideas me tomen por exagerada, por loca, o por derechista.¿Saben qué? Me da igual, 10 años de exilio enseñan, no a controlar los impulsos, sino más bien a continuar insistiendo con mayores bríos. ¿Por qué? Pues porque no exagero, no estoy loca, y no me adhiero a ningún partido político. Me apasionan los hombres y las circunstancias, no las ideas de pacotilla. Voy de la poesía a lo práctico, me cargo el rollo cotorrón de cierta filosofía de pan con timba y apruebo la brillante conclusión a la que llegó un amigo mío: sobran los políticos, mejor que nos gobierne El Corte Inglés. Creo en la democracia de El Corte Inglés para cada país. No paro de pensar en que Cuba volverá a ser libre cuando se instaure la democracia del Encanto, la tienda que originó El Corte Inglés. Lo mejor del verano es lo cheo que es. Los cubanos llamamos cheo a lo que los españoles llaman hortera. Vale la pena enumerar lo más hortera de este verano. Merecen la corona de laurel (por lo de Atenas y los Juegos Olímpicos) a lo cheo, o sea, a lo hortera, los acontecimientos siguientes:

1.- El yes de Míster Zapatero. «Tú no sabe inglé, Víctor Manué», cantaría Ignacio Villa, el gran Bola de Nieve. Si no lo sabes, no lo hables. Yo chapurreo la lengua de Shakespeare y me lanzo con mil disparates cuando deambulo por los sitios de Sexo en Nueva York, pero de ahí a responder a un periodista con un desabrido yes, ahí sí que no, que una tiene su dignidad. Cuando Harper Collins me puso la precisa de que aprendía inglés o debía pagarme yo misma mi billete de avión para presentar mi novela Querido primer novio, sin pensarlo dos veces me inscribí en la Berlitz, pero por si acaso me compré un billete. Billete que utilicé, claro está. Me pregunto por qué las editoriales españolas no hacen lo mismo con los autores americanos, más cuando no hay un lugar en Nueva York en que la gente no hable castellano. En cualquier momento, para practicar inglés, habrá que ir a Japón.Lo que es en Estados Unidos pocos lo usan; en cuanto se enteran de que hablas la lengua de Cervantes no te admiten ridiculeces.

2.- Desde luego, sólo a un obeso americano envenenado con hamburguesas, según sus propias palabras, (me refiero a Michael Moore -Word corrigió Moore por morro-), se le pudo haber ocurrido escribir un artículo contra los exiliados cubanos y, lo que es peor, dirigir un documental como Fahrenheit 11/9. El artículo contra el exilio cubano ha sido contestado por varios colegas, testigos y protagonistas de una guerrilla que duró siete años dentro de Cuba, en contra de Castro. Es curioso que los franceses, tan amantes de la guerrilla, cualquiera que ésta sea y si es de narcotraficantes mejor, no admire a estos bravos guerrilleros del Escambray, cuyo único objetivo era liberar a su país de la dictadura comunista. Michael Moore se llena la jaiba o bocaza para desprestigiar a los cubanos y afirmar que todos, sin distinción, ricos y blancos, salieron huyendo de la isla, y que nadie tuvo el coraje de enfrentarse a Castro. Pobre ignorante, no sabe lo que dice. Tampoco tuvo idea de lo que decía cuando, creyendo que destituiría al presidente Bush con su documental, consiguió hacer, por el contrario, un retrato de una América estúpida, o sea su autorretrato. El documental, a mi modo de ver, es el mejor alegato a favor de Bush, un tejano que contra todos los pronósticos logra la presidencia de su país.¿Por qué? Porque los americanos -según el documental de Moore- son unos cretinos. Todo el que aparece, todo lo que aparece, incluido el propio Morro, digo Moore, resulta de un cretinismo insoportable. No hace falta un Bin Laden; si alguien quiere destruir América que vote Bush o Kerry, qué más da, el uno es el negativo del otro, parece que concluyera Moore, en una lectura entre líneas que es como leo yo ese tipo de documento. Pero, en verdad, lo que quiere Moore no es hacer arte, ni siquiera criticar a los presidentes de su país; lo que él ambiciona es convertirse en candidato a la presidencia, y su mejor arma, por el momento, es una cámara de cine. Eso me recuerda a la vieja Nicaragua sandinista y sus relaciones con el ICAIC, Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos. Castro y sus secuaces exportaban armamento en el interior de las latas de películas enviadas a Foncine, el instituto de cine nicaragüense con sede en la capital, Managua.Y para destaponarle las entendederas a Morro, el exilio cubano votó siempre en su gran mayoría a los demócratas; a Bush lo votó Clinton, cuando devolvió a Elián al tiburón del Caribe.

3.- El presidente Rodríguez, o Zapatero, como gusten ustedes, vuelve a las andadas: pide a la Unión Europea que normalice sus relaciones con Castro, como si con Castro se pudiera siquiera tener relaciones. Una persona cercana a Zapatero me ha pedido que tenga confianza, y yo la he tenido, pero mi confianza tiene límites. Siento mucho lo que manifestaré a continuación, pero como cubana y como española es mi deber hacerlo: probablemente el actual Gobierno español esté acariciando la peregrina idea de hacernos creer que Castro ha liberado a algunos presos políticos gracias a la visita de dos miembros de su Ejecutivo a la isla.No nos engañemos; Castro ha liberado a aquellos disidentes que estaban y están muy enfermos, porque lo que no puede Castro es permitirse el lujo de que se le muera nadie en una celda de castigo.No creo que Raúl Rivero y otros poetas y periodistas encarcelados aprecien semejante intercambio por una simple mejora de relaciones con la UE, que no condicionará para nada la total libertad de Cuba. Pero, en fin, se trata de la libertad individual de seres humanos. Y con esa bola de hierro cargada de explosivos juega siempre el dictador. El mandatario español, desde luego, ignora las reglas del béisbol.

4.- La mejor película del verano, sin duda alguna, se titula El referéndum. Su director no es Julio Medem, ni ninguno de esos directores que hacen películas contra el PP con el dinero del PP. Su director es Hugo Chávez; el guionista, ¿cómo no?, el propio Castro. El escenario es Venezuela. Y su presupuesto, aparte de las vidas humanas sacrificadas durante el rodaje (ninguna asociación u ONG ha protestado por ello), ha ascendido a cifras impronunciables; nada más que con los ceros se acabaría el espacio dedicado a esta tribuna. Hugo Chávez pagó a todo el mundo, y no es una frase hecha; pagó con petróleo, como dirían los Mojinos Escozíos, que con Rakel Winchester y Alejandro Sanz han sido mis preferidos del verano. La oposición no entendió tampoco nada de nada. Uno, que hay que soltar petróleo. Dos: que hay que cambiar caras y colores. Tres: que se pongan las pilas porque les pasa lo que a nosotros. Y ya está pasando. Vamos, desde hace rato. El referéndum se estrenará en el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, en beneficio ejemplarizante del pueblo cubano. Y vuelve Míster Zapatero a hacer de las suyas. Felicita a Hugo Chávez y lo invita a España. «Lo dicen las paredes, lo cantan las flores », arremeterá el cursilero presidente venezolano, que gobierna a golpe de soltar por la boca millones de sandeces por segundo.Se cuenta que Gabo no lo soporta; será esa manera tan prosopopéyica que tiene de decir yes en español lo que habrá encandilado a Rodríguez.

5.- Un huracán caribeño azota a Francia. Nos lo envió Castro.Dicho y hecho. Charly llegó a Cuba el día 13 de agosto, cumpleaños del dictador. Ni corto ni perezoso, el Coma Andante se puso a toquetear teclas, botones y micrófonos y a balbucear que el enemigo le había mandado un ciclón para atacar la revolución proletaria del pueblo, y que él (dijo «nosotros», porque nunca se refiere a sí mismo, sino al pueblo que él da por sentado que lo habita ) lo había desviado. Y ese desvío no pudo tener otro destinatario que Francia. Olvidó mencionar que no lo mandó a España porque para eso sirve el Gobierno elegido gracias a 191 votos ausentes: para que Castro, por el momento, no envíe ciclones a la península.

6.- Menudo ciclón el que han armado las ministras de pasarela.Yo me parto de la risa con este asunto, que merece la corona de laurel a la bobería generalizada en la que nos hunden cada día una idea banal de la moda y demás accesorios cerebrales.Se ha perdido el estilo, la clase, la dignidad. Yo, que admiro a Coco Chanel, me pregunto qué diría la gran dama del estilo acerca de unas ministras descocotadas. Mi frase preferida de ella: «La mode, c’est ce qui se demode»: la moda es lo que pasa de moda, o mejor aún, aquello que al pasar de moda lo seguirá estando per secula seculorum; no sólo colgada del cuerpo, más bien instalada en la cabeza, no como objeto frívolo y escandaloso sino como arte. Pero las ministras, ¿dónde tenían la cabeza? Puedo imaginarlo: «Ahora verán las papanatas del PP de lo que somos capaces», habrán comentado entre ellas. Porque de lo que se trata es de subirle la parada al partido contrincante. No me lo puedo creer: la ministra de Medio Ambiente aceptó como telón de fondo unas pieles de animales sacrificados; ¿pero qué carajo es esto? Aparecerán, eso sí, en el próximo libro de Brigitte Bardot. Señoras ministras, se les ha elegido, supongamos, por tener cabeza; lo del cuerpo, que me encanta, para vuestros menesteres ministeriales sobra. Aunque vaya usté a sabé, chiquilla

7.- La lista de los laureados en mi certamen personal de las horteradas del verano finaliza con aquéllos que se llevan a la playa, no el móvil ni el portátil, sino la biografía de Clinton El Clitoriano. Un personaje realmente tragicómico. Lo de Mónica Lewinsky sucedió porque «pude hacerlo». Con Hillary seguro que no podía. Me parece el tipo más machista que ha parido el lado oscuro del feminismo americano. Por otro lado, tuvo que entregar al niño Elián a Castro porque ¡el padre del niño se lo pidió! El asalto del FBI a la humilde casa de Little Havana fue provocado en un momento de nerviosismo de Janet Reno, querrá decir parkinsonismo, y claro, por supuesto que es consciente de que Castro manipula psicológicamente al niño. No se preocupe, señor ex presidente de Estados Unidos: los cubanos del exilio, y de paso así se entera Michael Morro, estamos acostumbrados a que los presidentes nos traicionen; recuerde a Kennedy. Conocemos, además, el precio tan elevado que Castro pone a sus habanos. Seguro que usted no puede pagárselos, sólo cobra medio millón de dólares por una hora de conferencia, resulta tirria de bolsillo. Mejor cambiar niños por tabaco, sale más económico. Y dado que la economía parece ser su fuerte.